Fundamentalmente concuerdo con el punto de vista social de Fusaro, sin embargo lingüísticamente me parece que hay un gran problema de semántica en este ensayo, dejando de lado la repetición y redundancia cansina. Es una gran exploración de la pasividad e indiferencia posmoderna ante el desequilibrio de poder, pero de ninguna manera concedo que se use el término resiliencia como hipérbole de la indiferencia. Considero que la crítica en este ensayo se alinea con la pasividad y sumisión, más que con lo que el grueso de la humanidad relaciona con la resiliencia: anteponerse a dificultades. La resiliencia como la entendemos no es pasividad, es el prevalecer y seguir avanzando a pesar de las condiciones para poder mejorarlas, lo cual es contradictorio con lo expuesto por Fusaro. Si cambiamos el uso de la palabra "resiliencia" por "sumisión" el punto no se perdería en semántica.