Escritora y dramaturga. Publicó su primer libro de cuentos Antropofaguitas en 2015, libro que fue premiado por el Ministerio de Cultura del Ecuador. Algunas de sus obras de teatro se han publicado en antologías dentro y fuera del Ecuador, en 2017 publicó la obra Lugar (Editorial Turbina, 2017). Es parte del colectivo MItómana/Artes Escénicas y docente de teatro en la Universidad San Francisco de Quito.
Diez relatos donde el cuerpo, los recuerdos y el mar lo abrazan todo. A veces se sintió un poco asfixiante o incómodo de lo honesto que es y de lo identificada que me llegué a sentir. Una sensación de ser más recuerdos que persona, o que tal vez eso es lo que significa ser humano. Fue muy real ver cómo ciertos objetos, palabras o incluso movimientos sin importancia aparente podían desencadenar una oleada de recuerdos, muchos de ellos urgentes e imponentes. También me quedo con la idea de reconstrucción, cómo los recuerdos van perdiendo cierta pureza gracias al presente y terminan por convertirse en algo casi ficticio. Tal vez hay cosas que serán imposibles de reconstruir. Tal vez lo único que queda es cómo nos llegamos a sentir. Gabriela supo combinar la pérdida, la tragedia, el deseo de desaparecer, con esa necedad tan humana por seguir viviendo, deseando, salir a flote.
"La vida, que no se puede relatar, sino como imágenes de un cuerpo que toca y es tocado por el mundo."
Wow. ¿Cómo se puede escribir con tanto arte? No hay frase que no provoque en el cuerpo el sentimiento de admiración y serenidad que uno siente cuando contempla una obra de arte. Me maravilla la vulnerabilidad de escribir (y publicar) un libro sobre el yo, sobre la vida de una. No conozco a Gabriela, pero ahora conozco rincones de su alma que ni aunque fuésemos amigas conociera. Me fascina eso de los libros, y me asombra esa valentía de honestidad. Y ahora que tengo apenas retazos de su vida y su cabeza, en la mía, solo puedo decir que me agrada el lugar y que me gustaría quedarme a saber más, y a escuchar cómo piensa. Es un libro tinturado de muerte, y de amor a esos muertos. Es un libro muy especial.
Me encantaron estos cuentos. Todos están atravesados por el halo de la muerte, la melancolía y la pérdida. Están escritos con una tibieza y como bien dice el título, atraviesas los textos flotando. Todos son nubes, fotografías tenues, cuartos hechos de espuma.
La muerte, el duelo, el deseo y la familia atraviesan estos relatos mezclándose entre ellos en una narrativa tejida en primera persona que te hace testigo cómplice de cada historia. En su lectura sentirás culpa, miedo, tristeza, incomodidad, amor... Un libro que no deja indiferente con el mar, a veces arrullador, casi siempre peligroso, de telón de fondo.