El 15 de marzo de 1928 Japón sufrió una oleada de represión política sin precedentes. Ese día, la policía detuvo a 1600 militantes y simpatizantes comunistas, que acabaron en la cárcel acusados de intentar derrocar al gobierno conservador del primer ministro Tanaka. El pequeño pueblo de Otaru fue escenario de una de las redadas más grandes del país. Aquí es donde vive Kobayashi Takiji, un joven e idealista empleado de banco que acaba de entrar en contacto con el sindicato local. Testigo de estos eventos y ante el silencio cómplice de la prensa, este cronista improvisado decide contar lo que ha sucedido en su pueblo escribiendo una historia conmovedora marcada por el compromiso político y el ímpetu de la juventud.
Takiji Kobayashi (小林 多喜二) was a Japanese author of proletarian literature.
Kobayashi was born in Odate, Akita, Japan and was brought up in Otaru, Hokkaidō. After graduating from the Otaru School of Higher Learning, which is the current Otaru University of Commerce, he worked at the Otaru branch of Hokkaido Takushoku Bank. His most famous work is Kanikōsen, or Crab-Canning Boat – a novel published in 1929. It tells the story of several different people and the beginning of organization into unions of fishing workers. He joined the Japanese Communist Party in 1931. The young writer was killed during a torture session by Tokkō police two years later, at age 29.
Una serie de relatos que te sitúan en el movimiento obrero del Japón de la época. Aunque tengan eso en común, la variedad de su contenido es inmensa: hay relatos que emocionan por la tristeza que guardan sus historias, hay relatos que dan una descripción tan detallada de las torturas que duele leerlos, hay relatos que manifiestan psicologías de lo más complejas por parte de los personajes...
Entrando más en detalles, en el primer relato, 'El pesar del camarada Taguchi', Takiji saca a relucir el dolor que esconde un camarada en la canción que silba cada vez que prepara el futón y muestra las fronteras emocionales presentes en una amistad entre hombres. El yo narrativo le pregunta a Taguchi sobre la canción que silba, y Taguchi habla de un día cuando él era pequeño en el que fue a la costa en temporada de pesca a trabajar con su hermana para conseguir dinero, y cómo al volver él tenía sueño y ella le llevaba en la espalda. Más tarde, Taguchi explica que su hermana tuvo un mal de amores y terminó suicidándose tirándose por un puente. Al final, explica que la canción que silbaba no tiene mucho que ver, solamente era una canción popular de la época, pero que siempre le traía recuerdos de su hermana. Era la primera vez que Taguchi hablaba de su hermana, aun siendo un camarada muy cercano. Este relato me impactó por lo bien que describe cómo son las amistades entre hombres, las fronteras que establecen, a menudos dos hombres pueden ser los mejores amigos pero no revelar su dolor más profundo.
En el siguiente, '15 de marzo de 1928', las descripciones de las torturas son de las más desgarradoras que he leído, en parte porque cuando es Kobayashi quien lo escribe, sabes que lo que cuenta de verdad ocurría a militantes cercanos a él... E incluso él corrió la misma suerte, siendo brutalmente asesinado por las torturas de la policía. También incluye temas que se discutían entre los revolucionarios de entonces como el infantilismo de izquierdas en algunos militantes o las diferencias entre los militantes de orígenes más humildes y los intelectuales. En 'Carta' Takiji nos cuenta una historia espantosa destinada a que los obreros tomen conciencia de su situación, introduciendo la muerte y el hambre. 'Madres' es el relato que más peso da a un personaje recurrente en sus relatos, que es la madre del militante, y da una lección importante. El relato más largo, 'Vida de un militante', está inacabado y es personalmente mi obra favorita del autor, porque es en la que mejor muestra cómo era la vida de un comunista en la época mientras intentaba sembrar las semillas de la rebelión en una fábrica desde la clandestinidad e incluso toca temas familiares y amorosos. También explica cómo el discurso fascista se divulgaba en las fábricas para justificar el colonialismo japonés sobre Manchuria y alentar el chovinismo. Por último, 'Noche nevada' es el relato que muestra una psicología más compleja, siendo el protagonista alguien visiblemente introvertido, solitario y con baja autoestima que tras una serie de decepciones se interesa por ayudar y conocer a una joven prostituta, sintiéndose miserable en todo momento, lo que parece ser su condición eterna.
También quiero comentar que la edición hizo un gran trabajo introduciendo primero al escritor, una cronología de su vida y marca qué partes de los relatos fueron censuradas en su época.
