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376 pages, Paperback
Published November 3, 2022
"Todo era llamativo, brillante, hermoso: las colinas de especias olorosas, las cestas trenzadas de bambú junto a las láminas cuadradas de alga khai-phen; las bandejas repletas de pitahayas y tamarindos, y las lámparas vistosas de papel."Antes que nada la autora hace un buen trabajo en cuanto a la ambientación; y parece ser gracias a su diligente trabajo para documentarse. Fue de lo que más disfruté del libro. Logra hacer que te sientas presente en el paisaje, que vivas el bochornoso calor de Laos y sientas la fría neblina europea sin necesidad de renglones y renglones descriptivos; que te encariñes con el río Mekong y extrañes las palmeras, que el kup te dé confort y quieras probarte un pha biang. También le doy cierto mérito en adentrarte a los sentires de los personajes: los silencios pesados, la encerrona bulliciosa, la tensión expectante, el miedo asfixiante y la desolación que carcome...
"[...]por mucho que buscara y rebuscara, por mucho que huyese y viajase, no encontraría lo que necesitaba en ninguna parte. Porque ya lo había encontrado, en una aldea en medio de la jungla, y había decidido que no quería resignarme a vivir allí."Es Fréd, o Sang, la protagonista que más me ha conflictuado hasta ahora; y con creces. Por Rha que entiendo completamente esa sensación de no sentirse perteneciente a ninguna parte, de frustrarse por tener un hueco que jamás termina de llenarse, por no bastarte con las cosas que te gustan y aprecias, por anhelar la incertidumbre... En serio que la entiendo; y quizá sea por eso que toda ella me ofusca.
"—Kun.Ay, otro punto que me frustra.
—Sang.
—¿Tú preferirías que no fuera francesa?
Kun rio. Con delicadeza, me hizo abrir los dedos que estrujaban el trapo y lo devolvió a la cesta.
—A veces —murmuró justo encima de mi oreja."
"Era como si de pronto el aire de Lyon oliese a las dok-tjampa de los templos laosianos, como llegar a un arroyo tras una larga carrera bajo el sol."¡Qué desatino fue el final! El hilo secundario, siguiendo a Songkham en una Francia veinte años después, fue predecible hasta cierto punto. El momento en que presente y futuro se entrelazan, buscando crear esa sensación de vértigo frente a la "gran" revelación, me supo a poco. Y ya ni hablemos de la resolución, que fue absurda y apresurada.