Tomando el transfeminismo como punto de partida epistémico, esta obra recorre -tanto en el ensayo de Sayak Valencia como en su conversación con Sonia Herrera- conceptos esenciales de la reflexión de Valencia como son el devenir minoritario, la normalización y erotización de la violencia, y el consiguiente devenir gore en forma de necropatriarcado. Asimismo, en esta obra, Sayak Valencia presenta una sugerente y sagaz reflexión a propósito de la expresión del duelo, y de la agencia política y de la resiliencia, para construir nuevos modos de (auto)representación y de preservación de la memoria tras las muertes, a los que llama políticas postmortem. "Desde los transfeminismos apelamos a la complejización del sujeto político de los feminismos, pues no es nuestro deseo reducir a los sujetos de nuestras luchas." Sayak Valencia
Sayak Valencia is a transfeminist philosopher, essayist, and performance artist, with a doctorate from the Universidad Complutense de Madrid. She is a Professor and Researcher at the Department of Cultural Studies at El Colegio de la Frontera Norte.
leer a sayak valencia es como entrar a una habitación llena de espejos donde el sistema se refleja desde todos los ángulos, y cada reflejo te devuelve una nueva forma de violencia que no habías notado antes. en este librito, sayak no sólo describe el desastre en el que estamos metides; también analiza cómo hemos llegado aquí, cómo se sostiene esta maquinaria y por qué nuestras respuestas suelen ser, digamos, un poco… flojitas. sayak desarma la idea errónea de que el transfeminismo es un feminismo “con perspectiva trans” (gracias, siguiente); es un feminismo interseccional que entiende que el capitalismo postmortem -este sistema que hace de la muerte su espectáculo favorito- nos pone a todes en la mira. la idea de “devenir minoritario” es súper brillante y brutal: no importa cuántos privilegios tengas ahora, en un segundo puedes estar en el lado de quienes reciben la violencia más explícita. y aunque parezca desolador, esto podría ser también la chispa para la unidad: ¿qué tal si, en lugar de competir por ver quién lo pasa peor, nos organizamos para que el sistema deje de jodernos a todes? valencia pone el foco en algo esencial: el género no es sólo una construcción social, sino una herramienta colonial. antes de la colonización, muchas sociedades originarias no operaban bajo esta rígida división binaria y, sorpresa, mucho menos bajo la jerarquía que coloca al cuerpo “masculino” por encima del “femenino”. la "colonialidad del género" que describe la autora no solo naturalizó esta violencia, sino que la institucionalizó como parte del sistema económico y político. aquí es donde la autora conecta magistralmente el género con el capitalismo. ¿cómo funciona este sistema? crea jerarquías -género, raza, clase…- para que los de arriba puedan oprimir a los de abajo, mientras los del medio canalizan la violencia que sufren en direcciones equivocadas (es decir, hacia abajo, siempre hacia abajo). y así, todo sigue funcionando como si nada. como dice valencia, “la masculinidad como ficción política viva” no es solo violenta, es la justificación misma de esa violencia, una maquinaria perfectamente engranada para mantener el statu quo. uno de los aportes más contundentes del libro es la idea del activismo postmortem. en un mundo donde las leyes y el sistema fallan -porque están diseñados para proteger al poder, no a nosotres-, nuestras muertas se convierten en símbolos de resistencia. valencia señala cómo esta exposición de los cuerpos brutalizados puede activar alianzas, una interdependencia visceral que se convierte en una forma de resistencia. pero ojo, también denuncia cómo los medios capitalizan esta misma brutalidad para alimentar el morbo y perpetuar la violencia que dicen condenar. es como si los medios dijeran: “que están sufriendo? vengan a verlo en 4k!” otro de los dardos envenenados de sayak va directo al corazón del activismo capitalizado: las ong. no, no son la solución; son una estrategia de desactivación política que mercantiliza nuestras luchas y las convierte en productos perfectamente empaquetados para el consumo. purplewashing, vaya. “las ONG reducen el feminismo a una crítica ortopédica re-apropiada por el mercado”. y ahí estás tú, comprando la camiseta de “girl power” en la tienda más cercana, pensando que con eso ya has hecho la revolución. el libro hace un trabajo increíble desentrañando la violencia estructural, pero cuando llega el momento de hablar del porno como pieza clave de esta maquinaria de violencia, creo que se queda corto. valencia señala el tema con claridad pero deja la sensación de que podría haber desarrollado más esta idea. una crítica al porno gore que también funciona como justificación de la violencia extrema? hay mucho jugo ahí, pero nos quedamos con las ganas de más
Muy breve y queda todo muy abierto. Pero lo que sí valoro es el formato de plantear algo muy críptico y condensado sobre X e Y en la primera mitad del libro, y que luego la segunda mitad sea una entrevista donde se le pregunta a la autora “¿qué significa X e Y?”
Creo que las aportaciones de Sayak Valencia siempre son muy estimulantes, y me dejan mucho que pensar. Específicamente este libro creo que tiene bastantes ideas semilla que tienen mucho potencial para ser expandidos en diferentes dimensiones. A veces un poco denso y me hubiera gustado escuchar un poco más de Sonia Sánchez.