¿Os imagináis una historia donde todos los cuentos de nuestra infancia están mezclados?
Pues en este libro lo podéis encontrar. Un retelling escrito con mucha dulzura donde los protagonistas principales serán La Sirenita y su reino y La Bestia en su palacio. Pero también encontraremos personajes de La Belladurmiente, del Mago de Oz, la Caperucita Roja... y todos se verán rodeados de una maldición que los hace olvidar de dónde vienen, de su historia.
La Sirenita, antes de cumplir la mayoría de edad, curiosa como ella sola, decide asomarse a la orilla. Con unas piernas en lugar de una cola, aprende a caminar y se dirige al castillo que está tras su reino, donde encontrará un lugar vacío pero precioso.
La bestia, con su espejo mágico, la verá, la espiará, y se ocultará.
Como la Bella y la Bestia, al principio no se verán, pues él huye de ella, hasta que ella le descubre.
-¿No me tienes miedo?
-He visto bestias de verdad.
Cuando se encuentran, entre tiras y aflojas, entre ellos crece una relación de complicidad y confianza. Después de salvar a La Sirenita de los humanos, la Bestia comienza a acercarse a ella. Le enseña a leer, y ella le escucha atentamente. Él, por primera vez en mucho tiempo, sienta que ella puede salvarle de su maldición
Hasta que la Sirenita, por su curiosidad, toca la rosa escarlata, rompiendo la maldición a cambio de borrar la memoria de todos excepto del océano. Incluso de su Bestia.
Si quiere recuperarle, va a tener que hacer un pacto con la Bruja del Mar.
Y su voz perderá a cambio de unas piernas.
Un libro que te mantiene cautivo de principio a fin, donde veremos tanto la bestialidad de los humanos y la bondad de una bestia. Irónico, ¿cierto? Veremos una evolución bonita y tierna de los personajes. Nos encontraremos con Día, pura como ella sola y quien tendrá un papel fundamental para la Sirenita.
El libro está narrado en tercera persona pero los capítulos son desde el punto de vista de la Bestia y de la Sirenita, intercalándose.