Tras su incursión como precandidato presidencial, y antes de ser nombrado ministro de Educación del actual gobierno, Alejandro Gaviria escribió este libro en el que trae a cuento esa experiencia, y conecta sus vivencias y reflexiones sobre la política con las peripecias de cuatro humanistas que para él son héroes espirituales de nuestro tiempo: los escritores Stefan Zweig y Germán Arciniegas, el grabador e ilustrador Frans Masereel y el crítico de arte Walter Engel.
No espero hacer ese viaje es un libro de fantasmas, cartas olvidadas, viajes truncados y vidas destruidas por la guerra y el fanatismo. Un homenaje a cuatro espíritus libres que con sus vidas y obras, sus palabras y grabados, sus acciones y andanzas por un mundo incendiado dieron ejemplo de cómo enfrentar una época de locura. Es, además, una reflexión sobre el presente, en el que estamos entrando en otra época de locura que tiene muchas similitudes con la que vivieron los protagonistas y en la que la resistencia humanista adquiere una importancia inusitada, coyuntural.
Una buena crónica de cómo grandes humanistas sucumben ante la violencia y la guerra. Pero como su legado y reflexiones perduran para buscar una conexión espiritual de toda la humanidad
Si alguien me observó viajando en el metro mientras leía este libro, pudo identificar en mí una sonrisa nostálgica al profundizar no solo en los últimos años de vida de Stefan Zweig sino tantos otros artistas/humanistas con ideales nobles, que imaginaban con fe y esperanza un futuro que hasta hoy no existe. La lectura fue agradable y muy entretenida, y es que Alejandro Gaviria escribe (cómo dice mi esposo) "conversadito" dejando algunas notas de su experiencia personal.
No espero Hacer Ese Viaje (sobre las conexiones de Stefan Zweig con Colombia y la locura de la guerra)
Ariel / Editorial Planeta Colombiana S.A., 2022
Me llamó la atención leerlo porque el autor es nuestro Ministro de Educación (prioridad del gobierno del Pacto Histórico), porque Alejandro no es parte del Pacto Histórico (partido de gobierno), sino un liberal de centro, de la alianza grande, y porque me encanta escuchar sus entrevistas y sus podcasts (que hace con Ricardo Silva Romero). Es muy buen conversador y escritor.
Me gusta porque lo escribe y publica en pleno ejercicio de su cargo, que tiene menos de 100 días, y porque fue llamado por el Pacto Histórico para desarrollar la Educación como una de las prioridades gubernamentales.
El libro conecta de manera especial con Stefan Zweig, con el contexto de la segunda guerra mundial, el rol de los Nazi, y el rol que jugó Montaigne sobre Zweig.
El prólogo, escrito por Mario Mendoza, es muy bueno. El Quijote (lector) no quiere verse con la Iglesia. Al escribir su libro, posiblemente Alejandro Gaviria estaba previendo su destino dentro del trabajo del actual gobierno (punto de discusión, al final).
Capítulo 1 – La última Conversación
Zweig fue un viajero. Su última conversación (antes de suicidarse junto con su compañera Lotte) es con el escritor alemán Ernst Feder, amigo, compañero de ajedrez y de lecturas. Suramérica (y no USA) se volvió su mundo del futuro. En Inglaterra (Bath) no le fue bien, por el contexto de la guerra.
Trabajaba dos temas:
la unidad espiritual del mundo, y,
el arte como forma de trascendencia.
“No somos sino fantasmas o recuerdos”.32 Su autobiografía (El Mundo de Ayer) fue una carta de despedida.
Capítulo 2 – Una época de Locura
Zweig escribió numerosas biografías. Entre ellas la de Holderlin, quien me interesa por El qué Significa Pensar, de Heidegger. Hitler, “aquél desconocido que todo lo había prometido bajo juramento a todas las clases, como un amigo”.51 Al igual que Montaigne, Zweig quiso reguardad su humanidad en tiempos difíciles. Zweig se refugió en su biblioteca: “Mi biblioteca es mi reino y en ella trato de que mi gobierno sea absoluto”.53 “Uno puede prestarse por un rato, decía, pero jamás entregarse plenamente al mundo de la política”.55 Montaigne fue un centrista radical.
