Y si elijo el sueño de la cabaña de troncos, no es porque tenga alguna razón especial. Hay otras aventuras más completas, más interesantes, mejor ordenadas. Pero me quedo con la de la cabaña porque me obligará a contar un prólogo, algo que me sucedió en el mundo de los hechos reales hace unos cuarenta años. También podría ser un plan el ir contando un “suceso” y un sueño. Todos quedaríamos contentos.
En los sesenta, señala Juan José Saer en su prólogo, la novela breve se constituyó en la máxima aspiración estética de los narradores jóvenes. Por un lado, su extensión tenía la ventaja de permitir muchas opciones constructivas. Por otro, los atributos propiamente poéticos y retóricos, como el ritmo, el cuidado verbal, el laconismo, la sugestión –en contraposición a la discursividad, el prosaísmo, las convenciones estructurales y el conceptualismo de la novela– estimulaban especialmente la imaginación. Onetti, considerado uno de los escritores modernos más originales, utilizó todos los elementos del relato de manera novedosa y compleja. Y las siete novelas que conforman este volumen (El Pozo, Los adioses, Para una tumba sin nombre, La cara de la desgracia, Jacob y el otro, Tan triste como ella y La muerte y la niña), sin dudas, confirman esa “unicidad vívida que justifica a toda obra de arte” que menciona Saer. Pero estas novelas ofrecen además un recorrido intenso por los temas predilectos de la desgracia y la crueldad, la resignación y el fracaso, la rabia y la autodestrucción, pero también el amor, la culpa, la nostalgia, a veces la esperanza y, sobre todo, la compasión.
Juan Carlos Onetti (July 1, 1909, Montevideo – May 30, 1994, Madrid) was an Uruguayan novelist and author of short stories.
A high school drop-out, Onetti's first novel, El pozo, published in 1939, met with his close friends' immediate acclaim, as well as from some writers and journalists of his time. 500 copies of the book were printed, most of them left to rot at the only bookstore that sold it, Barreiro (the book was not reprinted until the 60's, with an introduction and preliminary study by Ángel Rama). Aged 30, Onetti was already working as editing secretary of the famous weekly Uruguayan newspaper Marcha. He had lived for some years in Buenos Aires, where he published short stories and wrote cinema critiques for the local media, and met and befriended the notorious novelist and journalist, Roberto Arlt ("El juguete rabioso", "Los siete locos", "Los lanzallamas").
He went on to become one of Latin America's most distinguished writers, earning Uruguay's National Prize in literature in 1962. In 1974, he and some of his colleagues were imprisoned by the military dictatorship. Their crime: as members of the jury, they had chosen Nelson Marra's short story El guardaespaldas (i.e. "The bodyguard") as the winner of Marcha's annual literary contest. Due to a series of misunderstandings (and the need to fill some space in the following day's edition), El guardaespaldas was published in Marcha, although it had been widely agreed among them that they shouldn't and wouldn't do so, knowing this would be the perfect excuse for the military to intervene Marcha, considering the subject of the story (the interior monologue of a top-rank military officer who recounts his murders and atrocious behavior, much as it was happening with the functioning regime).
Onetti left his native country (and his much-loved city of Montevideo) after being imprisoned for 6 months in Colonia Etchepare, a mental institution. A long list of world-famous writers -including Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa and Mario Benedetti - signed open letters addressed to the military government of Uruguay, which was unaware of the talented (and completely harmless) writer it had imprisoned and humiliated.
As soon as he was released, Onetti fled to Spain with his wife, violin player Dorotea Mühr. There he continued his career as a writer, being awarded the most prestigious literary prize in the Spanish-speaking world, the Premio Cervantes. He remained in Madrid until his death in 1994. He is interred in the Cementerio de la Almudena in Madrid.
Desde mis años universitarios leo y releo a Onetti. Es uno de los novelistas hispanoamericanos más relevantes del siglo pasado. Su estilo narrativo fluye de una forma hipnótica, revelando, ocultando, afirmando y contradiciendo los hechos, las intenciones, los perfiles de sus personajes. Estas novelas cortas o relatos largos son obras de orfebrería narrativa. Onetti da clases magistrales de la construcción de las perspectivas narrativas, de la ambigüedad del discurso literario y la densidad significativa de su mundo narrado. Este volumen recopilatorio de sus nouvelles se inicia con el mítico El Pozo (1939), narración existencialista inaugural, que marcará un ambiente, un mundo, una forma de narrar que se convertirá en una marca registrada de su autor, el genial creador del mítico universo sanmariano que se despliega sin concesiones ni agotamiento en la producción narrativa onettiana.
A Onetti no se le debe dejar de leer nunca, para no olvidarnos de lo que significa leer verdadera literatura. Un maestro de maestros, imprescindible, absolutamente necesario.
“El pozo” y “Los adioses” justifican con creces volver a Onetti. La atmósfera que comparten estos relatos -algunos, cuentos largos, más que novelas (aunque esa discusión puede ser algo barroca)- pone de lleno al lector en el universo duro, hostil, tenso, a ratos nostálgico y tierno, de Santa María. La prosa del autor es precisa en la construcción de anécdotas donde no sucede demasiado, pero donde los personajes sienten, observan, se relacionan con su entorno, dejan entrever relaciones profundas con el pasado y con la memoria. Los personajes son parte del andamiaje narrativo, por lo que, además, aportan con puntos de vista que vuelven más complejo y atractivo el mundo relatado. Absolutamente recomendable.
Las unicas novelas que no me gustaron tanto en comparación con las otras fueron, "los adioses" y "la muerte y la niña", el resto bastante buenas, sobre todo "tan triste como ella" literal que algunas novelas de este autor deprimen muchisimo, quizas no las dos primeras que leí hace años y hace unos dias retome las demas, pero "tan triste como ella" si fue muy deprimente de leer, mas alla de las sensaciones que provocó en mi, Onetti escribe bien.
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Onetti es un autor que siempre me deja perplejo, indiferente y perdido. Eso es lo que me gusta de él, por eso lo leo y nunca me rindo bajo sus palabras.
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