¿Existen o no existen los genios?¿Y si el concepto de “genio” no fuera más que un cliché fosilizado en nuestra lengua, por una cierta tradición? Julieta Marchant arranca, en este ensayo, de una provocación: imaginar qué le ocurre al pensamiento del poema si suponemos que el genio no existe. Y lo que ocurre es que el pensamiento se dispara: despierta valores ensombrecidos por la modernidad, como la técnica, el oficio y el trabajo; cuestiona el contrapunto entre el hacer y el crear; imagina los límites de la poesía en un mundo ya definitivamente secularizado; contempla cómo los dioses y sus vasos comunicantes (la musa, la inspiración, la locura) han caído de sus cimas, aun cuando el horizonte de lo irrepresentable permanece abierto ante nosotros. El riesgo, siempre, consiste en pensar sin muletas, sin cercos aquel material que está en constante desborde: el lenguaje, por cuyo exceso escribimos, más alejados de los raptos del genio –dirá este libro– que de la amorosa dedicación de una artesana.
Disfruté cada página. Terminé llena de dudas y con ganas de seguir leyendo ensayos de Julieta con sus inquietudes respecto a la literatura y el quehacer literario.
Aproveché la Primavera del Libro para acercarme a las novedades y a participar de las actividades con escritorxs y editoriales. Hace un tiempo había visto el libro de Julieta Marchant pero no había tenido la oportunidad de comprarlo ni saber de qué trataba. Terminé de leerlo en un par de días y quedé con ganas de conocer más sobre la relación que existe entre genio y técnica en la poesía. Es un ensayo rico y prolífico sobre algunas preguntas que rondan al fenómeno poético: ¿Existe el genio en la poesía? ¿Es la escritura del poema el resultado de un método, de una técnica? ¿Qué tipo de actividad es la escritura de la poesía? Sin duda que son preguntas complejas de responder y se supone que solo poetas y escritorxs deberían considerarlas. Sin embargo, creo que son preguntas que también afectan a las personas que se dedican a la filosofía, a la historia e incluso también a la teoría política. A las personas que aún no están “iniciadas” en el conocimiento del fenómeno poético. Contra el cliché tiene esos dos registros: uno para lxs escritorxs que conocen sobre el tema. Otro para las personas que nunca han leído un ensayo sobre genio y técnica. En lo personal, debo decir que mis conocimientos del tema son muy reducidos y que el lenguaje del libro es complejo y sofisticado -pues el tema es complejo y sofisticado. Pero sí debo aclarar que este libro fue un aporte para comprender los clichés que rondan sobre la poesía y que cualquier persona que quiera introducirse sobre el tema puede partir por aquí. Probablemente las preguntas que mencioné anteriormente jamás tendrán una respuesta definitiva. Sin embargo, Contra el cliché tiene la importante ventaja de ser un libro coherente y armonioso. Presenta algunas respuestas y nos aporta una visión crítica de ellas con orden y claridad. Además, destaco algunos temas que me parecieron muy interesantes, como las preguntas de por qué escribir, el lugar de la escritura en el siglo XXI y el diálogo que podemos establecer con Immanuel Kant y el idealismo alemán.
Extraordinario ensayo sobre el quehacer de la poesía, las bases filosóficas de la creación, el trato del sujeto con el lenguaje, visto todo además con una mirada fresca. De la pregunta por cómo enseñar poesía, al trabajo sistemático de una técnica, una práctica de escritura y la conexión de todo ello con las raíces románticas del genio. Ensayo de lectura, pero también un ensayo que muestra nuevas formas de pensar la poesía en un mundo ávido de novedades moldeables a la forma mercancía. De ahí el vínculo de la orfebre, la artesana con la poeta que talla y batalla con el lenguaje.
Un libro al que pretendo volver. Claro, conciso y arriesgado en su escritura. "Contra el cliché" desmonta los supuestos que sostienen la genialidad y la figura del genio en la literatura, para reivindicar el artificio y la insistencia del deseo en la creación literaria. No hay nada de natural o dado en el poema (menos en el genio) o como dice en algún momento "el mundo está lleno de poetas que no escriben. A la espera de algo".
Volver al origen: el lenguaje y el arte como expresión.
"Y lo damos no sé si cotidianamente, pero nuestras intensidades no siempre se ajustan ni al mundo ni a las reglas que lo ordenan y de las cuales participamos; la potencia de la imaginación abre un intersticio, una ranura, una grieta fosforescente. Se trata del contacto con lo desconocido, con lo abierto -una zona no cercada: no jardín sino bosque y espesura; no laguna sino océano e inmensidad".
3,5 , pero no tiene nada que ver con la calidad del libro, sino porque me costó mucho conectar con el. Hay partes que me gustaron bastante y que ya había aprendido leyendo a Linda Nochlin, pero cuando se pone a citar a Kant, Hegel y Rànciere ya pierdo el interés. Es una cosa personal, me aburro cuando hay demasiadas citas y se me pierde la autora.
Contra el cliché del genio, del artista innato, del loco. Pensar en el artesano, en el nudo en la garganta, en el lenguaje. Cada vez me gustan más los ensayos literarios 🖤
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