Scotland Yard y la Europol investigan el homicidio de una chica en un hotel de Londres. El modus operandi les conduce a un asesino en serie que se suponía muerto dos años atrás. Entonces piden el asesoramiento de Pablo Aguilar.
Para el capitán sevillano, la llamada de la Europol no solo supone el regreso al caso más importante de su carrera, también sentirá de nuevo a los fantasmas que un día arrasaron con su vida y casi con su carrera.
La oficial Livia Craciun acompañará a Pablo a Londres y tendrá una relevancia doble en el caso, no solo como ayudante y compañera de Aguilar… sus aptitudes se pondrán a prueba sin que ella sepa cuánto va a cambiar su vida.
Cristina Collado, Marcos Navarro y Nuria Carvallo estarán a muchos kilómetros de distancia, pero eso no será suficiente para impedir que participen en el caso.
Alfil… Alfil no es un homicida al uso, y se volverá más escurridizo y letal que nunca.
Nacido en Huelva (España) en 1976, Fran Barrero es un autor independiente que inicia su carrera literaria en 2012 con su primer libro didáctico sobre fotografía. Tras doce manuales publicados sobre esa especialidad, emprende el desafío de probar suerte en la narrativa de ficción con su primera novela Alfil.
Obras publicadas: Trilogía Alfil de novela negra Saga Amurao de novela negra Anatomía de un suicidio Bloody Mary y Bloody Mary 2 (relatos de terror) Wanda y el robo del cristal El otro lado del retrato El corazón del último ángel Herencia de Cenizas Lluvia de Otoño
Nada, Livia es insufrible como personaje. Junto a ella Nuria, ambas pensando mas en follar que en su trabajo policial. Cristina para ser la mejor policía española no para de hacer gilipolleces y meterse en líos que ningún policía con tanta "fama" haría.
Su marido ha pasado de ser el gran comisario inspector sevillano a un mindundi incapaz de resolver el caso porque se obsesiona.
Para mi una saga de mas o muchísimo menos por la insistencia del autor en crear unos personajes llenos de cliches y comportamientos repetitivos hasta la saciedad (una vez o dos hace gracia, en cada capítulo se convierte en ridículo).