He aquí las confesiones de Nicolás Pertusato, un muchacho al que el destino obligó a participar en unos sucesos extraordinarios y hasta hoy ignorados. Este joven que aparece retratado en Las Meninas evoca su vida, la lucha por mantener su dignidad a pesar de su particular condición física y, finalmente, su enigmática relación con el pintor Velázquez, que le llevará a acometer una difícil empresa.
Me gusta Velazquez, y me gustan Las meninas, ¿Podía pedir más? Sí! un protagonista la mar de interesante y adorable; Nicolás Pertusato. Un muchacho especial que fue trasladado de Italia hasta el Alcázar de Madrid, para servir a los reyes. Pero...¿cómo terminó en el cuadro de Las Meninas? Pensé que se me haría pesado, o que las acciones me aburrirían, pero...me equivoqué. La manera en la que te dosifican la historia se hace muy amena y los acontecimientos están muy bien estructurados. Me ha gustado el detalle que, el hecho de que todavía falte información sobre el cuadro o se desconozca lo que ocurrió en aquel momento lo hayan mezclado con un toque de "magia", así la historia no queda con lagunas y todo se cierra perfectamente.
Sigo pensando que Velazquez fue un gran hombre, no podía más que asentir cada vez que hablaba de las frustraciones artísticas y que nadie, por mucho que se esforzase podría llegar a entenderle. ¡Yo sí! Destaco a su compañero y amigo Pareja, el cariño que mostraba por Velazquez era inigualable, y la forma en la que se envuelve para ayudarle es de admirar. Un hombre al que le coges cariño. Todos los personajes son interesantes, algunos más que otros, ¡Hasta Moisés! El adorable perro de Nicolás! Pero mencionaré un poco a Nerval, el hombre más misterioso de todos. Juzgad vosotros mismos cuándo leáis la historia. Y bueno, que decir del protagonista, solo puedo decir que es Nicolasillo ♥ Spero in te
"...porque sé que la esperanza es como la luz del sol, que todo lo ilumina, y sin ella ningún camino puede emprenderse."
Siempre me ha gustado escuchar explicaciones sobre los personajes/motivos que aparecen en los cuadros. Estas explicaciones me hacen sentir que tengo un acceso privilegiado a lo que sentía el artista en el momento de su composición. Lo que nunca se me había ocurrido era que dichas explicaciones pudieran hacerse novela de una manera tan mágica como lo hace Eliacer en El misterio Velázquez. Recomendado 10/10.
La reseña tiene como objeto de análisis El misterio Velázquez (Madrid, edit. Bruño, col. Paralelo Cero, 1998, 160 pp.), novela que fue galardonada con el Premio Lazarillo en 1997. Su autor, Eliacer Cansino, es un reconocido escritor y profesor de Filosofía que goza de una prolífica trayectoria en el campo de la literatura infantil y juvenil. Entre sus aportaciones, se hallan tanto obras poéticas (destaca Retratos de opositores, ganador del Premio Ricardo Molina en 1991) como obras narrativas (Yo, Robinson Sánchez, habiendo naufragado, que fue Premio Internacional Infanta Elena o Una Habitación en Babel, galardonada con el Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil y con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil). Estos antecedentes avalan su importancia dentro de nuestro ámbito de estudio y permiten vislumbrar la razón por la que El misterio Velázquez fue seleccionada en el año 2000 como una de las cien obras más importantes de la literatura juvenil española del siglo XX. En realidad, si extrapolamos el concepto de «novela total» empleado por Mario V. Llosa para definir las novelas del boom al contexto de la literatura juvenil, podríamos considerar que la obra de Eliacer Cansino se ajusta perfectamente a este marbete, ya que presenta todos los ingredientes necesarios para cumplir la doble función que desempeña este tipo de literatura en el ámbito educativo: la animación lectora y la formación del lector literario. Para ponernos en antecedentes, El misterio Velázquez es una novela histórica que narra los avatares de un joven italiano en la España del Siglo de Oro en el contexto de gestación y elaboración de Las meninas (1656), el célebre óleo de Diego Velázquez. El protagonista, Nicolás