En un artículo de 2013, el poeta y crítico Martín López-Vega decía, a propósito de la repercusión del poemario Las afueras (DVD Ediciones, 1997), debut del cordobés Pablo García Casado, que aquel «era un profundo ejercicio de retratar y entender nuestro propio paisaje». Un cuarto de siglo después, Los reales sitios, libro de estreno de Juan de Salas, llega al lector como una obra capaz de capturar de nuevo ese paisaje «de la mente», reflejado y refractado en el espacio que habitamos. Con una alegría parecida a la de Rem Koolhaas en sus observaciones delirantes sobre Nueva York, el autor nos muestra las líneas maestras de nuestra mitología patrimonial, remontándose a los caprichos y deseos del primero de los Austrias, y nos indica con el dedo un linaje tan bello y tradicional como capaz de erradicar la convivencia humana. Y es que nuestro paisaje sentimental ha sido diseñado por planes de urbanismo, en despachos de Fomento. Porque el destino de quienes se aman depende también del trazado de las autovías.
Es historiador del arte y poeta, nacido en 1999 en Madrid. Investiga la ciudad y el paisaje. En 2022 publicó Los reales sitios (Barcelona: Ultramarinos) y en 2025, El siglo, en la misma editorial. Fue becario de literatura en la Real Academia de España en Roma en el año 2024-2025 y es actualmente becario de Edición en el Museo del Prado.
A veces la poesía funciona como paisaje y rebelarse al paisaje mismo implica bombardear también los topónimos y las metáforas que han constituido y planificado los lugares más profundos de nuestra sentimentalidad. Aquí el bombardeo es grácil, aparentemente ligero, humorístico incluso. El lugar que queda tras la destrucción no es un desierto de imágenes, sino un musgo suave en el que es posible ver crecer todas las posibilidades. Así, el amor es póstumo, pero no lo es tanto su búsqueda («tendrán que mover más lejos las afueras») y la crítica política no es cínica, ni falsamente comprometida, ni snob, sino precisa y divertida: «y que si la línea es el yugo de los hombres / nosotros nos enyugaremos y araremos todo el suelo, / todo el paisaje, los PAU de las afueras, la Puerta del Sol, / las fronteras. / Seremos bueyes y urbanistas / pero nunca arquitectos, nunca».
Los riesgos lógicos de la nostalgia o de la utopía edénica son evitados aquí gracias a un uso sutil del tiempo. Como un mal profeta, Juan de Salas augura lo que ya ha sucedido, y espera del pasado poco más que planificaciones fallidas. En este sentido, el poema «Jardín nuevo» no es un recorrido por el pasado familiar ni un lamento de la vida urbana, sino un práctico recuento de eventos modeladores de lo pintoresco: «de noche las gallinas no hacían ruido, aunque las asustaras; / las avispas creo que no salen de noche, o no las he visto». Los amantes, que crecen en las ciudades como las malas hierbas, participan de este recuento, afectando al verso, dirigiéndolo a lugares felices y sorprendentes de donde a veces la voz poética pareciera querer huir sin conseguirlo: «Era agosto y nosotros / teníamos hambre de las cosas [...] los barcos iban y venían sin que ningún temporal / los interrumpiera; comíamos mandarinas, sí, y ciruelas. Estaban ácidas, y había fábricas [...]».
El libro es capaz de mantener una tensión ágil entre el ingenio humorístico ("wit") y el proyecto poético de cierta solemnidad que se anuncia a veces, como en sus «tres cuadros de una zarzuela para irse de la ciudad». El resultado es inmejorable, porque es accesible y complejo simultáneamente, gracias a una gran capacidad de sugerencia y omisión que permite un verso de estructura clara y de color alegre. Creo que es el mejor libro de poemas publicado este año.
