En una época en que la fotografía llegó para atajar el tiempo y los ríos de petróleo manaban como un milagro oscuro de la tierra, Alejandro Plata, un inspector de obras férreas, desaparece cerca del puerto del Cacique. Su hermano y su madre lo buscan en distintos tiempos. Su amante lo aguarda por años. Y, en el trasegar de la búsqueda y a la espera del reencuentro, desembarcan en Colombia el progreso y la explotación petrolera, que no solo violenta las aguas y las tierras, sino que suma desigualdad e indignación al caos social del país.
En esta extraordinaria novela polifónica, un viaje alucinante por los rincones de Colombia, Daniel Ferreira nos empuja a descifrar este lugar y su tragedia de hijos desaparecidos, y nos prueba que lo poderoso y permanente es la naturaleza, y lo fugaz y frágil es lo humano.
Daniel Emilio Ferreira Gómez. Escritor, bloguero y cronista independiente colombiano con un proyecto de cinco novelas sobre la violencia y la historia de Colombia, que ha bautizado: Pentalogía (infame) de Colombia. La primera novela de este proyecto La balada de los bandoleros baladíes recibió el Premio Latino-americano de Primera Novela Sergio Galindo en 2010, siendo publicada al año siguiente en México en la editorial de la Universidad Veracruzana; la segunda novela, Viaje al interior de una gota de sangre, premiada con el Premio Latino-americano de Novela Alba Narrativa en 2011, fue publicada por la editorial cubana Arte y literatura en 2012. La tercera, Rebelión de los oficios inútiles, obtuvo el Premio Clarín de Novela en 2014, siendo publicada en Argentina ese mismo año en la editorial Alfaguara.
¡Qué gran cierre de la Pentalogía de Colombia! Es la más expansiva de todas las novelas, abarca un gran período de tiempo en Colombia y, por supuesto, cuenta las violencias que se viven en ese tiempo. Duele un montón ver de dónde viene tanta violencia que aún hoy día tiene consecuencias, una violencia que incluso en la época en que transcurre el libro ya venía de mucho tiempo atrás. Con toda esta pentalogía siento que he podido ver el conflicto colombiano a la cara y es muy fuerte, pero me parece necesario. Este en especial me ha llegado muy cerca, toda la historia y los personajes que orbitan alrededor de la desaparición de Alejandro hicieron que fuera un evento desgarrador para mí como lector. Una de las cosas más relevantes para mí es que aunque Ferreira cambia nombres de lugares y no los llama como en la vida real, siento que gracias a este libro he aprendido más de geografía de Colombia que en 11 años de colegio.
Es mi primer contacto con este autor, y aunque su estilo narrativo puede parecer complejo al principio, al final terminó gustándome. Utiliza cartas, diarios y fotos para tejer la trama de manera dinámica y a pesar de que utiliza un lenguaje que exige concentración todo empieza a fluir de manera natural tanto en la historia como en el uso del lenguaje. Me gustó conocer esa otra parte de la historia de Colombia, la realidad que trata y en cómo está plasmada. Esta novela es como un viaje extenso por el tiempo y los lugares de Colombia, mostrándonos las difíciles realidades de la violencia que aún persiste hoy en día, la forma única en que Ferreira construye la trama, usando voces polifónicas y saltando entre diferentes personajes y épocas, me atrapó por completo. La novela es una mezcla adictiva de ficción y realidad, con personajes entrañables que ocultan vidas llenas de drama. Aunque la historia está arraigada en hechos reales, la parte de ficción es disfrutable y te sumerge en un mundo donde las vidas se entrelazan y se revelan lentamente. Ferreira logra revolver nuestras emociones y recordarnos la oscura realidad humana, a la vez que nos ofrece una narrativa no lineal que mantiene un ritmo envolvente. En resumen, recomiendo esta novela como una poderosa forma de enfrentarnos a la fotografía y la geografía de Colombia. Nos convierte en testigos de lugares marcados por la violencia y la ruina, mientras seguimos las vidas de personajes como Alejandro, Lucia y Elena. El ritmo no lineal y la narración desde múltiples perspectivas hacen que la historia sea intrigante, como si diferentes ojos describieran la misma fotografía, captando cada uno algo único. Ferreira logra crear una experiencia impactante que nos hace reflexionar sobre la naturaleza humana y la complejidad de la vida.
