Jordi Viassolo quiere trabajar de lo suyo, detective privado, pero no hay manera de que consiga un contrato estable después de su etapa como becario. Mientras tanto, va aceptando empleos temporales hasta que, un poco por casualidad y un poco también por cabezonería, se ve envuelto en un caso que solamente él es capaz de ver. Un misterio en el que se entremezclan viejas y nuevas problemáticas de una Barcelona que, aunque fascinante, se está convirtiendo en una bomba de relojería.
Con algo más de experiencia, aunque con la misma ingenuidad de siempre, Viassolo va avanzando en una investigación de múltiples caras que tiene como epicentro el barrio del Raval. Y, a la vez, intenta poner las bases de la que debe ser su vida adulta. Con aciertos y errores, además de la ayuda de todo su entorno, conseguirá ir atando los cabos de una historia de la que no saldrá indemne.
Eduard Palomares retoma el hilo de su primera novela (No cerramos en agosto), convirtiendo el crimen en la excusa perfecta para retratar la realidad barcelonesa. Y lo hace, de nuevo, partiendo de las estructuras clásicas de la novela detectivesca para romper clichés, ensanchar los límites del género y buscar mucha más luz que oscuridad.
Os traigo dos novelas en una misma reseña ya que en realidad son las dos muy parecidas: "No cerramos en agosto" "Igual que ayer" Digo que son muy parecidas aunque tengan investigaciones diferentes y casos diferentes. Pero en el fondo las dos nos muestran la misma ciudad, el mismo tipo de problemas a los que se enfrenta una clase media/baja que necesita vivienda. La precariedad con la que viven los jóvenes en las grandes ciudades, sin poder independizarse. Pero también nos muestra una Barcelona castiza (no se si ese adjetivo se le puede aplicar solo a Madrid) y con sus rinconcitos que no son los que un turista encontraría en sus paseos. Unos personajes muy carismáticos y a la vez muy "normales" y de andar por casa. Con el protagonista me he reído unas cuantas veces, es un desastre con patas pero con un buen sentido del humor. Ah, y esa Barcelona que tiene tanto protagonismo o más que los personajes principales. Pero lo que me ha dejado patidifusa han sido los temas a tratar en las dos novelas y que el tema de la corrupción inmobiliaria dé para tanto. Cuántas perrerías hacen los que se quieren hacer ricos a costa de lo que sea...eso de hacer lo posible por devaluar un edificio y cuando todos los inquilinos se han marchado, ponerlo en el mercado a precios de lujo para la jet, me deja loca (una vez más he estado investigando en internet, sí 🙈). ¿Recomendaría estas novelas? Pues sí, como bien dice la sinopsis, es novela negra pero luminosa. La lees con gusto y a ratos con una sonrisa. Eso sí, no es novela negra de esa de "qué ritmo y cuánto muerto"...es novela negra de verdad, de la clásica, de la que siempre me ha gustado.
Segunda entrega de las aventuras del aprendiz de detective Jordi Viassolo. Volvemos con los mismos personajes que nos presentaron, y ahora profundizamos un poquito más en alguno de ellos y en sus relaciones, como el enigmático Recasens y su "colega" Antoñito. Si te gustó el primero, este te va a gustar.
Viassolo sigue sin saber nada de la vida y eso es seguramente lo más original del libro. No es especialmente inteligente ni avisapado y mucho menos valiente o decidido, pero es buena gente.
Després d’estar uns mesos encallat amb Solitud per la seva dificultat m’he llegit la segona part de Cerramos en agosto. Molt entretingut, fàcil de llegir i tracta molts temes actuals de la realitat barcelonina.
Novela detectivesca fresca, que se lee fácil. Trama entretenida, sin pretender confundir al lector y con la que te paseas por Barcelona de una manera más agradable que en la realidad. En este libro, especial mención al capítulo que retrata la Barcelona y la Barceloneta de los años 70, antes de que fuera la gran urbe cosmopolita actual y destino masivo de turistas. Con ganas de leer más aventuras de Jordi Viassolo.
Un libro de detectives que se lee fácil. La trama es sencilla y no hay apenas sorpresas en la historia. Para pasar el rato y olvidar la historia rápidamente.
Segunda novela del detective becario Viassolo. Arrancamos con un Jordi desmotivado con su oficio como detective tras meses sin tener noticias de la agencia Private Eye. Para poder mantenerse económicamente Jordi acepta trabajos como camareros que le llevarán, fortuitamente, a involucrarse en un accidente sospechoso.
Paralelamente le recontactarán desde la agencia para que se infiltre y haga el seguimiento de una activista involucrada en los deshaucios de Barcelona, especialmente la zona del Raval.
De nuevo el autor nos atrapa en la Barcelona actual con los problemas que nos encontramos día a día en la misma y personajes auténticos que dotan de mayor realismo a la obra.
En esta ocasión hay algunos capítulos centrados en el pasado de Recasens que nos transportan a una Barcelona muy distinta con esa representación del "Campo de la bota", la delincuencia o la droga que contrasta, en cierta medida, con la ciudad actual.