Capítulo 3 – Conexión de Zweig con Colombia
“Los afanes de la opinión consuetudinaria pueden acabar con la vida intelectual”.64 El poema Eldorado, de Edgar Allan Poe, “es clarividente sobre la afinidad entre Jimenez de Quesada y Zweig (ambos perdieron el alma y la fuerza en busca de una ilusión en tierras extrañas), sino también una especie de anticipación del suicidio , una alusión inquietante a la muerte, entrevista, tal vez, como el único destino posible para las almas en pena; para quienes perdieron , por circunstancia ajenas e irreparables, el mundo de sus afectos y su misma razón de ser”. 70
Capítulo 4 – El caballero de El Dorado
Es el libro de Germán Arciniegas que me toca leer. Arciniegas consideraba “que América entrañaba “la capacidad de inventar la humanidad futura, racial y democráticamente”.91
Capítulo 5 – Frans Masereel y otro viaje que no fue
“En Bogotá se encuentran, entonces, todos los protagonistas de este libro: Zweig, Arciniegas, Masereel y Engel.”114
Capítulo 6 – Walter Engel y la danza macabra
Toca ver los grabados de Walter Engel y su relación con la violencia.
Capítulo 7 – La unidad espiritual del mundo
Nostromo, obra de Joseph Conrad, que en su portada tiene la frase de Shakespeare: “So foul a sky clears not without a storm”. “En tiempos de exaltación política, un cielo cargado no se limpia sin una tormenta”.145
Estas son las notas. Encuentro un diálogo interesante entre el momento político de Colombia y del mundo, con los humanistas ya citados. El título obedece a lo que plantea Alejandro Gaviria, pero el texto del libro mira el contexto de los humanistas mencionados, sin él mismo entrar en su rol político actual. Me gusta sus conceptos sobre la política, pero lanzarse como parte fundamental del Bloque Histórico entraña necesariamente sus riesgos y hacer política es necesariamente parte de una apuesta personal, familiar y colectiva con sus respectivas apuestas. “Al Borde del Abismo", intruducción de Mario Mendoza, entra más en el tema de la Colombia de hoy y de la importancia del texto para el proceso de paz.
Otro lectura agradable y esperanzadora de Alejandro Gaviria, otra vez mostrando ese encantador vicio de poner luz en escritores que, como todos, van cayendo en el olvido.
Ignorando el delgado hilo del que tira el autor para relacionar a Stefan Zweig con Colombia, y que al final uno se termina creyendo, este libro resulta interesante para comprender las dificultades del exilio en Latinoamérica que vivieron grandes personajes europeos a causa de las guerras en Europa.
Son relatos de artistas de la época de la segunda guerra mundial, desconocido para mi. Un poco repetitivo y aburrido y carente de las profundas reflexiones de Alejandro
Excelente retrato de Alejandro Gaviria sobre los momentos dramáticos de mi escritor preferido: Stefan Zweig. Explora los últmos días del escritor austríaco y su agobiante viaje interior hacia la posteridad. Un futuro otoñal frustrado por la sugestión y el temor de los inevitable que condce muchas veces, incluso a las metes más brillantes, a tomar la decisión de truncar la existencia. Todo gracias a la "locura autodestructiva de la humanidad" que significó la Segunda Guerra Mundial.
Se destaca en la narración, la exaltación de la amistad a través de las figuras de intelectuales de la talla de Germán Espinosa, Frans Masereel y Walter Engel. Los tres beneficiarios de la afinidad amistosa del gran escritor del siglo XX, cultivada con la calidez de los espiritus libres que se opusieron al fanatismos con el arma poderosa de los genios: la palabra.
Gaviria nos muestra como ante épocas de locuras (como la actual): "la resistencia humanista adquiere una importancia inusitada".
No Espero hacer ese viaje: Es un libro muy culto, brillante y con una exquisitez admirable; Zweig y su fallido viaje a Colombia pero mientras nos relata la importancia de esta celebridad en su época, sus contribuciones y su fuerte conexión con Colombia.