Pertusato, rememora en sus «cuadernitos de memoria» los sucesos acaecidos desde que es separado de su familia a los siete años por su condición de enano para servir en la corte española de Felipe IV. A partir de este momento, se embarca en una travesía de tintes epopéyicos en la que, guiado por los tempranos auspicios de Diego de Acedo, va ocupando posiciones cada vez más elevadas dentro de la corte real hasta conseguir el favor del propio rey. Gracias a sus dotes retóricas y a su personalidad, capta la atención de personajes relevantes como Maribárbola, que le sirve de enlace para conocer a Diego Velázquez, o el misterioso Nerval. Precisamente, entre estos dos últimos se urde una oscura trama que tiene que ver con la elaboración del retrato de la familia real. El pintor, ante la imposibilidad de concebir tal proyecto, pide ayuda a Nerval, que representa al diablo, con lo que condena su alma al fuego eterno. En este escenario, Nicolás y el antiguo esclavo de Velázquez asumirán la responsabilidad de cumplir la última voluntad del artista, que consiste en dibujar la Cruz de Santiago en su pecho sobre el óleo, lo que supone la finalización del retrato y la redención de su alma. Los ingredientes que configuran el argumento se ajustan al modelo de novela que puede suscitar el interés del lector juvenil; de ahí que esta pueda servir para dinamizar la lectura. El esquema humano que teje Eliacer Cansino corresponde al propio de las novelas de aventuras, pese a que está subordinado a un marco histórico pretendidamente verosímil. Así, hallamos a un protagonista joven que trasciende el estigma asociado a su condición de enano, con lo que demuestra poseer una gran personalidad, y que se embarca en un viaje iniciático cuyo término lo consagrará como héroe de la historia. Esta configuración del personaje habilita una identificación en el lector que está mediada, a su vez, por un ejercicio de empatía. En el otro extremo, hallamos a Nerval, el antagonista que plantea la problemática cuya resolución convierte al protagonista en héroe. Uno de los grandes aciertos del autor en este sentido es que tanto estos personajes como el resto están bien definidos y tienen profundidad psicológica (destaca la fortaleza de Diego de Acedo, la personalidad de Maribárbola y Nicolás, el compromiso de Diego Velázquez y el carácter sibilino de Nerval). Además, el tema que envuelve el desarrollo de los hechos es verdaderamente atractivo porque, si bien es de gran calado moral –salvar el alma del pintor de su condena eterna–, su resolución radica en una acción concreta, aunque difícil por la localización del óleo, que mantiene en vilo al lector hasta el último momento: pintar la Cruz de Santiago en el pecho de Velázquez. Esta apuesta temática revela la originalidad y el atrevimiento que hay como trasfondo, ya que el autor crea todo un microcosmos ficcional a partir del instante que capta el pintor sevillano en Las meninas. La única imagen de la novela, que constituye la cubierta (elaborada por J. F. Parreño), es muy ilustrativa en este sentido, ya que crea las expectativas a partir de dicho óleo. El arte para manejar las dosis de información de modo que se creen constantemente expectativas («Si supieras lo que me ha propuesto...» o «[...] la confusión, lejos de desvanecerse, no fue sino un presagio de lo que habría de ocurrir») hace de la novela una obra muy dinámica y atractiva. A su vez, el alto ritmo narrativo –se concatenan sucesivamente hechos significativos– y el desarrollo lineal de estos sucesos –planteamiento, nudo y desenlace avanzan de manera paralela al ritmo de maduración del protagonista– contribuyen a aumentar este dinamismo. En la misma línea hallamos los diálogos, que se intercalan en las partes prosísticas para dotar al discurso de mayor agilidad. Otra estrategia interesante es el planteamiento del narrador en primera persona, que se articula a partir de los «cuadernitos de memoria». Subyace en ellos el planteamiento narrativo de la prolepsis, ya que el inicio avanza sucesos para crear expectativas. Estos cuadernos permiten que el protagonista narre su historia de forma más