El gran milagro del Zen está en la transformación de lo mundano en sagrado. Y es tremendamente extraordinario porque nunca antes se había abordado la vida de ESTA manera, nunca antes se había respetado la vida de ESTA manera. El zen va más allá de Buda y más allá de Lao Tzu. Es una culminación, una trascendencia, tanto del genio indio como del genio chino. El genio indio alcanzó su punto más alto en Gautama el Buda y el genio chino alcanzó su punto más alto en Lao Tzu. Y el encuentro... la esencia de las enseñanzas de Buda y la esencia de las enseñanzas de Lao Tzu se fundieron en una corriente tan profundamente que ahora no es posible separarlas. Incluso hacer una distinción entre lo que pertenece a Buda y lo que a Lao Tzu es imposible, la fusión ha sido tan total. No es sólo una síntesis, es una integración. De este encuentro nació el zen. El zen no es ni budista ni taoísta y, sin embargo, ambos.