Mujirushi es un manga surgido a raíz de una iniciativa del Louvre, que comisionó a un selecto grupo de mangakas, la crème de la crème, a crear historias centradas en el museo o en sus obras. Todo podría haber quedado en un elegante folleto turístico, pero Naoki Urasawa elige otro camino y construye un relato que combina el robo de una famosa pintura, un crucero de lujo y la figura de una magnate convertida en presidenta de los Estados Unidos (female Donald Trump). En medio de este entramado se encuentra Kasumi, una niña japonesa que intenta ayudar a su padre a salir de una profunda crisis personal, provocada por el poco tino en los negocios y el abandono de su esposa. Ambos terminarán involucrados de manera fortuita en el plan del robo.
Kasumi es, paradójicamente, la única que parece tener los pies en la tierra, tornándose en la verdadera protagonista de la obra. Ella sospecha desde el vamos que la supuesta mente maestra detrás del golpe no es más que un charlatán, pero no tiene otra opción que acompañar a su padre, desesperado y crédulo, en un viaje que los lleva hasta el Louvre y al progresivo descubrimiento del pasado de este peculiar personaje.
Urasawa hace gala de un dominio superlativo del tempo narrativo, algo especialmente meritorio tratándose de un tomo único; equilibrando con soltura el drama familiar, la intriga criminal y el humor absurdo. A pesar de la tensión constante que generan las deudas, la evasión de impuestos y el robo de obras de arte, Mujirushi resulta un manga cálido y divertido, con un diseño que destaca y una crítica social que se filtra de manera natural en la historia. Es cierto que en su segunda mitad la introducción de nuevos personajes y del componente político puede resultar algo confusa, pero estos mismos elementos ayudarán a la postre a cerrar un final bastante satisfactorio. Very nice.