«Estos mensajes han nacido de una profunda contemplación del Evangelio. Quien lee estas páginas se da cuenta enseguida de la calidad de la inspiración, de la originalidad de pensamiento y de la discreta expresión, sin afanes literarios. La autora se considera al servicio de la Palabra, que para ella es el Esposo. Permanece largo tiempo a sus pies, aguarda pacientemente el soplo de Su Espíritu, medita atentamente detalles que parecen secundarios y emplea giros que tocan el corazón. Sus conferencias no son un dictado de lo alto, ni una demostración de su talento; son una conquista, una ascensión, una conversión de su sed en Su Sed».
Del prólogo del Cardenal Marc Ouellet, Prefecto de la Congregación para los obispos