Mi primera vez con Ferreira y aunque me costó entrar al principio, reconozco que al final me ha cautivado su manera de construir la trama. Tiene una forma muy peculiar de narrar (polifónica la llaman, dinámica la llamaría yo) utilizando varias voces, en varios espacios temporales que requieren una atención plena para no perderte porque saltan de unos personajes a otros usando las cartas, los diarios, las fotos de los protagonistas, desde diferentes rincones y desde la historia real (la que siempre supera la ficción) de Colombia, esa en la que al principio tampoco me sentí cómoda por ignorancia, pero que al final me hizo preguntar a Google y aprender más que con cualquier libro de historia.
Dejando a un lado la historia basada en hechos reales y quedándonos con la parte de ficción, es un disfrute muy adictivo, con unos personajes entrañables, que ocultan unas vidas cargadas de drama que se/te van confesando poquito a poco y que se van entrecruzando para llevarte de la mano hacia el final.
En resumen, recomiendo y agradezco a autores como Ferreira que nos revuelvan las entrañas y no nos dejen olvidar (o nos hagan aprender) lo miserable que es el ser humano y lo que es capaz de llegar a hacer.
Esta novela es otra forma de narrar la fotografía y la geografía. Es envolvente y de repente nos convierte también en testigos de esos lugares donde el progreso llegó de la mano de la violencia y de la ruina sin que eso quiera decir que no pasen historias como las de Alejandro, Lucia y Elena allí mismo o en otras palabras que la vida siga su rumbo. Me gustó mucho el ritmo de la novela, no tiene una linealidad lógica. Escrita a muchas voces y distintos tiempos nos narran y reconstruyen la historia de un personaje desde diferentes miradas, como si la misma fotografía la describieran distintos ojos y cada uno lograra captar algo diferente.
Una novela magistral sobre la memoria, la pérdida y la naturaleza.
"Recuerdos del río volador" es una novela excepcional del escritor colombiano Daniel Ferreira que narra la historia de Alejandro Plata, un inspector de obras férreas que desaparece en un viaje por el río Magdalena. Su hermano, su madre y su amante lo buscan en distintos tiempos, mientras el río sigue su curso, testigo de las vidas y las muertes que pasan por sus aguas. La novela está escrita con una prosa poética y evocadora que nos sumerge en el mundo de los recuerdos, la nostalgia y la pérdida. El autor construye una historia compleja y conmovedora que explora temas como la identidad, la memoria y la naturaleza. La novela comienza con la desaparición de Alejandro Plata. Su hermano, José, y su madre, María, se embarcan en una búsqueda desesperada para encontrarlo. Por su parte, su amante, Ana, lo espera pacientemente, añorando su regreso. A lo largo de la novela, los tres personajes nos van narrando sus recuerdos de Alejandro. José nos cuenta cómo era su hermano, un hombre apasionado por la vida y la naturaleza. María nos habla de su hijo, un niño soñador y sensible. Y Ana nos revela su amor profundo por Alejandro, un amor que la ha marcado de por vida. Mientras los tres personajes van relatando sus historias, el río Magdalena va cobrando vida. El río es un personaje más de la novela, un testigo silencioso de las vidas que pasan a su lado. El río es también un símbolo de la memoria, un lugar donde los recuerdos se guardan y se transmiten de generación en generación. Ferreira escribe con una prosa poética y evocadora que nos transporta a un mundo de sensaciones y emociones. El autor utiliza un lenguaje rico y expresivo para describir los paisajes, los personajes y los sentimientos. Por ejemplo, Ferreira describe el río Magdalena de la siguiente manera: "El río Magdalena era un río volador. Se movía con una gracia hipnótica, dibujando círculos en el agua. Sus aguas eran oscuras y profundas, como si escondieran secretos antiguos." Esta descripción nos ayuda a visualizar el río y a sentir su presencia. La historia de "Recuerdos del río volador" es compleja y conmovedora. La novela explora temas universales como la identidad, la memoria y la pérdida. La novela nos hace reflexionar sobre la importancia de la memoria. Los recuerdos son lo que nos hace quienes somos. Cuando perdemos los recuerdos, perdemos una parte de nosotros mismos. La novela también nos habla de la pérdida. La pérdida de un ser querido es una experiencia dolorosa que puede dejarnos marcados de por vida. Ferreira construye un mundo rico y detallado en "Recuerdos del río volador". El autor nos lleva a un viaje por Colombia, un país lleno de belleza y diversidad. La novela nos muestra la historia, la cultura y la naturaleza de Colombia. Ferreira nos introduce en la vida de los campesinos, los indígenas y los afrocolombianos. "Recuerdos del río volador" es una novela imprescindible para los amantes de la literatura latinoamericana. Es una obra maestra que nos dejará con una profunda impresión. La novela es una lectura muy recomendable. Es una novela que nos hará reflexionar sobre la condición humana y el poder de la naturaleza. "Recuerdos del río volador" es una novela magistral que nos ofrece una experiencia de lectura inolvidable. La novela es una obra de arte que nos conmoverá y nos hará reflexionar.
