Cada uno de estos relatos nos pasea por escenarios que no existen sino en la desmesurada imaginación de su Rivas es un escritor exquisito y la suya es una sofisticación que apela a lo popular y a lo culto, al melodrama y al cine, a la vida del barrio y a la de los salones en donde entran pocos. Si usted quiere un libro para reír y llorar al mismo tiempo, no dude, lea de inmediato Malabarista nervioso.
"Puedo hacer fácilmente una lista de las cualidades de la prosa de la austeridad y limpieza, la profundidad que no necesita ponerse un disfraz solemne, el humor, la ternura, la hijueputez en su justa medida... Pero, más allá de todo, achaco la solidez universal de sus escritos a un fenómeno concreto. Eso no tiene nacionalidad. Estamos ante un método de extracción
minera que solamente se consigue con mucha sensibilidad y un talento fuera de lo común".
Andrés Burgos
"Dije que Rivas es antioqueño pero no estoy lo deduzco del idioma que usa, enriquecido con localismos muy expresivos; lo deduzco por la forma como habla de Medellín y de Envigado. Se trata de una escritura que proviene de la oralidad pero que es consciente del ritmo narrativo de lo escrito; una escritura que puede hacer arte mientras deshace las frases hechas y emite juicios y cuenta en primera persona historias, escenas cotidianas de cosas que le han sucedido. Esto último lleva al lector desprevenido –y divertido– a una identificación con el yo del narrador, lo que abre las vías de un humor desopilante, crítico y, a veces, propenso a la carcajada.
Primer libro que leo de Luis Miguel, y siento que tiene una imaginación e ingenio bastante particulares. Porque hay de todo, para reírse, provocarse, sorprenderse y lamentarse, con unas buenas dosis de humor. Mis cuentos favoritos: “La sonrisa de Nuestra Señora”, “El muerto sigue bien”, “A mí lo que me mató fue ese salsaludo” y “La gran carrera de Jaime Luis Correa”.
Rivas es sin duda un narrador excepcional. Tiene ingenio, profundidad y humor. La voz de sus personajes se acerca mucho al tono de una conversación en la que un amigo está relatando una anécdota, de manera que leer sus cuentos es casi sentarse a charlar con alguien de confianza. La manera en la que narra situaciones absurdas como si fueran un asunto de la cotidianidad da cuenta de su talento como cuentista. Dentro de la colección de nueve cuentos se destacan por su construcción y su contenido, "El muerto sigue bien", "A mí lo que me mató fue ese salsaludo" y "Fantasma sin énfasis". Sin embargo, quedaron otros dos con la apariencia de inacabados, "¿Podría apagar la luz?" y "San Cristóbal". No obstante, el conjunto de cuentos es una lectura muy satisfactoria.
Cuentos a blanco y negro y otros a todo color. Cuentos con un lenguaje elegante y elocuente. Historias para toda la familia. Cuentos con un humor que no despega, con un humor incipiente, que no llega a carcajada o que no pretende carcajadas. Algunos con finales abruptos e imprecisos, finales a mitad de camino, que se precipitan. No diré más para no caer en la crítica fácil. No soy el lector para este escritor.
4 días y 175 páginas después. El primer libro que leo del autor y que me recomendaron en un viaje a Colombia. Estos son cuentos muy "chuscos" y divertidos, pero con ese dejo tan colombiano. No son espectaculares pero la mayoría tienen una gran imaginación que no te dejará indiferente.
Mis favoritos fueron: "La sonrisa de nuestra señora". "A mí lo que me mató fue ese salsaludo." "Plantas vs Zombies" (ahora no recuerdo al 100% el título). Todos ingeniosos y con un gran cierre.
Gran libro, gran escritor Miguel Rivas. Que te lleva y te transporta, en historias de muchos lugares, que puede ser cualquier, que te hace reír, sufrir, llorar y celebrar lo cotidiano, la vida.
Esta vez más metafísico, cada vez más profundo que los anteriores.
La voz de Rivas intacta con un giro, un experimento que inevitablemente le sale bien. Cuentos como sueños, personajes de antes, cuento pandémico, cuento psicodélico, y el humor de siempre. " - Dejó de forcejear. Hubo un desprendimiento, una liviandad desconocida; un tremendo poder sin nombre, una verdadera ausencia de miedo que no necesitaba la ostentación de la audacia. Una potencia tranquila y pobre, más grande que la de cualquier poderoso que hubiera conocido hasta el momento. Sintió que flotaba, ascendiendo, abrazado al cuerpo del muchachito sonriente.
