Impulsados por su odio hacia el Falso Emperador, los Amos de la Noche acechan en las sombras de la galaxia, en busca eterna de venganza por la muerte de su primarca. Guiada por las visiones del profeta Talos, una partida de guerra de esta siniestra legión lucha por sobrevivir en una guerra constante contra las fuerzas del Imperio. Pero cuando entran en conflicto con otros renegados y son perseguidos por los eldars de mundo astronave, los Amos de la Noche se encuentran regresando a la escena de su mayor derrota y envueltos en una batalla que posiblemente no puedan ganar.
Los Amos de la Noche son reflejados en esta novela como los Meldiboneses de Michael Moorcock: crueles y altivos sobrehumanos, ahora en decadencia, que vagan por el universo resistiéndose a ser peones de los diabólicos dioses que sirven. Lo que hace interesante la narración es la importancia de sus siervos humanos. Pocas veces tienen tanto protagonismo en la fantasía los encargados de remendar armaduras, conducir transportes, y hacer el millón de tareas tediosas que no se rebajan a hacer los todopoderosos personajes protagonistas que solo saben menear una espada arriba y abajo. En resumen, muy recomendable ya sea por leer algo de Warhammer 40.000 o simplemente por querer leer algo de fantasía espacial.
El formato "la historia del más bueno de los malos" es la formula del éxito conmigo. Y vaya que si son malos los Amos de la Noche. Los 3 libros que forman el omnibus cuentan la historia de Talos Valcoran, "el Profeta" de los restos supervivientes de lo que una vez fue la Legión de los Amos de la Noche, 10.000 años después de la herejia. La historia de en que se convirtieron los supervivientes de una legion que ya cuando eran de los "buenos" eran considerados una banda de asesinos y torturadores. En definitiva, una buena descripción de cómo se organizaron los traidores tras la herejia y de cómo viven los piratas espaciales mas violentos que ha visto la humanidad. Ave Dominus Nox.
Había leído que el autor era aficionado a los juegos de la workshop y se nota que conoce la cambiante ambientación del universo del Warhammer 40k desde hace varias ediciones.
Así, respeta el planteamiento de la segunda edición del juego, con la que me inicié, según la cual no todas las legiones traidoras adoran a los Poderes Ruinosos, llegando incluso a abominar de sus regalos, tales como mutaciones, habilidades psíquicas y hechicerías varias. Un detalle que todo viejo aficionado agradecerá.
Además, para aquellos que no estén familiarizados con el Wh40k y poder introducirlos en el lóbrego y cruel día a día en las entrañas de una nave traidora, recurre a la recién capturada Octavia y a su guía y custodio Septimus. Esclavos ambos de Talos el Profeta de la Octava Legión.
Será a través de sus ojos que nos describirán lo que se cuece allí dentro. Desde bajo cubierta a los conciliábulos de la primera garra, pasando por mercadonegro y el puente de mando del Pacto Sangriento.
Con ellos viajaremos por el espacio material y el inmaterial. Nos cruzaremos con Hurón Corazón Negro y con Abaddon el Saqueador. Conviviremos con Fiera. Nos mantendremos a distancia de Deltrian. Añoraremos el regreso del Sabio Guerrero. Y veremos a los hijos de Nostramo hacer la guerra a su retorcida manera. Combatirán contra imperiales, contra herejes, contra alienígenas y contra sí mismos.
Sobre todo contra sí mismos. Ya sea bajo la forma del legado enfermizo de la perversa cultura de su mundo natal, de la envenenada herencia de su demente primarca, de la corrupta influencia del Caos o de sus propios instintos. Pues, por más que se enfatice lo inhumano o semidivino de su transformación en astartes, sus órganos adicionales y sus capacidades sobrehumanas, son precisamente sus fracasos y amarguras lo que hace a los astartes traidores, si no humanos, por lo menos cercanos.
