Entre las culturas políticas liberal-progresistas, republicanas y revolucionarias de signo anarquista y socialista ha habido hombres que con mayor o menor radicalidad respaldaron la emancipación de las mujeres, criticaron el estado de subalternidad del sexo femenino y reclamaron la consecución de sus derechos. En este libro se ofrece una visión de conjunto sobre el papel que desempeñaron durante la primera mitad del siglo XIX y el primer tercio del XX en España, mostrando el compromiso de esa minoría de varones con la agenda política feminista de su tiempo, pero también la persistencia en su discurso de caracteres que lo mantienen dentro de los márgenes de la masculinidad hegemónica. El estudio de las diferentes tendencias, de las críticas que recibieron desde sectores tradicionalistas, de las objeciones de las propias feministas, de la diferencia con respecto al sufragismo británico y muchos otros aspectos analizados hace de esta obra una excelente aportación al conocimiento de nuestra historia y a una mejor comprensión del presente.
Una obra estrictamente académica, con lo que eso puede suponer para una parte del público lector que, quizás, busque algo más liviano o accesible.
Pero, en cualquier caso, sin duda un libro muy trabajado y pionero, que se acerca al estudio de los hombres en la Historia ―hombres españoles, en este caso― desde una perspectiva poco habitual, enfocando el análisis a través de los estudios de género, la conceptualización de las masculinidades, su relación con lo femenino y con la mujer en particular, etc. El propio autor lo explica sobradamente en los primeros capítulos, donde expone sus exponentes en los men’s studies, una disciplina que yo desconocía y que me ha parecido muy interesante.
Si no se tiene mucho interés por el tema o no se está muy acostumbrado a textos 100% académicos, puede resultar algo árido, pero creo que es un aporte valioso a la historiografía española y un libro que merece la pena, al menos, ojear. Su capítulo de conclusiones debería ser de obligada lectura.