- -Empecé a sentirme redimido, otro. Solo que transmutado lo exótico en cotidiano y lo desconocido en rutina, me encontré de nuevo conmigo a secas, sin nada que olvidar ni de qué sorprenderme, y nuevas heridas con gente distinta, hechas de la misma sustancia de las que creía haber sanado, se empezaron a abrir. "
¡Una belleza de libro! A veces uno no cree que se pueda escribir así, con la lengua de uno y las canciones de salsa que a uno le gustan. Es gracioso, tierno, inteligente, fantástico. "El muerto sigue bien" es una lección sobre cómo construir personajes. Inicia como un juego de voces, después se vuelve una intuición sobre la literatura: sobre la posibilidad de revivir a los muertos, que son todo nuestro pasado.
Lo leí de una sentada y lo quiero leer otra vez y lo quiero repartir entre mis amigas.
Los cuentos que más me gustaron fueron: A mí lo que me mató fue ese salsaludo, La gran carrera de Jaime Luis Correa y San Cristóbal.
• Pensó que lo que la gente antes de la pandemia llamaba vida real era en esencia una sensación opresiva. • Después de su despido de la fábrica y luego de dilapidar la indemnización en malos negocios y estrambóticas parrandas se había dedicado a cultivar5 una pertinaz inactividad en medio de la cual olvidó por completo la costumbre del trabajo.
Por ser de la misma tierra que forjó la escritura de este autor, se me hizo una lectura fluídamente familiar. En sus letras puedo oír al señor de la tienda de barrio, al pelao de los malos pasos, al mansito enamorado,al traqueto, al asalariado sumando tumulto a un bus que no le cabe un alma, inclusive pude escuchar a la radio en su exagerado y agónico relatar al mejor estilo de Múnera Eastman. Si sos del valle de Aburrá no te aburrís de leer a este man.
Luis Miguel Rivas es uno de esos autores que produce alegría, así los temas que esté tratando sean serios y profundos. La ironía, el sarcasmo y el buen humor son parte integral de su estilo. Sus personajes permanecen en la memoria por largo tiempo. El estilo narrativo de “La gran carrera de Jaime Luis Correa” es genial. Un libro que se lee muy rápido y al que, con seguridad, volveré en un par de meses.
Debo ser honesto algunos de los cuentos me dejaron decepcionado. Recuerdo haber disfrutado muchísimo las colecciones anteriores de Luis Miguel Rivas, pero esta colección no deja por momentos sentirse incompleta como si para algunos cuentos hubiera tenido dificultad para cerrarlos. Su estilo sigue intacto pero su creatividad desbordada no la encuentro tan presente.
Salsa, me quedo con la salsa en este libro, tan presente en el barrio tan presente en la familia. Estos relatos narran una ciudad para muchos oculta para muchos otros tan conocida. La imaginación de Rivas nos lleva por lugares poco ortodoxos pero sin embargo con su lenguaje comun nos hace participes de historias extraordinarias
Hay una mezcla de estilos en este libro. Un par de cuentos que uno no acostumbra leer en la pluma de Luis Miguel, y otro par que parece hubieran terminado en el aire.
Se repiten personajes de historias pasadas que me gustaron mucho, y ese último cuento me pareció muy creativo y divertido de leer.
Este es un autor que se merece ruido y elogios, es un mago de las palabras y del humor.
Los cuentos de este libro son diversos y reflejan un talento fuera de lo común, mañana voy por el cuarto libro en línea de Rivas. Es fantástico, un descubrimiento de esos que los lectores entendemos…
Muy divertidos cuentos, con críticas y una visión interesante de temas sociales y cotidianos detrás de las historias. Algunas frases simplemente me fascinaron, “Tus ojos y los míos se encontraron multiplicados en el reflejo de un reflejo”
El juego de la imaginación a su máximo poder. Maravillosos cuentos en modelo “que tal si”. Diferentes formas De narrar, gran reto de imaginación en medio de la mas asfixiante realidad.
Siempre se me dificulta calificar los libros de cuentos. Es difícil que haya cierta regularidad, sin embargo es innegable el talento y la genialidad humorística de Luis Miguel.
"Malabarista nervioso" es una obra que recopila una suerte de cuentos que más parecen conversaciones de su autor consigo mismo y un mundo en el que la cotidianidad le abre paso a historias maravillosas. Los cuentos son entretenidos, algunos hacen reír y otros, permiten recordar a viejos amores que terminan convertidos en canciones.
Excelente libro de éste autor que, fiel a su estilo, comparte nuevos cuentos que de alguna forma se conectan con el universo que creó en otras obras como Era más grande el Muerto. Los cuentos enganchan de principio a fin y el humor y referencias a sus otras obras mantienen la atención. Especial mención requieren Marejada Feliz, Plantas cobra Zombis y La gran carrera de Jaime Luis Correa.