3,5 ⭐
Ha sido una buena lectura. No sé si es o no el primero de una serie, pero me gustaría reencontrarme con estos personajes.
Dice la sinopsis:
En el Prater, el parque más importante de la ciudad, aparece el cuerpo de una joven criada asesinada de forma brutal. Leopold von Herzfeldt, un joven inspector de policía, será el encargado del caso, a pesar de no contar con el favor de sus colegas, que no quieren saber nada de sus novedosos métodos de investigación, como la inspección de la escena del crimen, la obtención de pruebas o la toma de fotografías. Leopold contará con el apoyo inesperado de dos personajes del todo dispares: Augustin Rothmayer, el sepulturero mayor del cementerio central de Viena; y Julia Wolf, una joven operadora de la recién inaugurada central telefónica de la ciudad y con un secreto que no quiere que salga a la luz.
Leopold, Augustin y Julia se verán inmersos en los profundos abismos ocultos tras las puertas de la glamurosa ciudad cosmopolita en una carrera para dar con un asesino cruel y despiadado que sembrará Viena de cadáveres inocentes.
¿Qué destaco del libro?
Es entretenido. La trama capta la atención del lector. El ritmo ágil, se lee bien.
La ambientación es muy buena. Oliver Pötzsch nos transporta a la Viena de 1893. De su mano vamos a conocer las calles, los barrios, los medios de transporte, los cafés, las comidas y por supuesto el Prater. Ahora bien, si algo sobresale en este apartado, es la atmósfera que recrea.
Por un lado, presenta una ciudad cosmopolita, en la que la mayoría de sus habitantes no son vieneses nacidos en Viena. La inmigración interna desde todos los puntos del imperio la define. Opulencia frente a necesidad, también xenofobia, especialmente hacia los judíos, ciudadanos en su mayoría banqueros y comerciantes prósperos.
Por otro, refleja conjunción de dos eras, una que termina y otra que empieza, el final del siglo XIX y el comienzo del XX. Una época de cambios, que se sucedieron muy deprisa (¿nos suena, verdad?), de avances tecnológicos, que cambiarían de forma irrevocable la faz de la sociedad. El teléfono, la luz eléctrica, la fotografía, la bicicleta, los automóviles, etc, todos ellos modos nuevos, que convivían con otros ya obsoletos y condenados a la extinción.
En este contexto nace una nueva ciencia, la criminalística, que, a su vez, revolucionaría los métodos de investigación policial. Se impuso, no sin resistencias. Graz fue su cuna y el juez Hans Gross, el hombre que la desarrolló. La novela rinde homenaje a su figura y a su obra "Manual del juez como sistema de criminalística", que vio la luz, precisamente en 1893.
Los tres personajes principales, atrayentes y bien trazados.
Leopold Herzfeldt, inspector de policía, seguidor de los métodos modernos impulsados por Gross. Terco, pagado de sí mismo y con nulas habilidades sociales. No despierta simpatías entre sus compañeros, tampoco me las despertó a mí. Al final, y lo del final es literal, mejora.
Julia Wolf, operadora en la central de policía, representa a la mujer de pocos recursos, que se desplaza a Viena desde un pueblo, con la ilusión de buscar una vida mejor, para acabar dándose de bruces con la realidad. Es inteligente, decidida y poco convencional.
Augustin Rothmayer, el sepulturero, es sin duda mi personaje preferido. Hombre de contrastes, dotado de sentido común, inteligente, culto y de gran corazón.
Junto a ellos, algunos que existieron en realidad como el comisario y el jefe de policía, con el que el autor, como el mismo señala, se ha tomado muchas licencias.
¿Y qué me ha fallado?
Me resultó predecible. Antes de llegar al 30% ya se puede saber con pocas dudas quién es el asesino. Junto a la trama principal, se desarrollan otras subtramas, que mantienen el interés. Aun así, Pötzsch, lo pone demasiado fácil.
No me han gustado los porqués. Es cierto que en este género es difícil innovar o ser original, pero en el tema de los motivos ha tirado de cliché de manual y es la razón por la que no le doy las cuatro estrellas.
En conclusión. Un thriller histórico atrayente, bien desarrollado, con buenos personajes y mejor ambientación. Pese a mis dos peros, he disfrutado de su lectura. Como dije al principio, me gustaría volver a cruzarme con este trío.
Recomendable.