cercana al receptor, introduciendo opiniones y valoraciones que reflejan el aprendizaje obtenido al repasar las experiencias vividas desde una óptica reflexiva y madura («Aún hoy le estoy agradecido [a Diego de Acedo]» o «En ese mismo instante ocurrió algo que aún hoy me atemoriza cuando lo rememoro»). Además, el hecho de que el desenlace sea positivo y cerrado hace que el lector experimente un efecto catártico al haber empatizado previamente con los personajes. Este efecto explica en gran medida la fidelización del lector, que siente como suya la historia, lo que desencadena un placer asociado a la lectura que, al cabo, consolida el hábito lector. Como complemento, la novela posee un aliciente, ya que existe la posibilidad de conectarla con la realidad. Se puede organizar una actividad que consista en llevar a los alumnos al Museo del Prado para ver el cuadro de Las meninas y que, una vez allí, relean fragmentos de la misma para que puedan relacionar el estímulo visual con la experiencia lectora (literatura experiencial). La presencia de todos estos elementos, que responden a la premisa del delectare, no niega que el autor se preocupe también por diseñar la novela de acuerdo al docere, es decir, para cumplir el objetivo formativo del lector. Para ello, Eliacer Cansino asegura de entrada una condición sine qua non: la calidad literaria. Esta se traduce, por un lado, en cuestiones formales como la riqueza léxica (vocablos como «cencha», «casulla», «melecina», «clepsidra», «zaguán», «plétora», «oleaginosa», «trocasen» o «escabel» se intercalan con expresiones cultas como el latinismo «in albis» o con voces importadas directamente del italiano como «canzzoneta» y «sotto voce», lo que refuerza la ambientación de la novela) y la variedad de estructuras, especialmente fraseológicas («los caminos de Dios son inescrutables» y «darme la venia», que con otras características lingüísticas como el uso del «vos», reflejan el habla de la época). Otra muestra de este cuidado por el lenguaje es el engalanado del discurso narrativo con elementos retóricos que potencian la significación del mensaje, como por ejemplo la metáfora comparativa «la esperanza es como la luz del sol». Por otro lado, esta calidad literaria se traduce también en cuestiones temáticas, ya que la profundidad de los temas es el sello personal del autor: el infierno, Dios, el más allá, la esclavitud y los estigmas sociales, pero también la superación y la esperanza revelan esa capacidad de transmitir valores sociales y cívicos que coadyuvan en la formación integral del lector. Todo ello se proyecta en la novela sin renunciar a la función lúdica que sirve de horizonte. Precisamente, la condición de novela total reside en esta capacidad para unir armónicamente el placer estético con la utilidad didáctica. La unión es tan sutil, que el lector se adentra en la aventura empatizando con los personajes y apenas advierte la enseñanza implícita que hay asociada a ellos. En este sentido, la quintaesencia de la formación del lector literario se halla en el sistema de referencias culturales con el que el autor teje el hilo argumental. Observamos alusiones a los metarrelatos religiosos (la historia de Moisés a través del perro de Nicolás y la de David y Goliat para perfilar la etopeya de su amigo Manuelillo) y a otros iconos relacionados con el campo de la fe cristiana (la Santa Hermandad y la Cruz de Santiago); a la cultura grecorromana («mi cabeza se llenó de tantas ninfas, Venus y ambrosías que más parecía Parnaso que cabeza»); a la literatura española (se establece un parangón entre don Quijote y Sancho y don Diego de Acedo y Nicolás) e italiana (la Divina Comedia de Dante constituye unos de los hilos conductores del argumento, especialmente los cantos «Infierno» y «Paraíso», que dinamizan el discurso narrativo al introducir pasajes líricos); y a diversos personajes históricos (la familia real de Felipe IV y el mundo palatino del siglo XVII, con especial mención a Diego Velázquez). Esta profusión de referencias contribuye a aumentar el intertexto lector, puesto que los discentes deben conocer esta