El último morisco es una novela que sigue a un pequeño grupo de personajes a lo largo de la Rebelión de las Alpujarras de 1568 y años sucesivos, y muestra cómo sus vidas se cruzan en ocasiones, y las múltiples penurias y golpes que una guerra tan absurda como inevitable les obliga a sufrir. El libro hace un trabajo fantástico en lo que a ambientación y construcción de personajes se refiere, y uno se siente dentro de la época y de la cabeza de sus habitantes, a pesar de la distancia en el tiempo y lo diferente de la mentalidad respecto a la actualidad. No deja de sorprender lo frágil de la existencia y la sencillez con la que aparece la muerte, y eso no hace sino aumentar la sensación de estar en el momento, con todo el caos y la desazón que sin duda tuvo que ser la seña del conflicto.
Personalmente, no soy un lector de novela histórica, pero estando en el mundo de la recreación histórica y centrado en la zona y hechos del libro, he podido disfrutar de una lectura inmersiva que me ha ayudado a entender mejor la escala y las implicaciones de lo sucedido, gracias al esmero con que el autor ha investigado las fuentes.