Me encantó. El perfecto ejemplo de qué importantes son las historias que nos cuentan nuestras güelas y el grandísimo trabajo de evitar que se pierdan, porque de ahí venimos. Aunque son muchos testimonios, los puntos comunes son clarísimos: la pobreza, la desigualdad entre géneros, lo desafortunadas que fueron (en su mayoría) con el matrimonio, y lo terrible que fue la guerra para ellas. En fin, importante libro para entender la realidad de las mujeres rurales asturianas en el siglo XX, casi de lectura obligatoria.