5/5⭐
"Ya sabía que Brenna era una romántica. Era una faceta de ella que habría sorprendido a más de uno dada su actitud de chicazo, pero no a él. Ella creía en el amor y en los finales felices para siempre, lo cual era otra razón por la que con ella no había querido pasar de la amistad".
El cierre de una trilogía que empecé a leer en diciembre del año pasado ya que “Magia en la Nieve” sucede bajo contexto navideño. “De repente, el último verano” lo leí en enero de este 2022 y éste, “Siempre en mis sueños” vuelve a suceder bajo las luces de navidad.
La autora dice al principio que éste es su libro preferido, pero es que la historia de Tyler O´Neill es, ¿Cómo decirlo? La más esperada porque nuestro querido prota hasta hace poco más de un año era esquiador profesional y varias veces campeón del mundo, pero tuvo que retirarse en contra de su voluntad. Tanto Tyler como Brenna fueron personajes secundarios en las dos historias anteriores y sí, tenía muchas ganas de leerlos, más Tyler porque tiene viviendo consigo a una adolescente de casi catorce años, Jessy, su hija, y es muy divertido leer cuán difícil se le hacer ser padre: “–¿Eso es un sí o un no? Sea lo que sea lo que estás pensando, dilo ya. Puedo asumirlo todo, pero no quiero ni portazos, ni berrinches, ni que te encojas de hombros como haces siempre. Ya sabes que no hablo el idioma adolescente.”
Pese a la lesión que ha sufrido Tyler puede disfrutar del esquí como afición y como profesión ya que muchas personas están dispuestas a pagar un buen dinero con tal de esquiar junto a un campeón mundial, aunque saberse incapaz de volver a competir puede resultar duro sobrellevarlo, gracias a su hija a Brenna, su mejor amiga de la infancia, lo ayudan a sentirse vital y útil. Ambas mujeres aman la nieve el esquí.
Dejaré que conozcan ustedes la historia de cómo llegó al mundo Jessy, porque quiero centrarme en Brenna, quien se ha criado junto a los tres hermanos O´Neill y era más feliz con ellos que con su propia familia, sobre todo con su madre, la cual no deja de recriminarle que no debería estar viviendo y mucho menos trabajando en Snow Criystal, resort invernal en Vermont dirigido por la familia O’Neil, familia que jamás le agradó a dicha mujer y la cosa empeora cuando se entera por “otros” que su hija está viviendo con Tyler, el cual a ojos de la mamá de Brenna “es un salvaje”.
Pero más allá de la amistad entre Tyler y Brenna, ella guarda un secreto: es que ha estado enamorada de él desde la infancia pero no quiere que nadie se entere porque vivir y trabajar en Snow Crystal es su sueño hecho realidad. Sin embargo, Kayla no tiene mejor idea que hacer reserva de todos los alojamientos para navidad obligando a la pobre Brenna a irse a vivir con Tyler y Jessy, siendo testigo de cuánto amor hay entre Brenna y Tyler pero ninguno de los dos se anima a dar el paso. De modo que junto Elise terminan descubriendo el secreto de su amiga y comienza así una trama que es broche de oro para cerrar ésta trilogía, no solo porque es la más divertida de los tres libros sino por cuán romántica es.
Sin duda Sarah Morgan se ha convertido en mi autora favorita para leer historias ambientadas en navidad, en invierno y con esquís. En los diecinueve capítulos me enamoré y pese a que algunos tienen más de veinte páginas es una historia que por poco me la bebí porque se leé de un tirón.
HERMOSA, HERMOSA, HERMOSA novela romántica dulce que tiene sus toques picantes pero que toca temas como la comunicación y la unión familiar. El final es…. RE DIVINO. Me deja con una sonrisa y atontada de amor, brotando corazoncitos por mis poros.
RECOMIENDO LA TRILOGÍA para este mes de diciembre.