-Crítica actualizada del relato "El pesar del camarada Taguchi":
“Todo el mundo sabe lo que es empezar a silbar sin querer. No recuerdas el título de la canción y , entonces, mientras la interpretas, caes en la cuenta. ¡Ah, claro, esa era! Creías que la habías olvidado, pero en realidad su recuerdo te había acompañado siempre, quedándose oculta en un rincón de tu memoria. Eso, al menos, era lo que decía Taguchi: hay momentos en los que las canciones y la memoria están conectadas. En otras ocasiones, una canción puede evocar los recuerdos de una escena con la que no tiene la más mínima relación; algo también de lo más extraño.”
Este relato de Takiji Kobayashi es uno de los que más me ha emocionado nunca. En él, Taguchi, el camarada del narrador que está pasando un tiempo en su casa después de haber pasado cuatro meses en la cárcel por su actividad militante, habla del recuerdo de su hermana, el cual despierta cada vez que escucha o silba sin querer, mientras estira el futón, una canción que dice “Y si hasta la nevisca se derrita…”. Concretamente, recuerda caminar por las vías del tren adormilado y pegado al cuerpo de su hermana mientras anochecía y con un frío que presagiaba la primavera.
Cuenta que a pesar de tener una familia paupérrima, su hermana pudo estudiar bachillerato con los ahorros de su tío, pero tenía que trabajar en la fábrica en turnos de noche, y nunca se quejó a pesar de ser la más joven en el trabajo, se decía a sí misma que no podía permitirse solamente estudiar sin preocuparse por nada. Esta es la situación típica del estudiante de clase obrera que tiene que hacer trabajo adicional para permitirse continuar con sus estudios. Sin embargo, explica Taguchi que ella era algo vanidosa y no quería que sus amigas del instituto la vieran en esa condición. Casi al comienzo de la primavera, el día de la pesca del arenque en Otaru, Hokkaido, estaba especialmente bien pagado, pero ella no quería ir a trabajar porque la gente de la ciudad, incluyendo a sus amigas, iban a la playa a contemplar la escena, y no soportaba el bochorno de ser vista llevando cestas de arenque, sin embargo finalmente fue con su hermano. Taguchi cuenta sus recuerdos viendo a las jornaleras trabajar llevando pescados en cestas mientras los ricos de la ciudad las miraban, se reían y acaso comentaban que su hermana era la única jornalera guapa, lo que la hacía sonrojarse y la mataba de la vergüenza (y cuando éstos se iban, ella se los quedaba mirando). Debía ser muy bella, porque en su recuerdo la piropeaban bastante. Taguchi tuvo una pequeña pelea con un niño de la ciudad, pues él estaba recogiendo arenque y el niño lo despreció, entonces lo golpeó con el pescado, por lo que su hermana lo regañó. Esta gente de la ciudad tenía ropas occidentales y kimonos lustrosos, y las mujeres eran bellísimas. Incluso la hermana, que no alzaba la mirada para no ser reconocida, se fijaba en ellas cuando podía. Al término del día, la hermana dijo que sus amigas asistieron, pero afortunadamente para ella no la llegaron a reconocer, y no quería volver a casa hasta que no oscureciera para que nadie le viese la cara.
Entonces, una vez se fue el tren lleno de personas que habían ido de excursión, emprendieron el camino de vuelta a casa juntos por las vías. Taguchi estaba cansado y dejó caer su peso sobre su hermana, “Las vías del tren estaban elevadas, construidas sobre una superficie de hormigón sobre la costa; así se podían escuchar pequeños fragmentos de las conversaciones mantenidas en los barcos, o el chapoteo del agua, como si estuviera justo a tu lado. Las olas bañaban la base de hormigón con suavidad. Soplaba el viento frío de una noche de primavera temprana”. Durante el paseo, la piropeaban. Ella, agotada, hablaba de lo guapas que iban las mujeres de la ciudad, y aseguraba que a ellos también les esperaba un buen futuro, “Si nos callamos y seguimos trabajando duro, seguro que todo nos irá bien”, por eso trabajaba tanto.
“En cuanto giramos por el cabo que separaba el pueblo de Kumausu y la ciudad de Otaru, un viento gélido nos embistió de frente. Se veían las luces de toda Otaru, resplandecientes, justo debajo de nosotros. Me sentí aliviado y, de alguna manera, feliz. —¡Hermana, mira qué bonito! —dije sin querer. Me parece que mi hermana alzó la cabeza. Me dio la sensación de que estaba llorando…
Y eso es todo —Dijo Taguchi al final—. Pero me extraña que no pare de venirme a la mente ese día en concreto. Los labios de Taguchi se torcieron un poco. —¿Y eso de «Y si hasta que la nevisca se derrita…»? —pregunté. —Ni idea. Estoy seguro de que era una canción popular de la época. Y… bueno, de alguna manera, me hace rememorar…”
Finalmente, cuenta que ella logró graduarse en el instituto y un puesto en una escuela en Furano. Le daba su sueldo a su familia y financiaba los estudios de su hermano en un instituto médico (que terminó abandonando), ya que para ella era el camino indicado para que se hiciera rico. Por desgracia, tuvo un asunto amoroso con el hijo de un terrateniente graduado en la universidad que terminó en tragedia. Después de que el lance no llegase a buen puerto, perdió los cabales y un año después se lanzó al río Sorachi. Su cadáver nunca apareció.
