Carlos del Amor va un paso más allá en el viaje a través de los cuadros que emprendió con Emocionarte. Esta vez se centra en el retrato, un género que le permite recrear las vidas de los retratados y de los artistas, y cómo estos últimos también se retratan en su forma de pintar. La elección de sus modelos o los retratos de encargo, la fidelidad realista al retratado o la percepción de este por parte del artista, el autorretrato que tantos practican, quiénes eran los modelos y qué vidas llevaban, las dificultades de acogida de la obra por parte de quien la encarga o por el público, forman parte de la historia íntima de estas obras que iremos descubriendo en el libro.
Con su característico estilo literario, Carlos del Amor nos muestra un mundo detrás de cada cuadro y, de nuevo, nos revela que han sido muchas las mujeres artistas, y muy poco conocidas hasta ahora.
Carlos del Amor (Murcia, 1974) es un periodista español. Su puesto de trabajo actualmente es Jefe Adjunto del Área de Cultura del Telediario de Televisión Española y presentador del programa "Tras la 2" emitido en La 2 de Televisión Española.
cuando me lo regaló patri para un amigo invisible no imaginé que este libro me acompañaría innumerables noches de insomnio. la sensibilidad del autor y su creatividad para contar las historias del arte ha sido el motivo por el que he sido capaz de conciliar el sueño muchas noches. he imaginado cada una de sus anécdotas y de las distintas vidas que aparecen cuando miramos un cuadro.
El estilo de escritura ha hecho que me cueste digerirlo. Una buena selección de obras con gran presencia de mujeres artistas y modelos para las obras. Eché en falta más contexto histórico, fuentes, etc.
Continúa Carlos del Amor con sus obras divulgativas acerca de la pintura. En esta ocasión, se centra en los retratos. Como pasó en el libro anterior, no todo son obras maestras (alguno, incluso, no es especialmente llamativo); pero si están correctamente reproducidos y explicados. Un par de cuestiones: ¿por qué motivo no hay ningún cuadro proveniente del Museo del Prado? Nos perdemos alguno de los retratos aúlicos de Velázquez, Carreño o Goya... Y ¿cuándo se publicará este libro en gran formato? Las reproducciones de los cuadros mejoran en calidad respecto a "Imaginarte"; pero se seguiría agradeciendo una edición de lujo, con imágenes de gran formato.
Precioso. La elección de las obras es perfecta, muy variada y de estilos muy diferentes. La descripción con un pequeño detalle de cada autor y sus cuadros más famosos ha sido un regalo. No solo descubres los que aparece en el libro sino que amplias la investigación que empiezas con cada capítulo para saber más de cada historia. Lo único que no me ha gustado tanto la parte que el escritor se inventa de cada cuadro al principio, algunas son muy bonitas pero otras un poco simples y predecibles. Pero por todo lo demás hace que se incluya en mi lista de libros especiales.
Carlos del Amor tiene una sensibilidad especial para el arte. Me encanta cómo explica las partes reales y las ficticias, logrando que ambas casen a la perfección. Una gran lectura para los apasionados del arte.
Carlos del Amor lo ha vuelto a hacer. Otra maravilla compuesta por pequeñas historias sobre cuadros y pintores que te dejan con ganas de profundizar más. Se trata de algunos cuadros conocidos y para mí muchos nuevos descubrimientos. Ojalá que haya como mínimo un tercer libro...
