Descuidada con demasiada frecuencia, la historia del imperio romano tardío resulta fundamental, sin embargo, para el entendimiento de la historia del mundo que habría de configurarse a partir del establecimiento de Bizancio y del inicio de la Edad Media. En la presente obra Pedro Barceló ofrece una admirable panorámica de un periodo del imperio tan decisivo como ignorado, tal es el que media entre los reinados de Constantino y Teodosio y que abarca el siglo IV. En ella se estudian los procesos más relevantes de este siglo, el "más largo de Roma", en cuyo centro se inserta el reinado de Constancio II, figura cuya biografía, rescatada de tratamientos generalmente hostiles por sus posicionamientos políticos, ideológicos o doctrinales, sirve de hilo conductor para un completo y penetrante análisis de la sociedad tardorromana, en la que habría de consolidarse una simbiosis entre Iglesia y Estado que marcaría de forma decisiva el rumbo de los siglos siguientes.
Interesantísimo ensayo, que, tomando como base la vida del hijo de Constantino, Constancio II, nos hace un repaso por las visicitudes del siglo IV (el siglo más largo de Roma). Una época, la del bajo Imperio, normalmente más oscura y algo olvidada que, sin embargo, es fundamental porque en ella se van viendo las claves que originarán los profundos cambios en el mundo mediterráneo que acabarán desembocando en la Edad Media. En mi caso, que estoy profundamente interesado en la época de la Antigüedad Tardía me ha resultado una lectura sumamente enriquecedora, aunque en ocasiones la narración resulte algo árida sobre todo cuando se refiere a términos teológicos. Muy recomendable.