Es un libro lleno de buenas letras, mención y reconocimiento al buen arte (artistas colombianos y europeos) y sobre todo nos cuenta esa minuciosa vida de Stefan Zweig sus cartas, las ideas y pensamientos acerca de la locura de la guerra, nos ubica en la mirada de la Europa de la segunda guerra mundial, al mismo tiempo el autor nos transporta a las actuales guerras que aun continúan.
Una idea muy importante es la unidad espiritual del mundo, ese ultimo discurso de Zweig,, wow que locura, aquí es donde digo que todos deberíamos leer esta joya de libro, y saber que al día de hoy muchas de estas ideas siguen vigentes...
Puedo decir que, al igual que Zweig, es el tipo de lecturas que me gustan: la claridad, exactitud sin entrar en detalle superfluos y abarrotados y el estilo sencillo pero a la vez sobrio con que nos lleva Gaviria a través de su breve y muy interesante investigación.
Puedo decir en lo personal que este libro me llega en una etapa de muchas incertidumbres (si bien a lo largo de la vida no nada que sea certero) y me ha servido para reflexionar sobre esos momentos aciagos en dónde debemos recurrir a todas nuestras capacidades, refiriéndome a todos aquellos valores espirituales y morales que nos definen como personas para continuar en la batalla de la vida aún cuando el mundo y las circunstancias que nos rodean no sean las más favorables
El tema es fascinante. La escritura de Alejandro Gaviria es sencilla y profunda y a la vez muy culta. Me hizo volver a interesar en Stefan Zweig escritor de todo mi gusto y de quien he leido muchos de sus libros. Es doloroso conocer de cerca su tormento producido por la guerra y por su exilio, tormento que lo llevo al suicidio. Lo unico que critico de este libro es que repite mucho la informacion. Muy interesante la presencia de German Arcniegas a quien tuvo el honor de conocer personalmente y de pasar con el algunas veladas muy agradables.
El libro narra la conexión de Zweig con colombia a través de Germán Arciniegas, y como nunca pudo hacer el viaje a colombia. También describe los últimos días del escritor y si relación con dos humanistas de su epoca: Mansereel y Walter Engel. Para los amantes de la pluma de Zweig, es un libro interesante.
Tengo el corazón acongojado con esta lectura sobre estos humanistas y de tantas historias me quedo con la siguiente "¿Acaso la razón debe rendirse ante la locura?¿Una idea es menos verdadera porque en el momento es irrealizable? ...El deber fundamental de un intelectual es el de permanecer fiel a sus convicciones"
Un libro con reflexiones interesantes sobre el ciclo de paz y guerra en el que se ha desarrollado la historia humana. Un llamado de atención sobre nuestros tiempos actuales y la importancia de defender la unidad espiritual de la humanidad sobre los nacionalismos.
No es el mejor de los libros de Gaviria. A partir de archivos documentales y anecdóticos hace toda una arqueología entre Zweig y Germán Arciniegas. Fue una relación breve pero bastante productiva. Resulta sorprendente pero a veces se cae en lo repetitivo.
Un libro muy interesante sobre la vide del escritor y humanista Stefan Sweig, que le recuerda al lector la locura de la guerra y los riesgos enormes del fanatismo y el nacionalismo, doloroso y asustador en momentos en que el mundo está virando hacia esos dos ismos en diferentes latitudes.
El rigor y la pasión del acto de aprender con la lectura. Gaviria es obsesivo, humano y empático con el saber. Gracias por abonar los campos que conservan la memoria de Zweig.
Es un recorrido amable y muy documentado de los últimos días en la vida de Stefan Zweig, su decisión de partir de la vida y las razones atadas a ello en su interioridad y en los desastrosos hechos de guerra y segregación en Europa. Al parecer por la amistad epistolar existente entre el autor y Germán Arciniegas, por la época de la vida de Zweig en Petropolis, Brasil, fue invitado a visitar Colombia y quizas rehacer su vida. Por supuesto ese viaje no sucedió porque decía Zweig "No espero hacer ese viaje".
Es una aproximación interesante a la vida de Zweig y su relación con latinoamérica, aunque la ejecución resulta un poco repetitiva y se lee forzada. Alejandro hace una buena búsqueda de recursos que le dan solidez al texto, pero no es suficiente.