A pesar de la frecuencia con la que muchas personas escuchan mencionar a Juan Bautista en las liturgias y otras celebraciones, su figura permanece siendo un tanto desconocida o resulta enigmática. Sin embargo, su importancia en el Nuevo Testamento es incuestionable. Jesús le dedica el mayor halago que persona alguna haya "Les aseguro que, entre los nacidos de mujer, no ha aparecido uno mayor que Juan el Bautista…" (Mt 11,11); y el historiador Flavio Josefo emplea más espacio en el Bautista que en el propio Jesús. Pero, ¿quién fue verdaderamente Juan? ¿Fueron él y Jesús primos, como popularmente se dice, o solo parientes, como expresamente indica el evangelio de Lucas (1,36)? ¿Por qué se dejó bautizar Jesús por Juan con "un bautismo para el perdón de los pecados" (Mc 1,4) si él no tenía pecado? El presente estudio aborda estas y muchas otras interrogantes de carácter histórico pero también teológico sobre Juan Bautista, todavía hoy venerado en numerosos templos y liturgias alrededor del mundo como "el amigo del novio" (Jn 3,29).
Hay una continuidad entre Juan Bautista y Jesucristo, una proximidad aún en las diferencias. Aquí hay una invitación a todo creyente: ser íntegros como el Bautista aún cuando la muerte sea la consecuencia de nuestra fidelidad a la Verdad.