Ángela ha encontrado la familia de acogida perfecta para ella. Todo parece ir mejor que nunca, aunque todavía existen días en los que ve la vida de color negro. La diferencia es que esta vez no está sola. No solo tiene una familia postiza increíble, un novio que la respeta y unas amigas fantásticas, también tiene una madre que sigue luchando para recuperar su confianza. Mucho más amor, amistad y miedo que en Ohana, pero con una Ángela más abierta y dispuesta a no renunciar a sus sueños. Segunda parte de la bilogía Ohana. Importante leer el primer libro para entender este.
Esta segunda novela comienza teniendo Ángela que superar una gran crisis. Me ha gustado como la autora ha reflejado los síntomas de esa ansiedad y los sentimientos de la protagonista; los cuáles desde fuera parecen exagerados y parece que Ángela actúa de forma irracional queriendo mantener oculto su pasado; pero está totalmente justificado su comportamiento y se empatiza mucho con ella. En esta segunda parte vemos también la evolución de ese triángulo amoroso, que se iba viendo venir en el primer libro, entre Hugo, Ángela y Aday y; aunque ha sido un poco previsible, me ha gustado la forma en la que se ha ido desenvolviendo. Otro aspecto que me ha parecido muy bien desarrollado es la evolución que tienen, no solo la protagonista, sino también otros personajes. En definitiva, ha sido una novela que sigue manteniendo ese aire juvenil y fresco, que se lee rápido y termina enganchando. Un bonito cierre para Ohana.
Sii ha pasado lo que quería que pasara y encima de la mejor manera. A diferencia de otros libros, no ha hecho falta dejar mal a un personaje para ensalzar a otro y eso me ENCANTA. Me hubiera gustado ver más de ellos dos juntos pero en realidad siempre lo han estado de una forma u otra.