Con el corazón emocionado y super blandita, así me ha dejado el primer tomo de esta historia de dos tomos bl donde acompañamos a dos chicos Fynn y Niko.
Fynn es un bala perdida: fuma, se salta las clases y pasa de la vida. Por eso mismo su novia Zoe lo deja, porque su relación no va ningún lado y mejor ser solo amigos.
Sorprendido ante esto, y triste, Fynn sale por la noche hasta su lugar secreto a fumar y observar la nada. Es ahí cuando se encuentra a un chico que mira el cielo con un telescopio. Ese chico que ama la estrellas es Niko y resulta que va al mismo colegio que Fynn.
A partir de ese momento, Fynn no solo vuelve a ir a clase, sino que por las noches va a la colina a encontrarse con Niko, quien se muere de ganas de poder ver las perseidas.
Los dos chicos empiezan a ser más íntimos y es que ambos se sienten atraídos por el otro. Pero las dudas y los miedos están ahí.
Con un dibujo precioso y un fantástico guión, estamos ante un manga LGBT con una historia dulce, realista, con drama justo y que nos muestra a dos protagonistas humanos. Este primer tomo se centra mucho en el personaje de Fynn.
Fynn es un chico que no espera nada de la vida. No va al colegio, fuma... Pasa olímpicamente de todo. El retrato del adolescente que no sabe qué hacer con su vida, que siempre la está cagando haga lo que haga. Pero cuando conoce a Niko y se enamora de él, Fynn empieza a cambiar. Quiere ser diferente, quiere ser mejor y no limitarse a ver la vida pasar.
Por su parte, Niko ama las estrellas. Le gusta observarlas. No se siente solo al hacerlo, pero esconde algo, una herida, que no quiere que nadie vea (y que espero que en el siguiente tomo nos hablen más de ello). Pero le gusta Fynn. Pero tiene miedo de salir herido.
La narrativa visual de este manga me ha encantado. Es bastante lírica. También refleja muy bien los sentimientos de los personajes y tiene unos momentos preciosos.
Muy recomendable.