La gesta de una selección que se acostumbró a renacer desde la dificultad.
Cuesta encontrar un director técnico tan formado como Gustavo Alfaro en Sudamérica. Se preparó en todas las direcciones posibles. Es especialista en táctica, cuidadoso en los detalles y, ante todo, un líder natural. Sabe conducir el que primero se exige. Y Alfaro tiene método, planificación, objetivos y búsqueda de excelencia. Puede enseñar el que primero aprendió. Y Gustavo leyó, preguntó, se llenó de inquietudes y las respondió. Mientras, no paró de escalar la empinada carrera de entrenador; una carrera en la que un triunfo permite dar un paso adelante y una derrota obliga a dos hacia atrás. El punto de partida fue en Rafaela, cuna de sus ilusiones. El desarrollo no le entregó las facilidades que genera un apellido ilustre. El lugar de llegada será Qatar, nada menos que un Mundial, su búsqueda inconsciente. Tal vez haya que imaginarlo como su primera luego habrá otras porque, así como suele decirles a los futbolistas de la selección de Ecuador, nadie puede ponerse un límite. Nadie le quitará la posibilidad de volver a soñar.
Qué reconfortante es conocer el lado humano de este tipo de procesos. A veces nos olvidamos de que los jugadores de fútbol son personas que se enfrentan a todo tipo de desafíos y presiones. Escuchar, y esta vez leer, al Profesor Alfaro es un gusto. Se trata de una persona que sabe conectar con su grupo de trabajo, auditorio, lectores y te invita a formar parte de un proyecto más grande que el de una simple clasificación a una Copa del Mundo.
Un recorrido a la interna de las eliminatorias de Ecuador al mundial 2022. Reviví las eliminatorias, su euforia y alegría matizando los por qué de algunas decisiones y resultados. Entender más allá de lo futbolístico, centrándose en lo emocional, sentido de pertenecía y constante desafíos basados en objetivos “utópico imposibles”
Este señor no solo le devolvió la ilusión a un país como Ecuador, hizo lo propio en Paraguay y lo hizo ahora conmigo, este libro además de ser un relato de como llevaron a Ecuador a un mundial después de mucho tiempo, es una obra motivacional que cualquier líder debería leer.
Me gustó porque pude entender como es el fútbol fuera de la cancha y comprender que un futbolista así como un DT es también una persona como todos, con sus propias ambiciones, sueños, frustraciones. Al final me ha resultado inspirador. Muy bien escrita me encantó.