Tras una cena familiar organizada por el millonario estadounidense Rodney Borger, siete comensales resultaron hospitalizados con síntomas de una supuesta intoxicación alimentaria. Y aunque todos se recuperaron pronto, décadas después, el ya moribundo magnate no ha logrado aún quitarse de la cabeza el extraño episodio. Antes de dictar sus últimas voluntades, quiere poder dar respuesta a la pregunta que le atormenta desde entonces: ¿Cuál de los miembros de su familia intentó acabar con él en aquella celebración? Para ello requerirá los servicios del profesor Herman Brierly, químico famoso y apasionado de la criminología.
Pero tan solo cuarenta y ocho horas después de la lectura del testamento de Borger, los boletines radiofónicos informan de que siete de sus herederos han sido envenenados en distintas ciudades de los estados de Nueva York y Nueva Jersey, y cuatro de ellos han fallecido ya. Lo más desasosegante es que las víctimas parecen haber sufrido el colapso casi simultáneamente, a pesar de vivir a cientos de kilómetros de distancia unas de otras…¿Cuál es el verdadero propósito de lo sucedido? ¿Quién es el asesino invisible?
Un libro que pasa sin pena ni gloria. También puede influir que no lo he leído en un buen momento y esto puede ir en su contra, pero sea como sea, creo que en un par de semanas ni me acordaré de él.
Rico caballero moribundo visita a famoso caballero científico/detective para hacerle una extraña pregunta. Y a partir de ahí, siguiendo un leve patrón tipo Conan Doyle, se desarrolla una trama policíaca algo enrevesada en cuanto a personajes (excesivos para la poca información que da el autor sobre ellos) y métodos (toda la charla de las cafeteras, y de las llaves de paso de los radiadores…uf!), que dejan una sensación un poco caótica de toda la historia.
Esta claro que la pasión del señor Levinrew, dentista de profesión, eran los venenos, pero las interminables charlas sobre el tema, aunque estén colocadas estratégicamente, acaban aburriendo un poquito al lector (al menos a mi). Y el giro rocambolesco que toma la historia a partir del descubrimiento del árbol genealógico de la familia, de cara a meter casi con calzador, una vez más, el leif motiv del veneno, queda demasiado exótico para mi gusto.
Aún con todos los peros expuestos, es una lectura entretenida, con planteamientos ético/legales interesantes, y un final menos sorprendente de lo que el autor pretende, aunque mucho más efectivo. Me ha gustado mucho esa justicia poética que se permite el profesor Brierly.
Para pasar un rato sin demasiadas pretensiones y decentemente estructurado.
Es difícil que no me guste un "whodunnit" clásico, y este no ha sido la excepción. Pero tampoco es de los que me quedarán marcados, porque aunque el hecho de que hubiera venenos involucrados le daba un toque interesante, y tiene algún destello de originalidad (concretamente lo relativo al árbol genealógico de la familia), le falla bastante el ritmo, y la trama se podría haber desvelado mucho antes si no fuera por el insufrible hermetismo del que se supone que es el protagonista (aunque aparezca bastante poco), el profesor Herman Brierly, que me ha resultado un personaje bastante repelentillo.
Lo cierto es que me ha costado muchísimo acabar esta novela. Veo muy poco interesante la trama y es un poco pesada y el desenlace un poco "ahí queda eso". No merece la pena.
Libro que apuntaba interesante pero demasiado rebuscado para mi gusto No engancha nada .de lectura facil pero que no te atrapa como digo. A su favor se aprende mucho de venenos
★★★ (3/5) Nada increíble que decir de este libro, un misterio más... Personalmente me gusta poder adivinar quién es el asesino en las novelas de misterio, y en esta si tienes conocimientos amplios de química lo podrías adivinar (aunque me parecería una hazaña) cosa que no tengo, así que... Un libro más, no es algo que vaya a recordar toda la vida