La palabra "gandalla" nos persigue y acosa. Sabemos que es un vocablo ligado a nuestra cultura, pero ¿el papel del gandalla está determinado por las clases sociales o existe más bien un factor criminal que atraviesa todos los estamentos? Para responder a esta pregunta, el autor desmenuza los mecanismos socioculturales en nuestro país, y nos presenta a cuatro gandallas de un secuestrador (el Mochaorejas), una asesina serial (la Mataviejitas), un depredador sexual (Marcial Maciel) y un político corrupto (Javier Duarte). En este profundo análisis a las causas y consecuencias psicosociales de ser mexicano, descubriremos cuáles son los elementos que propician la reproducción de la cultura gandalla y dónde reside el epicentro de nuestra oscuridad intrínseca.
Héctor Domínguez Ruvalcaba continua con un interesante estudio cultural qué busca comprender las lógicas qué sostienen, toleran, promueven y facilitan diversos ejercicios de violencia. A partir de la figura del "gandalla", el autor buscar desmontar una narrativa qué tiende a concebir la violencia como un fenómeno aislado, excepcional y único, para comprenderlo como un elemento fundamental de una complicada red de elementos sociales, políticos, econocimicos y culturales, en las que el acto violento, y su ejecutante, el "gandalla", solo son la cara más visible. No obstante el interesante trabajo que realiza el autor, en algunos momentos la interpretación de los hechos es floja, en otras bastante forzada y en otras denota una falta de profundidad en el tema (como cuando aborda el caso del Mili, feminicidas del edomex, en donde reproduce la narrativa oficialista). Un texto que puede ayudar a comprender desde otros lados la problemática de la violencia en México.