Estuve en El Bosque hace más de veinte años y confieso que no recuerdo nada del pueblo, pero me llamo la atención encontrar en la Feria del Libro un libro sobre una serie de asesinatos en dicho pueblo.
Una profesora novata, que ha sufrido el bullying en sus carnes, llega a El Bosque para hacerse cargo de Los Trece, un grupo de niños tan unido que nadie cuenta con la decimocuarta alumna, una incorporación reciente a la que dan de lado. El mismo día de su llegada se descubren dos cadáveres y no serán los únicos.
En aquellos mismos parajes, poco antes de la Guerra Civil, Gregorio de casa con una mujer a la que apodan la Ratona, de tan menuda y nerviosa. Obviamente, las dos historias habrán de converger y por tanto tenemos los horrores de la guerra, el hambre, la pobreza, la violencia doméstica, por un lado; por otro la especulación urbanística, la dinámica de los pueblos pequeños donde todos se conocen y todo se sabe, cada vez más despoblados, el acoso escolar, la precariedad de los jóvenes obligados a emigrar y de los profesores sin plaza propia... Una inmensa cantidad de temas en muy pocas páginas, así que la mayoría apenas se apuntan. Esa es la principal pega que pondría a esta novela, que por otro lado es dinámica, entretenida, interesante, una buena manera de desconectar de tanto cansancio acumulado.