Los cuentos de esta antología se publicaron anteriormente en Confabulario y en Varia invención (1951-1955). En estos relatos se reconoce a Arreola como uno de los escritores mexicanos más notables de la época contemporánea.
Juan José Arreola fue el cuarto hijo del matrimonio formado por Felipe Arreola y Victoria Zúñiga. Nació en México en 1918. Entre 1926 y 1929 desarrolló sus estudios básicos en su ciudad natal.
En 1930 empezó a trabajar como encuadernador, e inició una larga serie de oficios. En 1934 escribió sus tres primeros textos literarios. Después de tres años, en 1937, se instaló en México, D.F., y se inscribió en la Escuela Teatral de Bellas Artes.
En 1941, mientras trabajaba como maestro, publicó su primera obra, Sueño de Navidad. Posteriormente trabajó como periodista. En 1945 colaboró con Juan Rulfo y Antonio Alatorre en la publicación de la revista Pan, de Guadalajara. Viajó a París bajo la protección del actor Louis Jouvet. Allí conoció a J. L. Barrault y Pierre Renoir. Un año después regresó a México.
En 1948, gracias a Antonio Alatorre, encontró trabajo en el Fondo de Cultura Económica como corrector y autor de solapas. Obtuvo una beca en El Colegio de México gracias a la intervención de Alfonso Reyes. Su primer libro de cuentos Varia invención, apareció en 1949, editado por el FCE. Para 1950, comenzó a colaborar en la colección "Los Presentes", y recibió una beca de la Fundación Rockefeller.
En 1952 apareció la que muchos consideran su primera gran obra Confabulario, gracias a la cual recibió en 1953 el Premio Jalisco en Literatura. En 1955 fue galardonado con el Premio del Festival Dramático del Instituto Nacional de Bellas Artes. En 1963, año en que recibió el Premio Xavier Villaurrutia, salió a la luz pública otra de sus grandes obras, la novela La feria. En 1964 dirigió la colección "El Unicornio", y se inició como profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México.
En 1969, recibió Presea de Reconocimiento de parte del Grupo Cultural "José Clemente Orozco", de Ciudad Guzmán. En 1972 se publicó la edición de Bestiario, que completaba la serie iniciada en 1958, con Punta de plata.
En 1979 recibió el Premio Nacional en Letras, en la Ciudad de México. Diez años más tarde, se hizo acreedor al Premio Jalisco en Letras (1989). En 1992, recibió el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, que se concede al conjunto de una producción literaria, y se entrega en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. En 1997, recibió el Premio Alfonso Reyes; y en 1998, el Premio Ramón López Velarde. En 1999, con motivo de su ochenta aniversario, el Ayuntamiento de Guadalajara, le entregó reconocimiento y lo nombró hijo preclaro y predilecto, durante una ceremonia protocolar efectuada en el Hospicio Cabañas en Guadalajara.
En 1992 participó como comentarista de Televisa para los Juegos Olímpicos de Barcelona.su corriente literaria fue el realismo
En 1995 recibe el Premio Internacional Alfonso Reyes.
Víctima de una megacefalia, que lo aquejó durante sus últimos 3 años, muere a los 83 años en su casa en Jalisco, dejando a su viuda, tres hijos y seis nietos.
Arreola es un gran narrador. Punto. Entre sus logros se cuentan el amoroso cuidado que puso en cada una de las frases en sus escritos, sin importan que fueran cuentos, novela, reseñas o esbozos teatrales. Además contaba con una erudición poco común en nuestros días (la cual no pocas veces permanecía oculta por humildad, cuando no simulada; cf. "Baltasar Gérard" y "Eva") y la empatía honesta con el hombre del campo ("El cuervero") y el pobre citadino ("Hizo el bien mientras vivió"). En pocas palabras, la obra de Arreola era la de un humanista.
Por otro lado este humanismo roza y no pocas veces penetra de lleno en la cristiandad y su panteísmo ("Pablo" y "El silencio de Dios", por ejemplo). En este momento de la Humanidad, la lectura de ciertos pasajes en estos textos puede parecer chocante, cargada de machismo a ratos ("Eva" y "La vida privada" son algunos ejemplos de esto) y hasta efectista. Claro, a muchos otros este humanismo cristiano puede parecerles atrayente y deseable; pero permítaseme pasar de largo y discrepar abiertamente con él. En todo caso, Arreola es el reflejo de la sociedad de su tiempo y, con tolerancia, debe ser juzgado desde esta perspectiva.
Es por eso que prefiero quedarme con el Arreola que se aproxima al humor intelectual. Al Arreola de "El guardagujas", de "El faro", del "Baby H.P.". En esos ejemplos (y en varios que no están en esta antología) están las páginas más perdurables de Arreola, las más universales y las menos controvertidas. Las que hacen de él uno de los grandes de la narrativa mexicana de todos los tiempos.
Colección de escritos de Arreola, que rondan entre pensamientos, poemas en prosa, ensayos breves y cuentos cortos. Publicada en 1985 por FCE y reeditado este año 2024, vuelva esta compilación de textos que el maestro utilizó para seguir explorando el lenguaje, jugar con él, desnudarlo y armarlo, para convertirlo en ideas, humor, o sensibilidad. Una obra pequeña para acercarnos más al escritor.
Cada cuento presentado es escrito de manera magistral y pone como centro a lo cotidiano. En estas páginas se puede encontrar como Arreola puede hacer de un momento simple algo cargado de simbolismo.