El tercer libro de romina reyes. Una recopilación de textos que la autora escribió a lo largo de los años en blogs secretos, en su diario de vida.
“Años donde descubrí la poesía de autoras chilenas y lo definí como mi género favorito. La discriminación de la ‘literatura de mujeres’ tornó a apropiación para poder enunciar las voces de las escrituras minoritarias frente al canon poético chileno, fuertemente marcado por un yo autoral masculinizado”.
"la vida no se pone mejor. las historias serán cada vez más complejas. ya somos quienes somos, nacimos donde nacimos. llevamos estos nombres. y tenemos recuerdos basados en fotos que nos tomaron".
en general no me gustó. Ciertas imágenes eran interesantes, pero me parece que como poesía tenía poco de poético y mucho lenguaje literal que parecía nota del celular. El conflicto con la amiga en la primera parte me pareció punzante y desolador, en eso logra transmitir harto. Pero en la mayoría eran reflexiones cotidianas de lo que me pareció una hablante narcisista que no tiene mucho de interesante que decir realmente jaja
Me encanta el arrojo de Romina en este libro. La manera en la que creó todos estos textos a partir de escritos tan íntimos y formarlos en clave poética. Un acierto, un salto necesario cargado de melancolía y fuego.
"siempre dispuesta a postergarlo todo alcanzo la conclusión de que podría enamorarme de cualquier persona"
Como dijeron en la presentación, poemas de una generación de chicas en 20-30s ansiosas intentando navegar la adultez. Romina escribe desde distintos países y ciudades, con distintas ambiciones, pero con un dejo de melancolía que me gusta mucho. Subrayé hartas frases bonitas y hartos poemas se quedaron conmigo.
Este libro llegó a mi de una forma mágica, porque era necesario que el leyera. Lo vi de lejos, entre una multitud en manos de una persona desconocida, se lo pedí y amablemente me dejó leer la primera página. Me enamore y corrí a comprarlo.
Que buena decisión.
En muy pocas palabras Romina logra desenvolver sentimientos grises y oscuros que rondan por las mentes ansiosas, solitarias y tristes. Un compilado de pequeños poemas que tratan de relaciones entre mujeres, el amor, la adultez y la desesperanza de crecer en una sociedad misógina.
Centrado completamente en las emociones y con algunos toques de humor o fatalismo —que yo en verdad le llamaría realismo.
— Fue una experiencia hermosa leer algo con lo que me pudiera identificar tan profundamente. Una voz que no había escuchado nunca y me ha hecho sentir acompañada, validada, no-loca. Gracias Romina.
Quizá le tenia más fe, pero definitivamente su primera parte se me hizo mucho más significativa que la segunda. El softcore capta ciertos revuelos y giros (que a la vez concilian lo figurado con lo “panfletario”) que el hardcore no cuaja del todo. Tiene unos poemas brutales y bellos, pero otros que parecen un tanto anecdóticos (en el sentido banal) y poco significativos.
me cuesta harto la poesía tengo que releer varias veces los versos porque no los entiendo siempre pero me encantó la prosa de Romina quiero seguir leyéndola hasta el fin de los tiempos creo yo
"misma obsesión de siempre. que se me pasen las horas mirando las plantas.
de viernes a domingo desconfío de todo. es un estado generalizado de catástrofe. pero qué es eso tan malo que nos va a pasar.
conozco la fuerza propia, el mundo que me ha conocido no me entran las palabras.
dejar de soñar con salidas al presente, sintiendo que mi cabeza se abrirá. no debo morir nunca. nunca me quiero ir. algún día sólo me quedaré. seré capaz de entrar y salir sola. quiero saber si esto es por siempre o es solo un momento de la vida no tan peculiar, un pasaje que será absorbido por una lluvia de hermoso futuro.
en un mundo muy salvaje retiro mi espíritu, preparada para el despegue."
~
"yo cambié mi ruta para no encontrarme con ella, ni pasar cerca de ella. todo lo que tuve, lo perdí. muchas cosas quedaron en esa casa.
y cada tanto, había tormentas.
es mi culpa, me dije, por enamorarme de mi amiga. hacía mi máximo esfuerzo por ver a travé de su cuerpo.
me tomé un último cortado con medialunas rellenas en una cafetería que estaba en uriburu, y que siempre había querido conocer. el que me atendió me dijo que el local cerraba al otro día, no sabía qué iban a poner.
Disculpen, pero no conecte ni me gusto este libro. De hecho, si son memorias de su diario de vida me la imagino como un ser arrogante, soberbia, tratando con desprecio a los demás sin que le hagan nada.