Al igual que la primera novela, muy recomendable para todas las personas mayores de 14 años que disfruten con las historias de investigación y quieran leer algo diferente y ameno.
Un libro que continúa, al igual que su predecesor, mostrándonos la Barcelona actual, llena de contrastes entre la modernidad del s. XXI y sus barrios y habitantes más tradicionales, desde el punto de un vista de un chaval, Jordi, que podríamos ser cualquiera de nosotros, intentando abrirse paso como puede para ganarse la vida (a poder ser, de lo suyo), buscando sus valores y a sí mismo por el camino. El estilo ameno, actual y realista lo hacen más que recomendable para cualquier lector veinteañero aficionado a la novela policiaca, pues realmente te hace identificarte mucho con el protagonista (o en su defecto con cualquiera de sus amigos, Mireia o Layla), sin faltar por ello otros personajes, que, aunque más arquetípicos, no por ello dejan de ganarse tu cariño (Recasens).
🏔️Ambientación. Barcelona como ciudad y el barrio del Raval más con su problemática con los “narcopisos”; concretamente son nuestro punto de partida en esta novela.
🧑🏻Jordi, nuestro protagonista, es un joven detective que se infiltrará en un movimiento para intentar sacar la máxima información posible sobre un asunto que no le han encomendado pero que su instinto no puede dejar pasar. El chico navega en aguas desastrosas muchas veces, pero creo que eso le da un punto carismático.
💭Tengo que decir que la novela me ha tenido súper intrigada, porque estaba jugando a la par que leía. He ido dejándome guiar por el camino que el autor me ha marcado. Aún y con todo, y contra todo pronóstico al final me ha sacado una sonrisa súper pícara y creo que es lo que más me ha gustado.
💉¿Qué os vais a encontrar? Una Barcelona real, una crítica actual, un humor fino fino con un punto irónico que te mete en el bolsillo. Solo por la denuncia social que esconden estas páginas, ya hubiera merecido la pena.
Este es un libro para pasar el rato y poco más. Escrito de una manera desenfadada, con mucho diálogo que puedes imaginar perfectamente. Lo más original es el protagonista, que no es especialmente listo ni avispado, y esto me gusta. El problema es que la trama no ha logrado engancharme en ningún momento y me ha aburrido bastante, a pesar de tener tantos diálogos y de ser de lectura a priori rápida.
En esta segunda parte de la saga, el torpe detective Viassolo nos vuelve a guiar por las calles de Barcelona para intentar resolver otro misterio que surge como consecuencia de un encargo de 'Private eye'.
Las risas aseguradas y la sátira social siguen siendo protagonistas indiscutibles de este "Cozy mistery". En esta segunda parte se profundiza en las historias de las vidas de algunos de sus protagonistas. La duda es, ¿veremos al joven detective en una nueva entrega?
El protagonista, Jordi Viassolo, no es el típico detective de novela negra. Su juventud, poca destreza y carisma hacen que sea pegadizo y especial.
Dejando atrás de los clichés del género, el autor nos ofrece una novela que mezcla con gusto, luminosidad y buen ritmo la investigación de un accidente sospechoso con el retrato social de la Barcelona actual. ¡Muy recomendable!
Muy bien escrito. Combina momentos de intriga y misterio con escenas más relajadas de la vida del protagonista, Jordi, con el que te puedes identificar en muchos momentos. Todos los personajes tienen mucho carisma.
Vaig llegir-me aquest llibre entre els últims dies de 2022 i els primers de 2023 i la veritat és que no m'ho podria haver passat millor. Lectura àgil, entretinguda i familiar, m'ha agradat tornar a passejar per Barcelona amb el protagonista. Esperant ja a que surti el següent, la veritat.
Un libro muy entretenido y divertido que, a su vez, pone de manifiesto algunos de los males de los que adolecen las grandes ciudades, la gentrificación, los narcopisos, la precariedad laboral... Me ha gustado mucho.
Una “noveleta” negra, entretenida, para pasar el rato pero sin pretensiones. Amena, y se lee rápido, aunque algunos capítulos centrales, se me han hecho un poco lentos con todo el tema de los narco pisos. Sin más.
En agosto del 2019 hablé por aquí de la primera novela de Eduard Palomares, publicada en la misma editorial, y la lectura de su nueva novela “Igual que ayer” poco puede aportar a los ya expuesto. Son dos gotas de agua como parte de un todo.
El mismo detective en prácticas, Jordi Viassolo, y personajes secundarios, como el ínclito Recasens, sus amigos de piso, enfrascado casi sin querer en nuevos casos localizados en su Barcelona vital. Igual de entretenida, lectura rápida, plasmando de nuevo la realidad social de la ciudad condal (enfocando ahora el problema del acceso a la vivienda y de paso los narcopisos del Raval), una novela negra de barrio y barra de bar, de grupos de amigos y noviazgos indecisos. Un peculiar detective, tan a la deriva emocional como laboral, con que matar placenteramente el tiempo.
La saga continuará, seguro, y claro estás con la ciudad condal como fondo imprescindible de estos héroes urbanos con algo de canalla.