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👉Una mano tendida nos presenta a Maisie y Josh Evans, una pareja que se dedica a acoger a ancianas sin familia para cuidarlas en los años finales de su vida. La última anciana a la que tendieron una mano fue la “tía” Flo. Cuando esta muere, viajan a Italia de vacaciones y allí se encuentran con Cynthia Fingal, una mujer de casi ochenta años con pequeños achaques de salud y una sobrina política, Lena Kemp, que no la aguanta. Definitivamente, Cynthia es la próxima inquilina perfecta para los Evans.
👉Muchos lectores dicen que no encajarían esta novela bajo la etiqueta de horror, pero, personalmente, creo que se podría decir que "Una mano tendida" se mueve en el terreno del horror psicológico y que gran parte de este radica en la indefensión que denuncia y en lo real que tal denuncia resulta. Celia Dale publicó este libro en 1966, pero la situación de soledad e indefensión de los ancianos es igual en la actualidad.
Además, Maisie y Josh resultan aterradores en su frialdad: sin llegar a ser crueles de forma física van ejerciendo su dominio sobre Cynthia de una manera tan cruda, tan calculada, que da escalofríos saber que esa anciana ni tiene a quién pedir ayuda ni podría pedirla aunque tuviera a alguien.
👉En la edición que he leído, el prólogo de Jenn Ashworth de 2022 dice que ninguno de los personajes (a excepción una bondadosa joven que ofrece un necesario contrapunto) es agradable en esta novela y que ahí reside parte de su grandeza. Estoy de acuerdo, pero no absolutamente de acuerdo: para mí Cynthia es solo una anciana, que puede que sea quejica, pesada, anticuada y gruñona, pero es que está sola y no tiene a nadie con quien hablar ni a quien abrazar. Cynthia no puede ser juzgada, no merecer serlo.
👉El final puede resultar abrupto, aunque para mí es perfecto: no niego que pueda ser brusco, pero es tan poético que no puede ser mejor.
👉 Como punto negativo solo puedo señalar que, en algún momento, pese a sus pocas páginas, la historia puede hacerse un poco pesada; quizá como relato largo, en vez de como novela corta, hubiera sido más ágil, pero es un pero pequeño y personal.