El 22 de abril de 1985 la sociedad argentina asistió a un hecho inédito en su historia y casi sin precedentes en el mundo: los comandantes de las tres juntas militares que habían gobernado el país desde el golpe de Estado de 1976 estaban sentados en el banquillo de los acusados. Comenzaba el juicio por las muertes, torturas y desapariciones cometidas durante la dictadura. El juicio a las juntas coronaría la transición democrática, fue una victoria de la libertad en su eterno conflicto con la tiranía y el poder absoluto. Treinta años después, Luis Moreno Ocampo presenta una selección de las pruebas del juicio a las juntas, las analiza en un documento único que encapsula lo actuado por la dictadura, y hace una breve crónica de la transición democrática desde la elección del presidente Alfonsín a las investigaciones judiciales posteriores impulsadas por el presidente Kirchner. La experiencia argentina hizo resurgir el legado de los juicios de Nüremberg y se convirtió en el comienzo de una tendencia mundial: el fin de la impunidad de los crímenes cometidos desde el poder. Ese proceso se consolidó en el 2003 con la puesta en funcionamiento de la Corte Pena Internacional, donde Moreno Ocampo se desempeñó como el primer Fiscal General. Con esa experiencia Moreno Ocampo nos invita a reconocer un liderazgo mundial de la Argentina, pero también a recordar las consecuencias de ignorar la ley para controlar el crimen.
Luis Moreno Ocampo es un abogado argentino, ex Fiscal jefe de la Corte Penal Internacional. Su principal labor es seguir los reportes de crímenes contra la humanidad y perseguir y acusar ante la Corte a los comitentes de éstos.
Un gran esfuerzo por entender qué pasó y por qué, tratando de escapar a las respuestas falsamente intuitivas o de caer en el sesgo de confirmación, extrayendo conclusiones a partir de una horrible y desgarrante cantidad de relatos desgarradores contados por sus protagonistas
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Quienes sostienen una postura revisionista sobre los hechos de la última dictadura militar tienden a apuntar contra lo que llaman una historia -o una verdad, o una memoria- incompleta. Alegan que se omite lo ocurrido antes del 24 de marzo de 1976, un contexto imprescindible para entender lo que sucedió de esa fecha en adelante. En realidad, no hace falta ir muy lejos en la biblioteca para demostrar precisamente lo contrario. Este libro, por ejemplo, pone lógicamente el foco en el Juicio a las Juntas, que comenzó en 1985, Moreno Ocampo decide comenzar su historia casi veinte años antes, en 1966. No omite los crímenes que cometió la guerrilla en la década siguiente, y que encuentran una continuidad en los crímenes de la dictadura; no porque estos fueran una consecuencia de aquellos, sino porque a unos y otros los hizo posibles la misma normalización de la violencia política. Esto no supone equiparar ambos crímenes. Comprobar que la dictadura fue un resultado de la guerrilla no la justifica, y mucho menos que fuese la única respuesta posible a ella. Moreno Ocampo da cuenta de que existieron otras opciones, dentro del marco de la legalidad democrática, que fueron entorpecidas por quienes hasta ese entonces eran nada más que comandantes militares. Sin embargo, no es este el tipo de historia que, estimo, los “revisionistas” aspiran a recuperar. En su caso, como en el de los “revisionistas” del Holocausto, el “revisionismo” no es otra cosa que un negacionismo implícito, lo que equivale a una apología de la dictadura. Los crímenes del Proceso fueron crímenes y punto, sin importar lo que hubiese ocurrido antes. Mencionar a la guerrilla cada vez que se habla de los desaparecidos es una tara contextualista, que fácilmente se podría llevar al absurdo: la guerrilla actuó en respuesta a una dictadura anterior; la dictadura en respuesta al peronismo; el peronismo en respuesta a los fusilamientos del 55; estos, en respuesta al autoritarismo de Perón en el poder; el peronismo, en respuesta a décadas de exclusión de la clase trabajadora… Podríamos seguir así hasta mayo de 1810, o hasta 1492, o hasta el exterminio de los neandertales. Además, el mismo argumento se podría proyectar hacia el futuro, y sería una excusa para responder con todavía más violencia a la violencia de la dictadura. Sin embargo, el camino elegido fue otro, del que este libro da cuenta. Desde el negacionismo, se cuestiona también el Juicio a las Juntas, sus fundamentos y sus conclusiones. Moreno Ocampo argumenta en contra de esa postura, en el tono asequible de un texto de divulgación. No es exactamente un texto para niños, contra lo que permite imaginar el subtítulo, pero sí sería una lectura valiosa para el nivel secundario, o, en general, para quienes sean revisionistas tan solo por falta de información.
Excelente libro, elocuente y envolvente. Moreno Ocampo nos cuenta los horrores de la dictadura sin caer en el sentimentalismo. Recomendaría este libro a cualquier persona que quiera saber más sobre El Proceso, el escalofriante período de la historia argentina en que tantos jóvenes - y no tan jóvenes - perdieron la vida. Un verdadero logro haber escrito este brillante testimoniopara las generaciones venideras.
Excelente libro sobre el proceso, observando sus dos actores sin caer en el viejo paradigma de los dos demonios. Testimonio objetivo de un estudio minucioso y profundo de la cuestión