Una grupo de Estudio se reúne cada viernes para hablar sobre un documental que retrata el exilio voluntario de una antigua estrella de música folk, que parece haber sufrido una siniestra transformación en las últimas secuencias de la cinta, una transformación casi monstruosa, que propició la huida del documentalista. Se reúnen en una vieja casa, allí dos estudiantes de bellas artes acabarán siendo asiduas a sus reuniones, su interés por la casa se acrecentará cuando descubran el grupo de esculturas que existe en los terrenos de esta. Representan a varios faunos, cada uno de ellos es alegoría de una emoción distinta. Pero hay uno... uno de ellos... tiembla, la pétrea estatua se sacude de forma casi imperceptible, durante unos segundos, cuando la miras desde la distancia. Todo viene a ocurrir al mismo tiempo en que por la zona, todo tipo de pájaros han decidido lanzarse en picado contra cristales y personas.
El misterio lo envuelve todo, la protagonista, Iris, es carismática, desenvuelta, real, imposible no querer acompañarla en esta historia. Tamara Romero logra una novela fantástica por su trama y por su forma de crear misterio e inquietud, quizá el final pueda antojarse muy (muy, ¿demasiado?) abierto, lo es y esto le resta la única estrella. Pero hacia tiempo que un libro no me generaba las mismas sensaciones de misterio, y, al fin y al cabo, ¿que mejor misterio que aquel que se desvanece cuando apenas estas tirando del velo que lo cubría?. Es corta, intensa, rítmica e hipnótica, mezcla de thriller, terror y surrealismo. Y no sólo esto, sino que además es muy buena. Hagan el favor de recomendarla a sus amigos y conocidos.