Para saborear despacio y descubrir cada artista. No puedo pensar una manera más atractiva de aproximarse al arte para un/a lector/a. El libro que me hubiera gustado escribir
Carlos del Amor nos acerca al mundo del arte a través de una amplia selección de retratos escogidos en diferentes siglos de historia y, para cada uno de ellos, nos ofrece un pequeño relato de ficción y un apartado con interesantes curiosidades anecdóticas, todo contado al más puro estilo Carlos del Amor. Lectura muy recomendable para los que aman el arte y la manera de escribir de este periodista
Como nos confiesa el autor, a mí me gusta la simpleza, pero no esa que va unida a lo peyorativo, sino dándole la categoría que se merece, reproduzco más o menos sus palabras. La capacidad de expresarse sin artificios, la sencillez, aquella que te atrapa, que capta la esencia de la vida, y cuando te deja tienes una resaca de emociones y sentimientos. Pues eso es lo que encierran muchos de los retratos que contiene esta obra, parecen sencillos, son sencillos de mirar, no hace falta cálculos complejos para interpretar los trazos y las formas, un rostro que te mira desde la distancia, te atrapa y te mete dentro del cuadro. Eso me sucedió con En el tocador de Zinaída Serebriakova, por favor, es pura juventud, inocencia, alegría, es esa frase que nos repetimos a esas edades, «me voy a comer el mundo», luego, como le sucedió a ella, este mundo la engulló, lo podéis ver en dos de sus obras, Castillo de naipes y Desayuno, son los hijos de la artista, la mirada no es la misma, la vida no la esperada o soñada. Escribe Carlos sobre la obra: «… menos mal que no sabemos lo que va a suceder, sería imposible vivir siendo conscientes del dolor que nos esper, incluso siendo conscientes de la felicidad…». Tampoco sabiendo la felicidad que nos espera podríamos vivir, porque de alguna forma dejaríamos todo en espera de ese momento. Avanzamos, retratos y cuadros van cayendo, Retrato de Michael Wolgemut de Alberto Durero, una evolución hacia la desesperanza. Retrato de una dama de Gustav Klimt, ¿quién se esconde debajo? Último retrato de Lucian Freud, el apellido no es coincidencia, no, fijaros en su obra, en sus rostros y su propia destrucción en cada pincelada. El paraguas de María Bashkirtseff, qué maestría de la expresión y el realismo, ¿dónde habría llegado como artista? Y podía seguir, pero va a ser que el resto, exceptuando un pequeño inciso, lo devoréis vosotros con vuestro propios ojos. Y cuál es ese inciso, la única obra que no comprendía que hacia en mitad de tales joyas, el único cuadro que distaba de ser arte, pintado con rotulador un retrato, autorretrato II de Jean Dubuffet, parece una broma de Carlos del Amor, pero no es un hombre que dé puntada sin hilo, ¿entonces? ¿Quién fue este pintor que se inventó su propio movimiento «arte brutal»? Y antes de acabar, ¿el arte se prostituye por el dinero, la fama y el poder?
Retratarte no es un libro común, no podemos verlo como una novela, sino más bien relatos cortos. El autor mediante un cuadro de varios artistas (mujeres y hombres) nos sumerge en una microhistoria de sus personaje/s. Cada obra aparece estructurada en dos partes: una con una historia inventada del cuadro, y una segunda parte con una breve reseña de la obra y su artista. Recomiendo esta obra porque nos da a conocer la historia de varios cuadros, a los que no estamos acostumbrados a ver, así como de sus artistas y corrientes pictóricas. Por ser un poco crítico con la obra presente, en concreto con los relatos inventados, argumento que no están vistos desde la perspectiva de la vida cotidiana del momento. Es de reconocer que el autor tiene conocimiento en la materia, pero para estos relatos se necesita profundizar más en las fuentes primarias. No obstante, el autor se ha documentado fehacientemente por medio de bibliografía (libros, artículos y catálogos de arte). Este tipo de libros ya es conocido en el mundo de los lectores, recordemos el libro: La joven de la perla de Chevalier, que aún no he leído.
El autor, espléndido como siempre, va un paso más allá en el viaje a través de los cuadros que emprendió con su otro libro: Emocionarte. Esta vez se centra en el retrato, un género que le permite recrear las vidas de los retratados y de los artistas, y cómo estos últimos también se retratan en su forma de pintar. La elección de sus modelos o los retratos de encargo, la fidelidad realista al retratado o la percepción de este por parte del artista, el autorretrato que tantos practican, quiénes eran los modelos y qué vidas llevaban, las dificultades de acogida de la obra por parte de quien la encarga o por el público, forman parte de la historia íntima de estas obras que iremos descubriendo en el libro. Con su característico estilo literario, del Amor nos muestra un mundo detrás de cada cuadro y, de nuevo, nos revela que han sido muchas las mujeres artistas, y muy poco conocidas hasta ahora. Libro sencillo de leer y muy elocuente. Vale la pena / AE
Una libro maravilloso para los amantes del arte. Cada capítulo es una caja de sorpresas que además de sumergirte en un retrato concreto, de permitirte imaginar los pensamientos del creador a la hora de realizar su obra, la intrahistoria de las obras, dialoga con el lector animando a bucear en otras obras del mismo autor con las alusiones que realiza y las invitaciones a descubrirlas. Es un libro para leerlo poco a poco, saboreandolo, no del tirón, deleitandonos en cada cuadro, en las referencias que se realizan en cada capítulo. He disfrutado mucho y me ha permitido descubrir artistas que hasta hoy no habían llamado mi atención, ya que el autor ha elegido retratos que abarcan distintos periodos y estilos
Tanto "Emocionarte" como "Retratarte" realizan una labor de divulgación verdaderamente espectacular; eso sí, es necesario tener un dispositivo a mano para buscar información adicional, ya que necesitas saber más todo el rato.