“Taguchi y yo somos uña y carne y, a pesar de esto, nunca me habla de su muerte. Charlas como la de hoy no se dan todos los días, sino que son muy escasas. Supongo que había algo sobre su hermana que siempre lo hacía reflexionar acerca de lo sola que debía sentirse. Como no sabría decir nada en particular sobre este asunto, por consideración hacia él y respetando sus deseos, nunca pregunto. Sin embargo, ya ha llegado la primavera y, con ella, la temporada de la pesca del arenque. Lo más seguro es que Taguchi esté pensando en ella.”
Es un relato que en realidad habla de la lucha de clases (lo que es lógico viniendo de un autor comunista conocido por la corriente de la literatura proletaria). Kobayashi presenta una familia obrera de Hokkaido, en una época en la que estudiar en el instituto era ya un gran lujo, y nos muestra un personaje tremendamente honrado, la hermana de Taguchi, una especie de santa (trabajadora, sacrificada por su familia, guapa…), pero con una idea y una mentalidad que terminaría suponiendo su desgracia: la de aceptar la sumisión a las clases altas y pensar que “callando y trabajando” lograría escalar y darle una vida próspera a su familia. Ella sentía vergüenza de su condición de trabajadora y admiraba, o por lo menos aceptaba, a los poderosos, incluso regañando a su hermano por enfrentarse a uno que lo insultó. Por eso se la retrata como una chica que aguantaba los piropos que le soltaban (también los de los pescadores y viejos verdes, no solo de los ricos) sin responder nunca, callando y sonrojándose, para mostrar su actitud de sumisión. Incluso cuando unos oficinistas la hicieron ruborizarse (callada y mirando al suelo) con sus comentarios, al irse ellos, ella volvió la mirada en su dirección, algo que a Taguchi le produjo un sentimiento extraño. Su mal de amores se dio con un hijo de terrateniente, estudiante universitario, alguien de la alta sociedad, dando así el mensaje de que la actitud de su hermana, no ante la vida y el trabajo, que era de honra, fuerza y sacrificio, sino ante la opresión, humillación y explotación de las clases poderosas, la llevó a tal punto, pues en la gran mayoría de casos la movilidad social no se da y esta mentalidad trae problemas como los que sufrió la desafortunada hermana de Taguchi, quien también trató de buscar esa “salvación” para su hermano financiando sus estudios. Sin embargo, su hermano Taguchi es ahora un militante comunista, es decir, ha tomado una posición totalmente distinta ante la lucha de clases, ante la humillación de los poderosos. Él es combativo y milita contra esta opresión, y lo es desde pequeño cuando golpeó al niño de la ciudad con el arenque. Este es el motivo ideológico que hay detrás de este relato y de sus personajes, el mensaje de Takiji Kobayashi, que está llamando al orgullo de los trabajadores y a su espíritu de lucha simplemente contando la dolorosa historia de una mujer trabajadora y pisoteada que nunca pudo vivir bien por aceptar la opresión y comprar un discurso (el clásico discurso de hacerse rico trabajando, sin pelear), en lugar de enfrentarla y tener orgullo de ser trabajadora. Lo que un militante de la época como Kobayashi llamaría tener conciencia de clase, que es lo que trató de cultivar con su literatura proletaria.
Dejando el mensaje ideológico más de lado, es sorprendente cómo Kobayashi muestra el profundo pesar de Taguchi tan sutilmente, explicando una historia trágica a través del recuerdo que evoca la canción que silba cuando estira el futón, y lo hace todavía más triste el saber que ni siquiera el narrador, con quien es “uña y carne”, conocía esta historia, mostrando de una manera desoladora las fronteras que a menudo hay en las amistades entre hombres, incluso entre las más cercanas, cuando alguien oculta un dolor y no lo comparte, aunque este se encuentre en el silbido cotidiano de cuando prepara el futón. Y aunque no se lo diga ni a su mejor camarada, cada primavera, lo más seguro es que Taguchi piense en ella.
