Una desgarradora historia de amistad, amor y lealtad en un país sumido en la pobreza y la violencia
Inspirándose en su experiencia como corresponsal de guerra, David Jiménez recrea personajes y acontecimientos reales para escribir una desgarradora historia en la que la amistad, el amor y la lealtad son llevados al extremo en un país sumido en la pobreza y la violencia.
La silueta semiderruida y abandonada del Hotel Intercontinental se alza sobre el valle de Kabul como símbolo de un pueblo herido por décadas de invasiones y conflictos. Pero ni los bombardeos ni la salvaje dictadura de los talibán impiden que sus empleados acudan puntualmente a trabajar, decididos a mantener abierto el establecimiento más emblemático de la ciudad y sostener la esperanza de un eventual regreso de los buenos tiempos a Afganistán. La llegada del huésped americano Frank Goldkamp y su amistad con el joven botones del hotel serán el preludio de una nueva guerra que unirá los destinos de los dos protagonistas y les llevará a emprender un viaje a lo más profundo de la condición humana, su luz y su oscuridad.
David Jiménez ha sido reportero de guerra, corresponsal y director del periódico El Mundo. Como enviado especial cubrió conflictos en más de 30 países, incluidos Afganistán, Corea del Norte, Siria o Birmania. Sus libros han sido traducidos a una decena de idiomas e incluyen el bestseller El director, sus memorias sobre el año que dirigió El Mundo.
También ha publicado Hijos del monzón, premio al Mejor libro de literatura de viajes de España; El botones de Kabul, novela inspirada en su cobertura del conflicto afgano; y El lugar más feliz del mundo. Su último libro es la novela El corresponsal.
Nieman fellow por la Universidad de Harvard y maestro de periodistas, David Jiménez ha trabajado los últimos años como columnista en The New York Times. Sus reportajes y crónicas se han publicado, además, en The Guardian, Toronto Star, The Sunday Times o Corriere della Sera. Ha colaborado para las cadenas de televisión CNN y BBC.
Es interesante, se conocen aspectos del pueblo afgano a través de un señor norteamericano que se dedica a negocios (inmorales). Está muy centrado en episodios de guerra, invasión rusa.. y toca temas como el honor y la religión.
Es el segundo libro que leo de David Jiménez, es duro porque cuenta una realidad a la que tendemos a dar la espalda en occidente y el autor no hace remilgos con la crudeza. El libro se lee muy rápido, está escrito de manera muy amena e interesante.
Interesante obra que solo por el reflejo realista del conflicto afgano ya merece la pena su lectura. Cuenta con una narrativa ágil y amena con algunos momentos muy interesantes y tensos como por ejemplo toda la parte final al volver a entrar en Kabul y la situación que se encuentran el trío protagonista. Se nota la experiencia real en el lugar y los hechos por parte del autor, es algo que queda patente durante toda la obra y se agradece. En resumen un interesante libro bastante desconocido sobre un conflicto habitualmente también poco conocido o silenciado por los grandes medios de comunicación.
Narrativa ágil, al estilo de Jiménez, lo cual hace que se disfrute mucho leyéndola. Personajes conseguidos y bien retratados, aunque en mi opinión en algunas escenas y escenarios se profundiza poco.
En esta historia protagonizada por tres personajes principales, podemos sumergirnos en el Afganistán de los talibanes de finales del siglo pasado. Te permite adentrarte y conocer la cultura, religión, normas y forma de vida del islam fundamentalista que asoló al país tras la expulsión de los soviéticos. David Jiménez nos ofrece una lectura amena y ágil haciéndote sentir muchas veces parte de la misma. Si bien es cierto, he echado un poco de menos profundizar un poco más en los personajes.
Increíble como siempre, David Jiménez te transporta a la sociedad afgana, su mentalidad, la guerra que viven, como están acostumbrados a ella, a través de un estadounidense que se encuentra por negocios (un poco inmorales). Añadir que la mentalidad y los pensamientos que se le dan a este último hace que la novela se vea muy realista. Me encantó.
Amena novela. Idea general y no muy profunda de unos personajes que viven en situación de guerra constante. David Jiménez es interesante cuando habla de los "señores de la guerra".
El hotel Intercontinental desvencijado, las casas destruidas en donde siguen viviendo sus dueños y que no se reconstruyen por falta de recursos, de ganas y porque se espera que vuelvan a ser destruidas en un nuevo conflicto armado, la carretera Kabul-Jalalabad con sus múltiples curvas, precipicios, mal estado y espacio para solo un vehículo a la vez, el zoológico con un solo empleado, animales moribundos y sin visitantes, la imposibilidad de conseguir los bienes de primera necesidad, la facilidad de conseguir armas, el terror al gobierno talibán, las mujeres atrapadas en sus burkas, el pueblo atrapado en el temor; esta lista, para nada exhaustiva, pinta el tétrico panorama en Afganistán, el país en permanente guerra donde se desarrolla El botones de Kabul. La novela transcurre entre la operación Tormenta del Desierto y los ataques a las Torres Gemelas, la invasión rusa a Afganistán, el cruel gobierno talibán y la invasión estadounidense a ese país que parece estar destinado al sufrimiento. Sin embargo, esta no es una novela sobre la guerra. Esta historia trata sobre lo que le hizo la guerra a Frank Goldkamp, un negociante sin escrúpulos que trabaja para una empresa norteamericana con menos escrúpulos aún, dispuesto a vender lo que fuese al régimen que fuese siempre que la ganancia obtenida sea sustancial, un mercenario comercial quien lucha con sus demonios a lo interno y con el mundo fuera de él, un hombre marcado por la guerra, un hombre que pareciera haber renunciado a su condición de ser humano. Esta una historia sobre el bien y el mal, sobre el egoísmo y la amistad, sobre el El botones de Kabul también sobre Unai, un muchacho afgano que no conoce más que ese estado deplorable de miseria, quien solo vive para el honor, quien ha sido enseñado a que el honor es ir a la guerra, quien está más preocupado en no ser llamado cobarde que en vivir y que puede enamorarse de una mujer a quien no ha visto, a quien se imagina debajo del manto negro que la cubre. Es una historia sobre la inocencia, el orgullo y la fragilidad. Se nos presenta la tradición y la cultura a través de Aimal y a Hamid, aferrados a viejos métodos, a un pasado que fue, a la esperanza de que volverá, empecinados en seguir viviendo a pesar de todas las adversidades. Otra forma de ver esa realidad se presenta a través de Tamim, el hombre afgano que recorrió el mundo, el que vuelve a la naturaleza cultural de la que forma parte, a esa forma de vida tan diferente a lo que se conoce en el mundo occidental, a ese desierto en donde se sueña con el mar. Es una historia de la contradicción, de la esperanza, de la sabidurí a, del engaño. Los personajes femeninos aparecen tras batas oscuras, encerradas en un burdel, en la cocina, lanzadas desde lo alto de un trampolín a una piscina vacía, asomadas en las ventanas, escondidas, o en el bar del club de Naciones Unidas en Islamabad donde las extranjeras son libres, beben y aman. Con todas ellas se relaciona Goldkam para darle a la historia matices de amor y sexo. La novela avanza en un presente narrativo que se desarrolla en línea recta y recurre al flashback para contar las historias de sus personajes. Las descripciones de los paisajes son llamativas, la presentación de las costumbres permite conocer un poco de la vida en esas áreas del mundo y el contraste con la realidad occidental que persiste en introducirse en la vida de esas personas. Un lenguaje sencillo, escenas de acción, una redacción limpia, sin mayores florituras ni ardides, una novela de fácil lectura, cargada de información y muy entretenida. La recomiendo!