"Ernestina estaba asustada. Temía a sus propios impulsos destructivos. ¿Tendría ella su propio enemigo dentro? Esta idea la perturbo a tal punto que empezó a llorar. Pensó que sería un llanto sin fin, eterno, ya que no tenia objeto. No era contra nadie. Tan sólo era el miedo ante la posibilidad de haber perdido el control total de sus acciones."