"—No pienso prostituir mi vida sin motivo, ¿me oyes? ¿Entiendes lo que te digo, soberano cobarde? Quiero vengarme de una galaxia que nos odia. Quiero que los mundos imperiales se estremezcan cuando nos acerquemos a ellos. Quiero que el llanto de las almas imperiales llegue hasta la Sagrada Terra y que su sufrimiento ahogue al dios cadáver en su trono de oro."
Atribuido a Talos Valdoran, Cazador de Almas y Profeta de la Octava Legión. Toda una declaración de intenciones.
"Amos de la noche" no intenta romantizar a la Octava Legión. Desde sus primeras páginas, Aaron Dembski-Bowden deja claro que los Amos de la Noche no son antihéroes elegantes ni guerreros incomprendidos: son cadáveres ideológicos arrastrándose por una galaxia que ya no tiene sitio para ellos. Y, precisamente por eso, la novela funciona tan bien.
Bajo toda la violencia, los abordajes y la brutalidad propia del grimdark, hay una sensación constante de desgaste. Cada conversación entre los miembros de la garra rezuma cansancio, resentimiento y una especie de fatalismo enfermizo. La nave parece un cuerpo putrefacto suspendido en el vacío, y la propia Legión se siente igual: fragmentada, vacía de propósito, sobreviviendo únicamente por inercia y odio. El libro entiende que el verdadero horror no está en la sangre, sino en contemplar cómo algo condenado sigue respirando.
Talos sostiene gran parte de esa fuerza. No porque sea noble (no lo es y ni cerca se queda), sino porque conserva una lucidez incómoda sobre lo que representan él y sus hermanos. Hay momentos donde la novela abandona la acción y se vuelve casi introspectiva, mostrando el peso de la decadencia y la imposibilidad de escapar de un legado construido sobre el terror. Ahí es donde Dembski-Bowden eleva la historia por encima de una simple novela bélica de Warhammer.
Y aun así, sigue siendo un libro irregular. Algunas secuencias de combate se alargan demasiado y ciertos personajes secundarios quedan diluidos entre tanta violencia y terminología del universo 40K. Por momentos, la estructura cae en la repetición: incursión, masacre, retirada. Pero incluso en esos tramos persiste una atmósfera opresiva que sostiene el conjunto.
Lo mejor de "Amos de la noche" no es la acción, sino la tristeza que arrastra. La sensación de inevitabilidad que atraviesa cada página, como si todos los personajes supieran que pertenecen a un mundo muerto pero fueran incapaces de abandonarlo. Dembski-Bowden convierte la decadencia de la Octava Legión en algo casi trágico: monstruos que siguen avanzando porque ya no saben hacer otra cosa.
“Somos hijos de la noche, y el amanecer nunca fue hecho para nosotros.” — Talos Valcoran
P.D: Toca mesecitos de ir alternando libros pendientes con cienca ficción de 40K
Ha sido mi primer libró de Warhammer y con el cuál romoteme la lectura después de muchos años. La historia la verdad es que me enganché y menos mal que es una recopilación de libros ya que así puedes leer toda la historia del tirón si te interesan los amos de la noche post herejía es una gran elección
La mejor lectura sobre astartes caóticos posibles. El grupo de personajes principales es muy carismático y bien conocido dentro del hobby de 40k, la trama es buena, bien escrito por el señor Aaron Dembski... Recomendada lectura.
He visto muchos comentarios de que esta es posiblemente de las mejores historias de Warhammer, no sabría decir si la mejor, la historia no es muy allá, pero si muy bien descrita y bien ambientada, hay que tener en cuenta que son 3 novelas y varios relatos, por lo que leer una sola te deja a medias, pero dicho esto, tener muchos personajes no hace que sea buena novela, hay personajes que son constantemente sustituibles y llega un punto en el que crees que es el mismo todo el rato, el final de la historia es absolutamente absurdo y forzado, hay personajes buenos, malos y olvidables .