Lola González nos presenta una obra de corte intimista con una narrativa realista y natural. Es una novela corta, de fácil lectura, que pasea por temáticas trascendentes: el autoconocimiento, los diversos conceptos de pareja, el engaño, la amistad, las apariencias, la distancia generacional...
La historia nos presenta unas vidas en apariencia ideales vistas desde fuera; pero que a través de la voz de Gala, la protagonista, descubriremos que la perfección se aleja bastante de la realidad.
Contrapone dos bandos: los hombres que viven para sí mismos, creciendo en sus profesiones y engañando a sus familias y las mujeres engañadas, que reaccionan ante el conocimiento de la farsa de maneras diversas .
Nuestra protagonista, Gala, se encuentra en el punto de madurez en el que se reflexiona sobre las decisiones tomadas en la vida y si estamos satisfechos o no con a dónde nos han llevado y quiénes somos ahora debido a ellas.
Su personaje inverso es Lili, la otra voz de la narración: más inmadura, aún se arropa en la protección que le proporciona la comodidad de no plantearse los porqués.
En circunstancias similares tomarán decisiones contrapuestas.
Compartiendo pinceladas de su vida, acompañaremos a Gala en su viaje de retorno hacia sí misma.
Mención especial merece el final que, obviamente, no desvelaré (saben que no leo ni siquiera las sinopsis) pero sí diré que es lo más sorpresivo de la novela. Un giro inesperado en una historia que había ido transcurriendo con una tranquilidad inusitada.