red de alusiones literarias y culturales para poder valorar y entender la novela en toda su complexión. Se cumple así la premisa de «leer para aprender a leer», ya que el desarrollo progresivo de la actividad lectora se convierte en un mecanismo útil para aumentar el intertexto lectoliterario, es decir, la competencia lectoliteraria del alumnado de las etapas obligatorias (Mediavilla, 2020: 68). Por tanto, El misterio Velázquez se revela como una novela idónea para plantear en un contexto educativo de secundaria porque cumple la doble función que se requiere para este tipo de obras (animación lectora y formación del lector literario) y se ajusta a los requisitos básicos que se esperan de una novela de literatura juvenil adecuada: calidad literaria, valores educativos, tiene en cuenta la opinión y los intereses del potencial lector, plantea un aprendizaje literario, posee un buen modelo lingüístico y desencadena procesos de identificación y catarsis gracias al diseño temático y al perfil de los personajes (Lorente, 2011: 237-238). Si bien es una obra aplicable con carácter general a la etapa de la ESO, el curso al que más se ajustaría según este diseño es tercero de la ESO porque es cuando el alumnado posee un conocimiento relativamente definido del Siglo de Oro desde la perspectiva curricular. En definitiva, estamos ante una novela juvenil total diseñada para atraer a los lectores jóvenes, cuyos contenidos y valores acrecientan el pensamiento crítico y reflexivo, el criterio estético y el acervo intelectual, y que coadyuva en la promoción de la competencia lectoliteraria del discente: «Quizá el método inmediato y urgente que debe ser rescatado para la enseñanza de la literatura sea el de la lectura: aprender a leer literariamente otra vez. Porque paradójicamente esa competencia se está perdiendo» (Villanueva, 1994: 12).
Bibliografía citada DÍEZ MEDIAVILLA, Antonio, «El placer de leer...», en Antonio Díez Mediavilla y Raúl Gutiérrez Fresneda (coords.), Lectura y dificultades lectoras en el siglo XXI, Barcelona, Octaedro, 2020, pp. 61-76. LORENTE MUÑOZ, Pablo, «Consideraciones sobre la literatura infantil y juvenil. Literatura y subliteratura», Didáctica. Lengua y literatura, 23 (2011), pp. 227-247. VILLANUEVA PRIETO, Darío, Curso de teoría de la literatura, Madrid, Taurus, 1994.
El libro desarrolla la historia de Nicolasillo, un niño de 9 años al que arrancan de su familia para llevarlo de sirviente a un palacio de España. Allí se verá envuelto en una trama más o menos curiosa en torno al cuadro de las Meninas con Velázquez como un personaje más del libro. Siendo un libro juvenil, me ha chocado un poco la selección del léxico porque algunas palabras cultas no pegaban para nada con el estilo del libro y parecían fuera de lugar, como si fueran un alarde del escritor por demostrar sus conocimientos a pesar de escribir literatura juvenil, o no sé qué justificación tendría. Otro fallo que le encuentro es que no tenga un prólogo hablando de las Meninas y su pintor puesto que siendo un libro juvenil no muchos saben su relación o las peculiaridades de este cuadro, que son muy necesarias para entender el misterio o trama que se articula.
Nicolasillo Pertusato, joven enano o liliputiense en la corte de Felipe IV, cuenta cómo Velázquez llegó a incluirlo en su cuadro "Las Meninas", y cómo apareció la Cruz de Santiago en el autorretrato del pintor dentro de ese cuadro, pintado antes de que Velázquez fuera nombrado Caballero de Santiago. Esta novela juvenil es fantasiosa y simplona -- argumenta que el diablo mandó a Velázquez cómo pintar el cuadro -- , pero buena para señalar la singularidad e importancia de "Las Meninas" y entender algo de la vida de un pintor de la corte. Incluye notas sobre todas las personas históricas que figuran en la novela.
El Misterio Velázquez ha sido, sin duda, un gran descubrimiento. La narración, bajo la persona de Nicolás Pertusato, te cuenta la historia de su vida, de sus hazañas, de su lucha por conseguir la dignidad que merece y, sobretodo, de su relación con el pintor Velázquez y su aparición en el cuadro de "Las Meninas ".
