Excelente novela corta de terror, ganadora del Domingo Santos de novela de este año. Las partes de los obreros se hacen un poco repetitivas, pero lo compensa con el desarrollo de las relaciones de Bea con sus vecinos y, sobre todo, con el final de la historia. Porque, como en otras historias de terror, es probable que lo que mas miedo dé no sea precisamente el monstruo.