Esta ha sido la primera novela que he leído del autor y me ha sorprendido gratamente. A través de sus páginas he logrado viajar hasta la Colombia de diferentes épocas y perderme por sus selvas, pero también presenciar un crudo y duro ambiente presidido por la violencia. Un ambiente en el que todo vale, menos la vida humana.
La prosa del autor es algo compleja, pues, entre otras, intercala cartas, notas de prensa, y la propia narración contada a varias voces y a diferentes tiempos. Estas características hacen que cueste un poco entrar en la historia e ir atando cabos, pero, una vez que se logra, el texto logra atraparte para conocer el paradero de Alejandro Plata (un inspector de obras férreas desaparecido).
El texto está dividido en cuatro grandes partes: 1. El que nunca volvió; 2. La búsqueda, 3. El último que lo vio; y 4. La desaparición. Sin embargo, estas partes, a pesar de su extensión, no están subdivididas en capítulos; algo que, a mi parecer, ralentiza algo la lectura. Otro rasgo a destacar es que el texto incluye palabras del español latino, lo que, aunque no dificulta la lectura, sí que nos hace viajar en el espacio y sentir que estamos en tierra colombiana.
Por otra parte, la portada es claramente reveladora de lo que vamos a encontrar en su interior: un texto presidido por los viajes y por la fotografía. Un viaje en el tiempo, en el espacio y en la cultura.
En definitiva, es una lectura recomendable para los amantes de los viajes y de la cultura en general. Para quienes quieran viajar hasta Colombia y conocer parte de su historia de una forma muy diferente a la contada habitualmente en los libros.
Este ha sido un libro de los que me llamó la atención por su título y portada y me metí de lleno entre sus páginas sin saber muy bien a que me enfrentaba y me he llevado una muy buena sorpresa. Un libro que me ha fascinado por cómo está narrado, si que es cierto que al comienzo me costó un poco entrar en toda la historia pero que poco a poco me fui haciendo a ella y ha sido una maravilla y me ha parecido que está narrado de una forma bastante particular. Ha sido una lectura curiosa, el manejo de los distintos tiempos y las distintas voces nos hacen ver la historia desde muchos puntos e ir entendiéndola poco a poco, además la manera de que escribe el autor nos envuelve totalmente. Una historia muy bien construida, que nos transporta a unos sucesos complicados, una realidad difícil y que lo hace a través de personajes muy bien definidos que nos harán conocer también sus diversas historias. Sin duda, un libro más que recomendado, toda una sorpresa descubrir al autor al que me quedo con muchas ganas de volver a leer.
Escribí a mano una "reseña" en la cual consignaba una aglomeración de pensamientos sobre este libro, pero esas frases eran, al final, yo pretendiendo ser sublime y exuberante sobre el texto.
La realidad es que lo que tengo por decir es simple: me encantó el libro. Si me gustara leer tanto como digo que me gusta probablemente me habría acabado este libro mucho antes. Pero eso no quita lo mucho que me gustó.
Creo que para el que quiera leerlo hay una oportunidad para conocer y reconocer lo que hemos vivido todos, en mayor o menor medida, en este país.
La historia, siempre tan difícil de entender desde los libros y los video educativos que nos hacen ver en los colegios, se vuelve íntima y personal. Siento que después de leer este libro he vivido un poquito de lo que sucedió.
Ojalá todos los libros nos llevaran a vivir un poquito de lo que sucedió.
Ojalá ser capaz de leer más y dejarme llevar por lo que encuentro entre páginas y palabras.
Una denuncia polifónica del extractivismo petrolero y de la guerra bi partidista en la región de Santander en Colombia. Una novela cruda que tiene como protagonista al río volador, el río Magdalena, que en ir y venir de su cronología narrativa, que es asincrónica, el río permace, a pesar de que los personajes desaparezcan y los conflictos muten. Porque las personas son como un río, viven en constante movimiento intentando quitarse lo que les sobra y cargando lo que necesitan, son cauce que buscan encontrarse a sí mismo pero a la misma vez huir. El relato central de un desaparecido se reconstruye desde las voces de diferentes testigos, que con el pasar de las páginas van sumando fichas a un rompecabezas que quizás no encaje, pero le crea formas nuevas. A pesar de que hayan muchas sub historias a la principal, y de que a veces se pierda el hilo narrativo, esto funciona como recurso para expandir la tensión de los lectores frente a la desesperación de Alejandro y nutrir la memoria de un río que bajo su superficie, como nosotros, carga vida, carga muerte, carga olvido.