This entire review has been hidden because of spoilers.
méteste neste libro sabendo o que vas atopar e non por elo deixas de conmoverte. Para min unha narración brillante cunha linguaxe llana da vida cotiá da militancia en tempos en que a represión era moito máis cruda e descarada para facer fronte a un movemento obreiro moito máis poderoso ca o actual. Relatos ambientados en Xapón pero cuxa universalidade non fai outra cousa que achegarnos ás realidades que viviron e viven por todo o mundo millóns e millóns de persoas que imaxinan outra realidade e traballan por construila. Chegará o momento no que ninguén máis teña que sufrir por facelo.
“Esta gentuza había repetido una y otra vez que habían arrancado de raíz las bases de nuestro partido; lo pregonaban a bombo y platillo en la prensa que les pertenecía y manipulaban de manera obstinada a los trabajadores que no conocían la realidad de nuestro movimiento para que cada ataque abriera la brecha un poco más entre el partido y las masas. Pero las mentiras tienen las patas muy cortas, y por mucho que afirmaran que el partido había sido erradicado, por todo el país trabajaban sin cesar sus militantes; su maquinaria del engaño, por tanto, no era más que una cortina de humo. (…) Menospreciaban al partido con sus palabras y urdían todo tipo de difamaciones contra este, pero semejante ensañamiento los traicionaba; ¿no reflejaba esta tenacidad que éramos su principal enemigo?”
recuerdo lo que me impactó leer El Camarada cuando empecé a militar. lo releo cinco años después y siento lo mismo, la misma angustia, el mismo pesar. que hubiese gente hace 100 años con la misma convicción férrea de que podemos (y debemos) cambiar las cosas que ahora... lo único que me da fuerzas para seguir.
"cuando los ejércitos de hormigas se desplazaban, si encontraban un río que tenían que cruzar, las hormigas al frente se echaban a las aguas, apiladas las unas sobre las otras mientras se ahogaban, ofreciendo sus propios cuerpos para aquellas que venían detrás. los jóvenes del sindicato hablaban a menudo sobre su deber en estos términos: debían ser las hormigas al frente"
Los relatos de 'Vida de un militante' nos acercan a episodios poco conocidos de la historia japonesa y la represión política del comunismo. La prosa de Kobayashi brilla en las escenas más cotidianas, como el último cuento sobre una prostituta que tiene frío en una noche nevada y un aspirante a cliente que no tiene dinero para pagar sus servicios. En cambio, cuando el autor busca denunciar, parece regodearse en ser perseguido y torturado, casi orgulloso de ello.
Le doy 4.5. Si bien algunos relatos muestran la falta de madurez artística del autor otros tienen un trabajo notable detrás. Hay tanto historias más ceñidas al realismo proletario, otras de un estilo más decadentista y algunas con un toque más humanístico. Añadir que no es común que se publiquen este tipo de libros japoneses y se agradece bastante, especialmente a los traductores que han hecho una labor excelente.
Me gustó bastante y siento en carne propia la tristeza y pena de quienes luchan el día a día para llevar el pan a la casa, aún q esto sea de inicio del siglo XX aún en pleno siglo XXI seguimos viviendo la mismo
«El funeral lo organizaron los vecinos como buenamente pudieron. Todos ellos eran gente pobre, pero se convencían a sí mismos de que precisamente eran los pobres quienes debían ir a una en momentos como este.»
Entiendo el valor y la intención de Kobayashi con sus relatos, pero me han parecido aburridísimos. Todo se sentía muy burocrático y distante, diálogos algo forzados y grandilocuentes y una narrativa repetitiva y sin mucho que incite el interés del lector. Incluso "15 de Marzo de 1928", que narra las torturas que sufrieron los socialistas a manos de la policía, se me hizo aburrido, y eso que debería haber sido un relato duro de leer.
De entre todos los relatos que forman la antología, el único que me ha gustado ha sido "Carta", que era un panfleto breve que contaba una historia muy simple con el fin de concienciar a los trabajadores sobre su situación. Para mí, en este relato tan breve, se compacta muy bien la narrativa con la política, en el resto me ha parecido más política pasada por un filtro narrativo que un relato de por sí.
He de decir que no estoy demasiado interesado en la narrativa política y esto puede condicionar mi poco interés en los relatos y mi baja calificación, pero, omitiendo la carga política, si me parece que en el plano narrativo son bastante flojos.
Me esperaba algo menos de ficción y más sobre historias reales, aunque todas estén inspiradas en sucesos reales. Hay una historia que si me ha removido por dentro y a esa la puntuaría con 4 estrellas, muy clara contando la realidad que vivieron. Con el resto no he podido conectar o me han parecido algo insulsas. Igualmente no lo califico mal y tampoco me parece mal leerlo porque es un choque de realidad y algo muy interesante de leer y conocer.
This entire review has been hidden because of spoilers.