Un libro doloroso que refleja muy por encima el pasado sangriento (en el presente continúa) de décadas de violencia. La muerte que a todo colombiano ha tocado, pero que se ha enseñado con sevicia a unos tantos, es la coprotagonista de estos relatos contados por unos cuantos que no murieron de forma física pero cuyas almas llevan partes muertas. Un libro hermoso en su forma física. Magníficas ilustraciones con troqueles precisos. Hojas agujereadas que emulan las vidas de aquellas personas que junto a sus historias escritas llevan las marcas, los huecos que dejan ver las hojas del pasado que tanto dolió.