Con este excelente ensayo, Gonzalo Santos recorre la presencia de autómatas, robots, androides y cyborgs en el campo literario argentino, su forma de representación, las diferentes ideas a las que van siendo asociados, la noción de "ser humano mejorado" o "mejor que humano" en contraposición con la idea de degradación, una degradación física pero también moral, donde la memoria (poder acceder a ella o no) se asocia con los riesgos de la identidad y se pone en discusión el poder sobre los cuerpos (qué cuerpos son pasibles de ser instrumentalizados o abusados sin que constituya crimen). En tiempos de subjetividades cibernéticas, del homo digitalis del que habla Byung-Chul Han, una época de desplazamientos en la que lo humano tiene a lo robótico y lo robótico a humanizarse, este ensayo nos ayuda a analizar y desactivar discursos para no devenir maquínicos.
Es una muy buena antología de nuevos autores y obras de ciencia ficción argentina. Rescato el valor de aportar a la incipiente pero creciente teoría crítica que se está publicando en cuanto al género en la Argentina, tantas veces omitido y metido bajo el saco de lo fantástico (que le da uno de los toques locales al género, pero no el único, y tampoco todo el fantástico es ciencia ficción).
Es un entretenido y fresco ensayo que toma como punto de partida la presencia de (en sentido amplio) los robots en la literatura argentina y nos lleva por un breve viaje no sólo por la idiosincrasia de la literatura argentina, sino también que nos muestra un paisaje histórico y político se nuestro país.
Se puede tomar la obra de Arlt como Cyberpunk? Son los libros sobre la conquista del desierto en realidad historias sobre distopias post apocalípticas? Gonzalo nos muestra la belleza de la literatura argentina capaz de hace ciencia ficción aún, casi, sin saberlo. Mientras que otras culturas que se expresan desde a través desde la ciencia, Argentina (tal vez debido a su desarollo) parte desde la idea y el género, lo cual le da el don de tener una libertad única.
El libro no sólo se queda en las obras más conocidas sino que sirve como un catálogo, y punto de partida, para seguir leyendo ciencia ficción argentina. Un género que no usamos buscando un futuro sino más bien para describir nuestro, presente y pasado y, más aún con los robots, nuestras relaciones de poder.