Una herencia obliga a Carla a viajar hasta Edimburgo, donde todo lo que encuentras son misterios de una familia que parece haberle estado escondiendo muchas cosas.
Cosas guays:
La trama de Marisa, la abuela, que cuenta su historia en cartas y entradas de su diario.
Edimburgo. Bonnie Lass rodeada de bosque con su caminito de piedra hasta la puerta, los scones y la nieve.
Eli.
Tiene representación LGBT+ (eso debería de ser un básico, pero no siempre es el caso).
Cosas meh:
El romance no me ha convencido, sobre todo al principio. Se me ha hecho demasiado instalove.
No he visto mucha diferenciación de voces, ni entre los narradores ni del resto de personajes (salvo Eli). Hay una intervención del abuelo que de hecho suena como Eli (desconcertante).
El general hay cosas de trama que no me cuadran. Hay un conflicto bastante obvio que, por lo que ses, no parecía un problema pada ningún personaje.
Una subtrama no queda cerrada. Que así aisladamente tiene sentido, pero después del peso que se le da en cierto punto lo suyo era cerrarla.
La verdad que como primera novela, ni tan mal.
Si os gustan las novelas de secretos familiares, romances con age gap, la ambientación escocesa y os gusta especialmente la decoración de interiores, esta historia es para vosotres.