Resulta conmovedor la forma en la que es desarrollada esta historia y es que tiene un toque realmente mágico.
La prosa de Eliacer Cansino es totalmente bella y te hipnotiza de forma que las páginas se pasan solas. A pesar de ser un libro corto, consigues empatizar e interesarte por la historia de Nicolasillo y el misterio que esconde el cuadro tan famoso y, a la vez, su creador, Velázquez.
Te recomiendo este libro si:
- Te gusta descubrir las historias que hay detrás de los cuadros, contadas desde un punto de vista más mágico y misterioso. - Te interesa la figura de Nicolás Pertusato y cómo fue su vida al llegar a España. - Te gustan los libros cortos.
Creo que es una buena elección para salir de un bloqueo lector o si deseas leerte un libro que pueda durarte una tarde.
"Sé que la esperanza es como la luz de sol, que todo lo ilumina, y sin ella ningún camino puede emprenderse. "
Opino que este libro despierta el interés del alumnado por acercarse a los "misterios" de una obra artística que a nadie deja indiferente. Te enseña muy bien las costumbres de los siglos XVI y XVII en España y los entresijos de una corte que retrata a diferentes personajes con un perfil muy peculiar. También te explica muy bien la obra de Velázquez sembrando el enigma que representa uno de los personajes difusos del cuadro, pieza clave en el entendimiento de la técnica y perspectiva que hace original al cuadro. Otro aspecto a resaltar es que utiliza un vocabulario sencillo, asequible al nivel del alumnado al que va destinado, con el volumen de páginas perfecto para entretener y disfrutar por el simple gusto de leer. No solo aprendes Historia, también te emerges en otras disciplinas como la Literatura, el Arte y como su nombre indica, el misterio. En "las Meninas" aparecen rasgos sociales y psicológicos que evoca la lucha de uno de sus personajes por mantener la dignidad a pesar de su condición física. Espero que disfrutéis con la lectura.
Un libro bien escrito, pero sencillo, rápido de leer y muy interesante. Una visión bien documentada de un momento histórico clave, como fue la creación de Las Meninas, y a la vez una revisión del tratamiento de los enanos en aquella época de la mano del narrador, Nicolás Pertusato; una interpretación muy interesante de la religión y el genio, del origen de la inspiración, y desde luego una explicación fantástica pero que toma en cuenta los elementos históricos que se conocen del cuadro. Muy recomendable para niños de entre once y catorce años, quizá más jóvenes según su nivel de lectura.
La Corte palaciega de Felipe IV reflejada a través de dos retratos: "Las Meninas" y el que hace Nicolás Pertusato, uno de los enanos de la Corte y nuestro protagonista, que deberá hacer frente a las fuerzas oscuras que amenazan a su amigo, el mismísimo Velázquez.
A pesar de publicarse en la editorial en que se publica, que no os engañen, éste es un libro para adultos, tanto por su temática como por su lenguaje y estilo.
Obra con tintes novelescos adolescentes, nada profundo en la trama, simplista pero eficiente, atractivo para la lectura y ameno y distraido para su continuacion sobre todos sus capitulos.
Rememora esas primeras novelas leidas de tu vida y rescata esa inocencia (a veces) perdida de disfrutar de las cosas sencillas.
trata de uno de los retratados en las meninas de cuando y como se relacionan y que tan oscuros puede ser los sacrificios por el arte y la gente que te rodea y como el cariño te puede cambiar pero tus sueños tambien te pueden hacer debil
Un relato de cómo se pintaron las meninas desde el punto de vista de Nicolás Pertuto, un enano de corte italiano al servicio de la corte española que nos contará un poco de los sucesos de la época y el misterio que rodea a Velázquez y su famoso cuadro.
1.5 No me ha gustado nada. La manera en que esta escrito hace que las 150 paginas se hagan eternas y pasa muy por alto toda la trama haciendola plana. Desarrolla muy poco los personajes.
Sin duda este también es una de las lecturas obligatorias más interesantes que he leído en el instituto. Engancha rápido y también es muy fácil de leer y entender. Me lo leí en solo cuatro horas.