"Con una prosa feroz, incisiva y palpitante, Pedro Badrán sumerge al lector de esta historia en el misterio y la búsqueda de la verdad de un crimen. Desde la primera frase me cautivó y no pude parar de leerla". Diana López Zuleta
Ante las incoherencias que rodean el asesinato de Horacio, Rodolfo empieza a indagar. No importa hacia dónde dirija su mirada, siempre se topa con la turbia figura del senador Maldonado. Rodolfo y Horacio crecieron juntos en Puerto E.; allí recorrieron ciénagas al anochecer, leyeron juntos innumerables historietas y regresaron a ser médicos. Pero el fogoso carácter de Horacio, su interés por ayudar a la comunidad y sus amores prohibidos lo fueron alejando del senador Maldonado -su padre- y un poco de Rodolfo.
Ahora con su amigo muerto, Rodolfo nos adentra en este pueblo marcado por la violencia, donde el poder es solapado e impune, y termina por descubrir ciertas verdades sobre sus orígenes y sobre el horror de este país.
Nació en 1960 en Magangué (Bolívar). En 1979 fundó en compañía de algunos amigos la revista literaria "En tono menor", de gran importancia para la vida cultural de Cartagena de Indias, al mismo tiempo que sus primeros trabajos aparecían publicados en diversos medios nacionales. Su obra literaria abarca cuentos y novelas breves de gran diversidad temática y estilística. Su novela "Lecciones de vértigo" (1994) y el libro de cuentos "Simulacros de amor" lo situaron entre los escritores más destacados de su generación. En el año 2000, ganó el Premio Nacional de Novela Breve de la Alcaldía Mayor de Bogotá con su obra "El día de la mudanza" (2001), que según el juicio de la crítica Luz Mery Giraldo es una de las más importantes de la narrativa colombiana contemporánea. Ha sido periodísta, guionista y catedrático en varias universidades.
No sería justo decir que es un libro enfocado en un asesinato y el misterio de quién lo cometió porque el mismo narrador te dice en la primera página que es más sobre su propia historia, aunque haya sido el mejor amigo del muerto. A mi parecer, Horacio fue solo una de las infortunadas víctimas en masa de eso que Rodolfo intenta entender y encuentra ya casi al final del libro. A pesar de eso, quedaron muchas dudas en el aire y supongo que no puedes encontrar respuesta a todo en la vida, mucho menos en un pueblo como Puerto E. y los alrededores, comandados por la violencia y acostumbrados a la muerte.
Seguí los personajes en la lectura en voz alta. Padecí con ellos, hablé con ellos, escribí con ellos. Sus características son naturales. Muy bien escogidos sus nombres y sus diálogos son muy vivos.
la prosa en esta novela, como en todas las de este gran autor, es limpia y muy fácil de seguir. La atmósfera y toda sensación que despierta es tan verdadera que casi vi un ademán que usa mucho Pedro en uno de sus personajes. Sentí todo el calor de la zona y hasta el aire acondicionado de la oficina del doctor Cárcamo.
Me enamoré de Magdalena Berrocal sin ser un personaje principal. los personajes principales son trascendentes y tiene una cualidad que me encanta. No podría describirla con un adjetivo o con un término técnico. Tal vez es porque se me parecen a cualquier ribereño; a lo mejor se asemejan también a las personas que conocí a lo largo de mi vida. El río no me pareció un personaje sino un espectro, una figura fantasmal que en su silencioso recorrido podría darnos los secretos que Pedro, consciente o inconscientemente, nos ocultó.
Permítanse leer una novela medio policíaca con una trama elegante y ágil que engancha rápido. Querrán leer toda la obra de Badrán y querrán, al igual que yo, que saque libros a lo Stephen King.
Adenda: ¿Para cuándo tendremos el próximo?
Posdata: Lo siento Pedro pero aún prefiero el hombre de la cámara mágica.
Que felicidad tener otro libro de Pedro Badrán! Este tiene todas las cosas que tanto amo en la obra de este escritor. El ritmo de su lenguaje; los sonidos, sabores y olores de los lugares descritos, que el libro va soltando con cada página que paso; y, como siempre, las increíbles listas que siempre he adorado y que parecen más poesía que prosa. Que delicia de lectura! Gracias, Pedro.
Libro ameno, fácil de leer. Disfruté su narrativa caribeña, llena de detalles curioso pero verídicos. Arma una trama llena de contrastes que vale la pena leer.
De forma sencilla pero contundente retrata la realidad de la provincia y los elementos que gobiernan la vida de sus habitantes. Muy agradable su lectura.
Claramente refleja la realidad colombiana, sobre todo la del campo y ciudades pequeñas, bordeadas por un rio y lideradas por un terrateniente que maneja el pueblo como si fuera su finca. La verdad de la guerras entre grupos al margen de la ley y de como la gente aprende a vivir en ese mundo. Rodolfo un personaje sin aspiraciones, esperando lo que la vida le dé, a la sombra de su amigo por siempre. Un amigo que dio su vida por no seguir el mismo camino del padre. Los personajes femeninos muy relegados a los cliches feministas por un lado y tradicionalistas por otro, casi como adornos de la historia, sin un papel relevante realmente. Un misterio que no se resulve del todo, igual que muchas historias en nuestro país, aunque todos sepan la verdad. Bien reflejada la realidad, pero en mi caso, algo le hizo falta, un poquito de velocidad, más alla del agua del rio.