Herencia de nuestros ancestros animales: el deseo, nuestra esencia según Spinoza; los humanos podemos anticipar cosas que no han sucedido nunca, pero que queremos o tememos que sucedan. El papel de las religiones como camino primario hacia la salvación-liberación, la etimología de la palabra Felicidad entre tantas y la riqueza de documentación histórica que nutre tanto al que toma esta lectura para comprender totalmente el tema desarrollado, convierten en un must esta obra para los curiosos de la filosofía. Un periplo por las distintas emociones que nos han conducido en cada época, cada cual con su ideal de felicidad hasta, por fin, comprender donde estamos, cuál es nuestro contexto, qué nos mueve. Gracias por esta gran obra que colabora, y de qué manera, a qué no suframos otro colapso ético: “Para colaborar a que no suceda, he escrito este libro. Por mi, que no quede”. Un epílogo que releeré continuamente por reflexiones mayúsculas sobre la felicidad privada, la felicidad pública, cómo damos por naturales cosas que no lo son y los poderes simbólicos que tan a menudo se toman como reales.