En 1990 Nicanor Parra emprendió la traducción del Rey Lear de William Shakespeare. Esta, aunque teatralizada por Alfredo Castro, permaneció inédita durante catorce años y recién ahora el lector tiene en sus manos un libro mítico que, según el escritor argentino Ricardo Piglia, asegurará a Parra un lugar de honor en una Enciclopedia biográfica de traductores inmortales. Lear, Rey & Mendigo no se parece a ninguna de las versiones del clásico shakesperiano que circulan en español. El especialista Chris Fassnidge afirmó que el resultado hubiera contado con la total aprobación de Shakespeare.
“Nicanor Parra es un héroe de la ocultación, en sí mismo un Mapa de Malas Lecturas. Ya se rebele contra la poesía chilena, contra Marx o Freud, conoce los límites de la ironía de la ironía. Es a la vez un auténtico innovador y un monumento cómplice a la Ansiedad de la Influencia”. Harold Bloom
“El Lear de Parra nace de una estética que busca una poesía que hable el mismo lenguaje que su auditorio”. Catherine Boyle, King s College London
“En Shakespeare ha encontrado Parra no sólo el dramatismo de los monólogos de personajes que han sido un núcleo esencial de su obra, sino también una flexibilidad en el uso del pentámetro yámbico que permite la incorporación de fluida del habla”. Niall Binns
“Nuestro mejor poeta joven sigue siendo Nicanor Parra. Hay más vanguardia en su Lear, Rey & Mendigo que en los últimos diez años de poesía joven”. Álvaro Bisama, El Mercurio
Nicanor Segundo Parra Sandoval was a Chilean poet and physicist. He was considered one of the most influential poets in the Spanish language of the 20th century, often compared with Pablo Neruda.
Excelente trabajo de traducción de Parra, que hace mucho más enfasis en la dimensión teológica del poder monarquico con respecto al texto original de Shakespeare, lo que agrega un acento aún más marcado a la lucidez que alcanza Lear en medio de su locura, una vez redescubre su condición humana al desengañarse ya de la divinización de la que su persona es objeto. El delirio de Lear se presenta así como acceso directo a la verdad en el momento en el que en medio de la tormenta el rayo no le obedece.
ay! pura muerte y traición! Volver a leer el Rey Lear me deja con la misma sensación de la primera vez. Que la mentira es terrible, que la traición es horrible, que sufro y me encanta a la vez. Excelente traducción de el gran Nicanor Parra. Lo latinizó, o chilenizó en justa medida.
Hace poco vi un montaje de Otelo, que la verdad solo sufrí porque no me gustó nada (el montaje) será que es cada vez más difícil montar una obra de shakespeare sin ser pretencioso y aburrido? mmm...
El poeta chileno Nicanor Parra hace una muy cercana traducción de 'Rey Lear', la tragedia de la ingratitud por excelencia, original del mejor escritor de todos los tiempos, William Shakespeare.
El rey divide su reino innecesariamente entre sus hijas al casarlas, cometiendo una injusticia con la menor (Cordelia) y con el caballero que intercede por ella (Kent), para después verse atacado por la ingratitud de las otras dos, quienes lo empujan a la pobreza y al abandono, enceguecidas por el poder recién estrenado. El lector toma partido de inmediato a causa de la injusticia y Shakespeare, con enorme habilidad usa ese filón para desarrollar una historia muy potente.
Al mismo tiempo uno de sus más caros amigos, el conde de Gloucester, se ve traicionado por su hijo bastardo, Edmund, un hombre acomplejado por su situación de ilegítimo, sediento de poder y sin ningún tipo de contemplaciones para ganarse un lugar en la nobleza.
Pero no todo pueden ser penurias para Lear, ya que Kent, Edgar (hijo leal de Gloucester) y el propio Gloucester lo protegen y se rehúsan a servir a los nuevos poderes, corruptos e ingratos. Lear poco a poco pierde la cordura y lo acompañamos en esa historia llena de penurias de la que el rey no parece que se vaya a recuperar.
Las luchas de poder, las traiciones, la lealtad, el patriotismo, el extranjero como enemigo común y principalmente la ingratitud y la excesiva credulidad hacen parte de esta historia maravillosa. Destaca la lucidez de muchos personajes como Bufón, y los propios Gloucester y Lear, cuando, golpeados por las traiciones, son capaces de tomar distancia y reflexionar.
Al final, como en muchas tragedias Shakespeareanas, hay un exceso de muertes y un intento de reestablecer el orden de una forma algo forzada, que hubiera podido sobrar.
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Buen día para releer a Nicanor (hoy, aniversario de su muerte) cuyo triunfo es que, mientras más años pasan, menos se parece a un monumento. Este es uno de mis libros favoritos por su lenguaje cotidiano, por no desteñir ante W.S, y por la buena edición de la UDP.
No fue una muy buena idea acercarse a Shakespeare con esta traducción. Se celebra mucho el uso de chilenismos de Parra en esta obra, pero no me convence del todo, parecen pegados con engrudo, a modo de chiste interno o escolar. Ejemplos:
«Pícaro que se corre se convierte en Bufón. Pero el Bufón no es ningún maricón.»
«La que sea doncella todavía Y se ría de mí En el momento triste de mi partida No seguirá siéndolo por mucho tiempo Salvo que se nos corte lo que cuelga.»
«No reaccionas a los cachuchazos Parecieran gustarte los coscachos»
Igual tiene momentos notables, como cuando Kent insulta a Oswald:
«Por granuja por pícaro por tragasobras Despreciable engreído miserable Eres un delator un hijo de puta Presumido rastrero zalamero Sangre de horchata Arribista cobarde Caballero nonato de cincuenta libras Holgazán insolente Cuya hacienda cabe en una maleta Tres tristes trajes al año Patas hediondas Empañador de espejos Sí Lacayo experto en genuflexiones Pero que no es más que un engendro ruin De granuja alcahuete Cabrón Hijo y nieto de perra descastada. Te daré una paliza hasta hacerte chillar Si te atreves A negar una sílaba de tu currículum.»
Pero me resultó árida la lectura, siendo una historia fascinante de traición y mediocridad. Probablemente no soy el tipo de público al que le gustan estas cosas raras que denuncio.