Este libro, al igual que el anterior, resulta ameno de leer, entretenido e ideal para aprender; los guardaré para que, cuando mi hijo sea mayor, pueda descubrir a artistas y sus obras.
La narrativa de Carlos es, una vez más, un verdadero regalo; resulta imposible leerlo sin sentir que te está contando cada una de las obras y curiosidades tal y como hace en sus reportajes de tv.
Carlos del Amor ya me había conquistado con Emocionarte y con este lo ha vuelto a conseguir de nuevo. Explica el arte más allá de los tecnicismos que siempre me han echado para atrás de otros libros sobre arte. La forma de narrar la situación en que fueron pintados los cuadros, las historias que hay detrás de los retratados y sus artistas... Es de esos libros que degustas poco a poco, temiendo llegar al último capítulo sabiendo que seguirías comiendo/leyendo mucho más porque aún no te has saciado.
Se debe disfrutar poco a poco sin darte un atracón de arte porque se te perderán las historias detrás de los cuadros. Después de emocionarte es una digna continuación al mismo nivel o mejor. Espero que el autor que ha escrito narrativa siga con esta línea de libros no solo de pintura sino de escultura o de fotografía por ejemplo.
¡Totalmente recomendable! Un manera de ver el arte desde una perspectiva más ágil y amena. Buena combinación de realidad y ficción, o más bien realidad ficcionada. Diría que incluso sería una buena manera de crear curiosidad en las clases de sociales a las nuevas generaciones. Sin duda, me leeré el anterior.
La ficción narrada por el protagonista del cuadro no tiene el menor interés. Los comentarios posteriores sobre autor y cuadro sí, aunque hay muy pocos detalles técnicos, las menciones a otros cuadros te llevan a buscarlos en internet. Es molesto que el cuadro no salga en la primera página y te obligue a buscarlo entre las páginas. La selección de obras muy bien
Me ha gustado mucho, igual que Emocionarte, tanto los relatos de ficción en torno a los cuadros, como los ensayos posteriores en los que se explica parte de la historia de la obra. Muy recomendable si te gusta leer libros de arte.
Ya adoraba los reportajes de Carlos del Amor, y sin duda el libro ha estado a la altura. Una manera encantadora y diferente de acercar el arte y de hacerlo más interesante t atractivo. Con cada página he aprendido algo nuevo y he ampliado mi mirada. Gracias
Libro que puedes leer del tirón (como a mí me pasó porque cada historia me atrapaba) o en ratos para recordar o centrarte en un cuadro concreto. Estupenda lectura para quedarte con muchas ganas de más. Carlos del Amor consigue escribir para que digas quiero más. Muy recomendable.
Primero recomiendo leerte Enamorarte ya que es uno que abarca más estilos y después este. Ya que es un libro más centrado en retratos, pero al igual que enamorarte es una joya si quieres conocer un poquito más acerca del arte y sus artistas
Libro recomendable para quien quiera empezar a formarse en arte (mi caso) y para quien no también. Cada retrato se divide por un lado en un pequeño relato de ficción y por otro en la historia real que tiene detrás ese retrato. De esta manera, en cada capítulo te hallas ante una obra que descubrir, una historia que conocer.
Cada obra no ocupa más de 7 páginas, por lo que la lectura se te hace dinámica, permitiéndote sumergirte en ella y aprender de un retrato que hace 5 minutos no sabías nada de él.
Ha sido un viaje hermoso, donde he podido descubrir la buena faceta de escritor que tiene el gran Carlos del Amor. Estoy seguro que volveré a este libro para releer algunas de sus obras.
Escrito con una sensibilidad y una perspectiva inigualable. Aporta conocimientos sobre la obra y los autores que sin dejar de ser técnicos, nos aportan mucho como público no especializado
Una originalisima obra, me ha ayudado a que a partir de ahora sepa mirar las pinturas de otra manera, a intentar entender que motivó el realizarlas. Todo un descubrimiento.