“Las primeras villas de Torremolinos se adivinaban en la colina , entre los árboles. Una banda de jóvenes surgió por la curva en Vespa. A medida que avanzábamos, el tráfico se volvía más intenso (…)
Cuando me di cuenta, habíamos atravesado la plaza. La gente tomaba el aperitivo en los bares e iba vestida como en Saint-Tropez. En la carretera de Fuengirola había hoteles de siete pisos, restaurantes de lujo, muchachas en dos piezas”.
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‘La isla’ de Goytisolo es el Torremolinos de 1960 en el que se bebe campari, suena el mambo en el jardín de El Remo, hay chiringuitos en la playa que no cierran en toda la noche y en las villas modernas los miembros de los matrimonios llegan a diferentes horas o no llegan. Hay un hastío como de película de Antonioni y el calor húmedo no ayuda y me imagino todo en blanco y negro y en formato panorámico. Luego he sabido que Goytisolo lo escribió como argumento previo a un guión que iba a protagonizar Lucía Bosé. Lucía Bosé iba a ser una perchelera de la calle Peso de la Harina que había ganado la guerra veinte años antes para otra cosa.
“(…) Se ha convertido [Torremolinos] en un país aparte, en una verdadera isla… los maridos engañan a sus mujeres. Las mujeres engañan a sus maridos. El cura amenaza y nadie le hace caso. La virginidad ha desaparecido del mapa y todos los hombres son maricas.
(…)
- Es un sitio ideal para las vacaciones -concluyó-. En Málaga le llaman Torre Mil Líos.
- ¿Y cómo llaman a la propia Málaga?- quise saber.
- Málaga es impermeable -dijo”.