Al poco de morir, en pleno franquismo, el nombre de Romanones desapareció. Ya sabemos cómo es la historia: cada tiempo pone a unos personajes de moda y baja a otros a las mazmorras.
Romanones, el «Maquiavelo de la Alcarria», tonteó con ideas federalistas pero acabó monárquico hasta el tuétano. Fue un liberal que paseó por todas las facciones del liberalismo y un aristócrata que defendió los privilegios de los Grandes de España. Fue un laico católico. Fue un constitucionalista que acabó apoyando a un dictador fascista. Fue productor de cine porno para el rey Alfonso XIII, fue el brujo detrás de las guerras de Marruecos, santificó el turnismo político como una de las bellas artes, incendió el Parlamento con discursos memorablemente demagogos y, por el camino, impulsó reformas educativas ambiciosas.
Pero, ante todo y sobre todo, fue un político. Un hombre de un instinto político animal.
Un libro de historia con aire de zarzuela que se puede (y se debe) leer como un manual cínico, pragmático y muy actual, del juego y las trampas de la política.
Libro muy pobre que fracasa donde habían triunfado los dos libros anteriores de Héroes&Villanos. Mientras que Silvia Cruz Lapeña y Sergio del Molino tuvieron el acierto de saber qué utilizar de la vida de sus personajes para contarlos a partir de ellos, Mar Abad se limita a arrojar sobre el lector un anecdotario completo de la vida de Álvaro Figueroa y Torres abrumador. Apenas hay ocasión de conocer a la persona detrás de sus vicisitudes, sus ideas, sus intenciones, porque todo es una abigarrada sucesión de efemérides y citas soltadas con un registro entre cotidiano y vulgar bastante gratuito. Estaba aguardando con muchas ganas este tercer volumen de la colección y menuda decepción.
Muy flojo. No sé cómo calificar esta obrita muy menor. No es un libro de historia, sino más bien una recopilación de anécdotas sacadas de las memorias del señor de Figueroa. Todo escrito en un tono muy menor, con vulgarismos queridos por la autora, para así sonar más informal. Despacha asuntos graves con la misma liviandad que despacha tonterías de poca importancia. Carece de todo análisis y refleja simpatía por un señor que, siendo liberal, no dejaba de ser un carca algo anticlerical. Nota para mí mismo: hay que filtrar un poco más lo que compras y lees...
Es un libro escrito con un tono ameno y desenfadado (a veces, se pasa) y que, lógicamente, no es un libro técnico de Historia propiamente dicho, cosa que yo no estaba buscando al elegirlo. La vida del conde es espectacular, también resulta interesante leer sobre la Restauración y los personajes que la protagonizaron (uno conoce mejor así el callejero de Madrid).
Lo peor: el tufillo progre que se desprende cuando comenta acerca de la República. En fin, normal si uno lee en la introducción que a la autora la educaron sus padres "en la socialdemocracia". Pero,bueno, que ojalá el Soe actual fuera socialdemócrata...
Es un libro muy breve sobre la vida de Romanones. Cubre desde su infancia hasta su muerte, así que teniendo en cuenta el tamaño del libro, es fácil pensar que no termina de profundizar en ningún aspecto de su vida. Si se tiene en cuenta esto, el libro cumple con su propósito. Lo peor es la sucesión de anécdotas. Hubiese estado mejor saltarse algunos episodios intrascendentes para poder así tener más espacio para otros más relevantes.