(4'5*) Los reales sitios é un debut moi fermoso, cun algún pequeno risco, nada moi atrevido, pero que constrúe unha perspectiva sobre o espazo moi interesante. Se algo me gusta destes poemas é que me recordan todo o bo da obra poética de Mercedes Cebrian. Da anécdota personal, do cotiá, do cariño do día a día nacen poemas que medran dende a intimidade para alcanzar o público, o espazo, a paisaxe. Eses poemas (Villa Jorgito, A-5 ou Paisaje) foron dos que máis me gustaron do libro. Na miña faceta de stalker vin que Juan veranea en Cangas e así, dicíndoo rapidamente, é un jodechincho. Un jodechincho que escribe algún poema sobre esa terra de descanso. E aínda así, a perspectiva que ofrece sobre o espazo que deduzo que eu habito, no que eu vivo, dista moito dunha visión exótica. Aparece a ría, a destrución e o cambio de paradigma no rural e nas vilas medias galegas. É un punto de vista que completa e que aporta novas olladas sobre a miña realidade. Foi emocionante lelo. Para min, o humor é do que menos funciona no libro, o que as veces me afastaba del. Igual son eu, que non termino de encaixar iso, ou non. Seguiremos atentos a súa voz e versos que se constrúen como edificios na cidade 🏗️
Su principal virtud es que es un libro plenamente enamorado: sus lógicas apelan tanto al desorden —y se ordenan tan fácilmente en los pequeños claros en los que el amor se vuelve sencillo— que su pensamiento nunca se deja capitalizar. Así, su intento de poner entre paréntesis los planes de urbanismo, como ejecutores de una vida pública totalmente administrada, no desemboca nunca en una defensa de una sociedad prepolítica o antipolítica. Al contrario: el amor se vacía de contenido en esa soledad que sucede al colapso, al margen de la ciudad que lo vio nacer, enajenado del movimiento.
Escribe Juan de Salas: "Sólo la superficie, lo más profundo". También: "Hace mucho tiempo que todo es nuevo". Una vez más, su estilo es propio de un enamorado: la inteligencia con la que se acerca a una problemática crucial en el mundo occidental contemporáneo —es decir: la pregunta acerca del margen que nos queda para recuperar las ciudades como espacios plenamente políticos— no está nunca reñida con el juego, el salto entre las formas del cancionero tradicional y la prosa y el mismo lenguaje de Internet, también los tacos y el más suave de los retoricismos. De este modo evita que el libro se enuncie continuamente a sí mismo, consigue que se abra en fabulaciones y en imágenes plurales, llenas de potencial.
La idea de ciudad que defiende aquí Juan de Salas está íntimamente relacionada con su manera de pensar lo poético. El espacio público es, ante todo, un hacerse común, un encontrarse, un gran cuerpo sin órganos —¿sin órganos?— cuyo crecimiento no ha de calcularse, cuya naturaleza es enemiga de la planificación. Si para Rem Koolhaas la condición palmaria de la ciudad contemporánea era la de hacer de toda periferia un centro, Juan de Salas invierte la fórmula: en todo centro es posible encontrar un camino, una hilerita hacia la periferia. "Tendrán que mover más lejos las afueras, amor, / dices. / Tendrán que mover más lejos las afueras".
te lo lees y ya. Lo mismo que con Maite Gómez yo soy boba y jamás leo poetas vivos menos mal que no es cierto y sí lo hago porque me perdería ideas buenísimas y un pekeño espejismo de acceder a un montón de conocimiento que me hace sentir que tengo chiribitas en los ojos. Excelente
¡Este libro está genial! Interesantísimo y bellísimo. Me da la impresión de que Juan de Salas escribió teniendo muy en mente su tesis, pero lo cierto es que los poemas del libro, más que servir a sus planteamientos (que también), demuestran que lo que Juan tiene es sobre todo la intuición, la mirada y la audacia que necesita todo poeta. La lectura me ha parecido emocionante porque he tenido la sensación de estar asistiendo a algo bastante bruto, a pesar de que por algunos poemas pulule una sensación de descontrol que a mí particularmente me pone un poquito nervioso. ¡Pero! Combina discurso con ternura, humor y juego poético. Bien fresquito.
alejandro me regaló el libro hace unos días, aunq llevaba desde verano hablándome d él, y qué suerte y qué pesar !!! pesar por haberle generado unas expectativas enormes q obviamente no ha cumplido suerte porque este poemario es mucho más bueno d lo q yo hubiera esperado sin saber donde me metía
Juan de Salas sigue escribiendo !! te leeremos......
Un libro con el que en un principio parecía que no compartiría nada y, sin embargo, con el que lo comparto todo. Nadie habló mejor de la soledad de las ciudades y el amor
Hay libros que tocan. Este es uno de ellos. Sentimentalizar el mapa urbano, darle una humanización más allá de los ladrillos y la brea, ha sido una de las reflexiones recurrentes que he tenido en mi vida. Pasear por Los reales sitios ha sido una manera de ver sobre palabras algo de dentro. Me ha hecho llorar en la zarzuela. Aún sigo flipando y aplaudiendo la función.